Homilías y Reflexiones

Vengan a mi Viña

Lecturas y homilía del 27° domingo del año litúrgico

Vengan a trabajar mi viña; vengan a compartir mi esfuerzo; vengan a disfrutar mi gozo


LECTURAS DOMINGO 04/10/2026   XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

 

PRIMERA LECTURA

+ Lectura del libro de Isaías 5, 1-7

Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.

Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?

Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.

Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!


ESTA ES PALABRA DE DIOS

+ SALMO RESPONSORIAL  79, 9. 12-16. 19-20

R.    La viña del Señor es su pueblo.

 

Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R.

 

¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R.

 

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que Tú hiciste vigoroso. R.

 

Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R.

 

 

 

SEGUNDA LECTURA

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+ Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4,6-9

Hermanos:

No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.

En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.

Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.


ESTA ES PALABRA DE DIOS

 

EVANGELIO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 21, 33-46

 

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.

Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”

Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”.

Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras:

“La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?” Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

 

ESTA ES PALABRA DEL SEÑOR

 

HOMILÍA

 

Para nosotros los chilenos, particularmente en la Zona Central, el tema de los viñedos nos parece conocido. Lo interesante de este domingo es que Nuestro Señor quiere involucrarnos a todos como responsables de su viña, de la cual somos parte. En el trozo del Antiguo Testamento, el profeta Isaías poéticamente dice que “la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel”. Con la venida de Jesucristo, la frase de Isaías la aplicaríamos en dos planos: en el plano más cercano, diríamos: “La viña del Señor Jesucristo somos nosotros, su Iglesia”, pero añadiríamos que Jesucristo, el dueño de la viña quiere hacernos ampliar nuestra mirada, extendiéndola al mundo entero, para que todo éste sea la “viña del Señor”. Se trata de una mirada ambiciosa que lo abarca todo, no contentándose con cultivar uvas sino abarcar toda la Naturaleza, todos los seres vivientes, plantas y animales, incluso todas las personas, la tierra en que vivimos y los mares que navegamos

 

El Señor quiere que compartamos con Él: “Vengan a trabajar mi viña; vengan a compartir mi esfuerzo; vengan a disfrutar mi gozo”. Si aceptamos, Él nos comparte su autoridad para que organicemos y ordenemos su viña del mundo entero. Poco a poco hemos ido entendiendo… y todavía nos falta mucho por entender

 

“Miren las flores del campo; miren las aves del cielo”, decía Nuestro Señor. Y, si bien en algunas partes hubo preocupación por algunas especies de vides para obtener algunos buenos vinos, tuvieron que pasar mil años para que un alegre y simpático joven, Francisco de Asís, cuya fiesta celebramos hoy, 4 de octubre, invitara a otros como él para elevar su alma a Dios acariciando plantas y animales y todos los seres de la Naturaleza, despojándose de todo lo propio para compartir fraternalmente con los muchos que tienen menos.

 

Han pasado otros casi mil años para que los que creemos en Jesús nos demos cuenta que en su viña debemos cultivar y cuidar en un sano y sabio equilibrio no solamente los animales, aves, plantas y peces, sino la tierra y los mares que los sustentan para gloria de Dios y bien de toda la humanidad.

 

Hay en la actualidad una palabra que se utiliza habitualmente aunque a veces se la comprende a medias: es la palabra “ecología”. Algunos la entienden más o menos como “reciclaje” o a un cierto “equilibrio” en la dieta o en la alimentación. Algunos se contentan con no pisar el pasto de los jardines. Algunos, con el cuidado de la flora y fauna nativa. Otros la confunden con los animalistas y llenan la casa de mascotas.

 

El papa Francisco la entendía algo más como la preocupación por la “casa común”. San Ignacio de Loyola nos enseña que toda la tierra, los mares, los bosques, las praderas, los ríos, los desiertos, los aires y los subsuelos, los animales, las aves y los peces son criaturas de Dios y han sido creados por Dios para que el ser humano los administre haciendo uso de estas creaturas con sabiduría y equilibrio, de manera que a nadie la falte lo necesario para vivir y desarrollarse y ser feliz.

 

Como podemos ver, de todo hay en la “viña del Señor” y a todos nos corresponde un trabajo en esta viña. Cuidémosla y permitamos que compartiendo el esfuerzo aquí en la tierra, podamos un día disfrutar del gozo con el Dueño de la viña que es el Señor.