Comentario a los textos bíblicos del Primer Domingo de Cuaresma – Génesis 2-3 - Salmo 50 - Romanos 5, 12-19 - Mateo 4, 1-11
HUMANIDAD CAÍDA Y HUMANIDAD RESCATADA
La Liturgia de este domingo nos presenta en dos personas los dos acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad: su CAÍDA y su RESCATE. Dos personas representan estos dos momentos: Nuestro padre ADÁN y nuestro Señor JESUCRISTO.
La CAÍDA de la Humanidad es el PECADO: Todo el Universo Dios lo ha creado BUENO y en él plasmó con barro al HOMBRE (Adán) y de él modeló a la MUJER (Eva) haciéndolos a su imagen y semejanza. Los hizo buenos y les dio el Paraíso. El demonio, envidioso de la predilección de Dios por la humanidad, los induce a la SOBERBIA y DESOBEDIENCIA. Así la Humanidad cae en el pecado y se hace merecedora de la fatiga, el dolor y la muerte. Ésta es la realidad de la HUMANIDAD CAÍDA. Las consecuencias las vemos día a día en nuestra historia, prisionera y sumergida en violencia, envidias, codicia, injusticias, guerras, mentiras y un sinfín de delitos. Mirado así, el panorama es horrible.
El Creador mira a su obra con ternura y compasión y decide RESCATARLA y liberarla de las cadenas del demonio. El proceso de RESCATE lo lleva a cabo Dios haciéndose HOMBRE en la persona de nuestro Señor Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero. En su calidad de hombre se identifica con nosotros, asumiendo todo lo que nos caracteriza como humanos, menos en el pecado. El demonio, inteligente, quiere hacer caer Jesús, tentándolo como suele hacerlo con todos nosotros: apetitos, vanidades, soberbia y poder. Es el episodio que se lee en el día de hoy. Jesús vence al demonio y nos enseña a vencerlo. Toda su vida, narrada en el Evangelio, es la mejor noticia que podemos recibir.
Para terminar, no basta con escuchar las buenas noticias que nos trae Jesús. Si queremos vivirlas, es necesario no contentarnos con tener conocimiento de ellas. Necesitamos entrar en un plano afectivo: dialogar con Jesús, hacernos verdaderamente sus amigos, contarle nuestras cosas, pedirle perdón por nuestros pecados y poner en práctica sus consejos.
JJV