Homilías y Reflexiones

LLUVIA – SEMILLAS – TIERRA

Homilía para el 15° domingo del Año Litúrgico, ciclo B

¿Dónde te encuentras tú en este momento: - En Oración y Contemplación, abierto a la Gracia de Dios - Preparando la tierra para recibir las semillas o - Sembrando semillas?

LLUVIA – SEMILLAS – TIERRA

Homilía para el 15° domingo del Año Litúrgico, ciclo B

Tres palabras de las lecturas bíblicas de hoy nos van a ayudar a pensar y actuar en nuestro camino. Las tres palabras son: LLUVIA, SEMILLAS y TIERRA.

La lluvia representa la Gracia de Dios

Las semillas representan las enseñanzas que recibimos

La tierra nos representa a nosotros.

Estos tres elementos se dan en nuestras vidas durante todo el tiempo y el recorrido que nos toca vivir. Debemos recordar que nuestro camino apunta hacia la santidad, hacia el pleno y feliz encuentro con Dios, nuestro Señor.

Desde el momento en que somos engendrados, Dios nos toca con el don de la VIDA y el alma espiritual. Él nos infunde nuestra alma espiritual; el nos “envuelve” o “inunda” con su Espíritu. Lo hace de regalo, desde el principio. Él es Todo para nosotros, sin ningún mérito nuestro. Él es la lluvia que impregna nuestra tierra. Nosotros, pasivamente recibimos esa Gracia. Ahora bien, gracias a nuestros padres y padrinos y al sacerdote o diácono que nos bautizó, un nuevo flujo de Gracia divina penetró en nuestro ser, convirtiéndonos a nosotros en hijos de Dios.

Esta “lluvia” de Dios que impregnó nuestra “tierra”, la ablandó preparándonos para recibir la semilla. Y nosotros, en la medida que íbamos creciendo, nos fuimos haciendo cargo de nuestra tierra, preparándola cada vez mejor para ir recibiendo nuevas y mejores siembras de semillas.

El sembrador es Dios, quien encomienda a Jesús, su Hijo  hecho hombre, a cargo de la siembra aquí en la tierra.  Como tierra es tan grande y requiere tanta semilla, la siembra debe ser abundante. Jesús, el sembrador, se hace acompañar por colaboradores-sembradores  para ir esparciendo sus semillas, en la espera de que nuestra tierra dé muchos y abundantes frutos. Nuestros padres son los primeros encargados de Dios para ir poniendo las primeras semillas en nuestra tierra. Los maestros, sacerdotes e incluso los profetas antes que Dios se hiciera Hombre en la persona de Jesucristo, ellos son los preparadores de la tierra y sembradores de Dios.

Nosotros somos una “tierra inteligente” que no nos vamos a quedar conformes con recibir las semillas. Nos vamos preocupando de “disponer” nuestra tierra para recibir mejor la semilla y acogerla, dándole la posibilidad de germinar, crecer y dar abundantes frutos.

Éste es nuestro CAMINO DE SANTIDAD: En resumen:

  • Abrámonos a la Gracia en la ORACIÓN  y los Sacramentos. Se trata de esponjar nuestro corazón para que el AGUA de la Gracia Divina nos impregne. Si queremos que esto sea realidad, es necesaria y fundamental la oración nutrida con los sacramentos.
  • Dispongamos nuestra tierra por medio de diversas y variadas buenas acciones terrenales e iniciativas concretas para acoger la Palabra de Dios y las enseñanzas de nuestros maestros en el Espíritu, desde el Papa y los obispos hasta el sencillo catequista y el buen amigo que nos da un buen consejo.
  • Entreguemos los frutos a Dios con espíritu humilde y corazón agradecido.
  • ¿Dónde te encuentras tú en este momento: - En Oración y Contemplación, abierto a la Gracia de Dios   -  Preparando la tierra para recibir las semillas o - Sembrando semillas?

JJV