¿QUEREMOS SEGUIR EXISTIENDO?
Si no somos capaces de perdonarnos, no podremos existir como cuerpo. Si no somos capaces de perdonarnos, el Espíritu nos quita el aliento y simplemente expiramos.
DE la Liturgia de este día de Pentecostés vamos a tomar tres puntos: Un sentimiento doble, una idea basada en un hecho y una conclusión.
El sentimiento doble lo extraemos del Salmo Responsorial: se trata de un temor y una esperanza.
La idea está basada en un hecho real del cual nos habla San Pablo en la segunda Lectura: “hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo”. Se trata de la idea de un cuerpo comunitario del cual formamos parte. Basta con mirar a nuestro alrededor y nos damos cuenta que estamos rodeados de personas, todas distintas como individuos… y sin embargo se nos dice que formamos un solo cuerpo
De la idea al Cuerpo sacamos la conclusión: Somos muchos miembros y todos muy diferentes, pero necesariamente unidos. Esta unión de los diferentes implica una necesidad absoluta: solidarizar, entenderse, apoyarse, compadecerse y perdonarse. “Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen”, lo leímos en el Evangelio.
Si no somos capaces de perdonarnos, no podremos existir como cuerpo. Si no somos capaces de perdonarnos, el Espíritu nos quita el aliento y simplemente expiramos.