Homilías y Reflexiones

PRECAUCIÓN Y PACIENCIA

Homilía para el 16° domingo del Año Litúrgico, ciclo B

Los trozos bíblicos de hoy nos presentan la PRUDENCIA y la PACIENCIA de Dios. Ambas cualidades se encuentran envueltas en el INFINITO AMOR de Dios.

PRECAUCIÓN Y PACIENCIA

¡Las malas experiencias!.

Todos hemos tenido alguna o algunas malas experiencias. Éstas podrían retraernos o deprimirnos… o podrían dejarnos pensando… ¡Incluso podrían servirnos!

Una mala experiencia nos puede hacer pensar, reflexionando por qué nos pasó, en qué no nos dimos cuenta, qué debiéramos haber hecho, qué debemos hacer para que no nos vuelva a suceder… esto es la PRECAUCIÓN, fruto de una de las Virtudes Cardinales: la virtud de la PRUDENCIA. 

El hombre o la mujer PRUDENTE sabe tomar PRECAUCIONES. 

Cuando hago esto y tomo esta precaución, es porque no quiero que me suceda de nuevo: Reviso el techo para evitar las goteras; hago una zanja para que se escurra el agua; les pongo una reja a las gallinas para que no se me escapen; instalo una rejilla para que no se metan los zancudos. 

Las parábolas de Jesús que leemos o escuchamos hoy hacen referencia a las múltiples precauciones de la vida diaria: la dueña de casa debe precaverse para que le salga bueno el pan: la medida de levadura no puede ser ni más ni menos que la conveniente… y después, tiene que esperar con paciencia que haga su efecto en la masa, antes de ponerla al horno. 

Otro tanto debe tener en cuenta el agricultor que va a sembrar trigo: Primera precaución: que las semillas de trigo no vengan mezcladas con las de otras malezas. Segunda precaución, que la tierra esté bien preparada. Tercera precaución: que no se meta un intruso a sembrar cizaña. 

Si no fue precavido y tuvo la mala experiencia que brotó cizaña mezclada con el trigo, no le queda otra alternativa que tener PACIENCIA y esperar hasta el tiempo de la cosecha y recién entonces separar las espigas buenas de las malas. 

Los trozos bíblicos de hoy nos presentan la PRUDENCIA y la PACIENCIA de Dios. Ambas cualidades se encuentran envueltas en el INFINITO AMOR de Dios.

DIOS AMA A TODA SU CREACIÓN. Dios nos ama a todos. Dios ama a los buenos y a los malos. Dios ama a los justos y pecadores. A todos nos da la vida. Por todos nosotros se hizo Hombre y nos ha dado su VIDA. Él se da cuenta que nosotros a veces nos alejamos de Él y a veces simplemente actuamos mal. Mereceríamos ser arrancados como malezas, pero Dios nos tiene harta PACIENCIA, esperando que maduremos y libremente nos demos cuenta. Es por esto que Dios nos enseña a PRECAVER con sus consejos

El primer consejo: HAZ EL BIEN Y EVITA EL MAL. Esto es natural y nos brota en forma natural. Si vamos bien, nos ahorraremos muchas malas experiencias.

El siguiente consejo: los DIEZ MANDAMIENTOS, que Dios trasmitió a su pueblo a través de Moisés y los encontramos en el Antiguo Testamento. 

Los Diez Mandamientos Jesús resume en dos: AMA A DIOS con todas tus fuerzas y AMA A TU PRÓJIMO como a ti mismo. Si no eres capaz de amar, hazlo, al menos, por PRECAUCIÓN… pero mucho mejor si lo haces por AMOR.

Así pues, si eres PRUDENTE y PRECAVIDO, te ahorrarás muchas malas experiencias… pero no todas, porque lamentablemente te encontrarás con que tú mismo u otros prójimos han descuidado u olvidado hacer el Bien o evitar el Mal. ¿Qué nos enseña Dios en este caso? ¡Tener PACIENCIA! Paciencia contigo mismo y paciencia con tu prójimo… y porfiadamente seguir haciendo el Bien y evitando el Mal