Homilía del 13° domingo del Tiempo Ordinario
¿Cómo voy a ser santo? ¡Ni pensarlo!
¿IMPOSIBLE SER SANTO?
Querer ser santo parece una ilusión. Con una mirada realista y sincera de nosotros mismos, tenemos que reconocer nuestras debilidades, fallas, defectos e incluso pecados que nos duelen o avergüenzan.
¿Cómo voy a ser santo? ¡Ni pensarlo!
Sí. Somos débiles y tantas variadas tentaciones nos llevan a caer. Basta enumerar los siete “pecados capitales” y nos daremos cuenta que en más de alguno hemos caído.
¿Cómo voy a ser santo? ¡Ni pensarlo!
¿Vamos a desanimarnos? ¡NO! No nos vamos a desanimar porque hay ALGUIEN que lo puede todo y nos da amplias FACILIDADES.
¿Quién es ese ALGUIEN y cuáles son las FACILIDADES?
San Pablo nos lo dice con toda claridad en su carta a los romanos: JESÚS venció al mal; resucitando venció a la muerte y venció al pecado. Nosotros, al ser bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte y se nos ha abierto una Vida nueva.
Se puede ser santo y – aunque nos parezca imposible - a eso estamos llamados. Veamos por dónde podemos entrar en esta Vida nueva.
Para empezar, vamos por lo más sencillo que nos dice Jesús en el trozo del Evangelio de hoy: “el vaso de agua a un pequeño”, es un acto básico de caridad, amor y compasión, un símbolo de lo que significan las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales. ¿Cómo no vamos a poder a ver algunas? Recordemos las “corporales”:
Y ahora, las “espirituales”:
Sencillamente, son éstas excelentes “caminos de santidad” y lo que parecería IMPOSIBLE, en verdad es POSIBLE.
En la primera lectura de hoy vemos la actitud hospitalaria de la sunamita con el profeta: le da alojamiento. Podría haberse complicado, pero lo hizo. Le fue POSIBLE hacer una obra de misericordia y la hizo. Y para ella, lo que parecía IMPOSIBLE, tener un hijo, Dios lo hizo POSIBLE: tuvo un hijo, porque NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS.
En el trozo del Evangelio, Jesús pide a sus seguidores algo que parece IMPOSIBLE: dejar sus bienes e incluso a sus seres queridos. ¡Y se pudo! Porque NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS.
Dios nos llama y nos muestra el camino. Dejémonos interpelar por Él