Comentario a las lecturas bíblicas del 4°DOMINGO del Año Litúrgico - 260201
las tentadoras ofertas que nos invaden día a día y las más vulgares “trampas” con que “engatusan” a los niños
TODO LO CONTRARIO
“Anti-método para vivir” es el subtítulo de un interesante libro que acabo de leer. Me parece muy sugerente para comentar las lecturas bíblicas de este Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, a saber, un trozo del profeta Sofonías, del siglo Séptimo antes de Cristo, el Salmo 145, un extracto de la carta de San Pablo a los corintos y las bienaventuranzas de Jesús presentadas por San Mateo.
Lo que tienen en común todos estos textos es que nos trasmiten absolutamente todo lo contrario de las tentadoras ofertas que nos invaden día a día por los diarios, las radios, la televisión y los innumerables libros y folletos de autoayuda: “Ámate a ti mismo”; “Para que todo lo logres”; “Amor, salud y dinero”; “Manual de la autoestima”; “Vuelve a creer en ti”… podríamos seguir llenando páginas y páginas de seductores títulos… pero no sólo me refiero a este tipo de ofertas “tentadoras”. Están las más vulgares “trampas” con que “engatusan” a los niños con la finalidad que éstos fuercen a sus padres para comprar tal o cual cosa. Y así, ¡vamos siendo encandilados y engañados con promesas de falsa felicidad!
Los textos litúrgicos de hoy nos presentan el verdadero camino de la felicidad, empezando por lo que nos dice Jesús y reforzándolo con el Antiguo Testamento y las cartas de San Pablo.
Los temas que presenta Jesús como caminos de felicidad están en las Bienaventuranzas, de las cuales extraemos algunas palabras claves: pobres, afligidos, pacientes, hambrientos, sedientos, misericordiosos, perseguidos, insultados…
San Pablo, en la carta a los corintos, refuerza las ideas de Jesús con estos términos: necio, débil, vil y despreciable. Como si esto fuera poco, la liturgia nos presenta páginas del Antiguo Testamento en Sofonías y el Salmo 145, con los siguientes términos: cuatro veces hablan de pobreza, tres de humildad, oprimidos, cautivos, ciegos, encorvados, extranjeros y huérfanos.
¡Qué panorama! Es para morirse de miedo o salir arrancando.
Nosotros somos cristianos y queremos creerle de todo corazón a Jesucristo. Sabemos que Él vino por puro amor a compartir con nosotros la vida humana en todas sus dimensiones. Sabemos que Él nos trae la Buena Nueva, la buena noticia: esto significa el Evangelio. Pero, ¿cómo podemos entender que lo que nos dice hoy es Buena Noticia?
Hay una palabra que nos explica todo. La palabra es la HUMILDAD que humildemente aparece en la primera lectura. ¿Qué significa “humildad”? ¿De dónde viene? Viene de “humus” que es la capa superior del suelo, de color negruzco, formada por la descomposición de materia orgánica. Es un abono esencial para la fertilidad.
Si reconocemos que somos “humus”, seremos “humildes” y de ese modo nos daremos cuenta que todos esos elementos aparentemente negativos que nos dieron miedo en las lecturas bíblicas de hoy, tienen un esperanzador futuro. Esto, nos lo garantiza Jesús y por eso su discurso se le llama “Bienaventuranzas”. “Buena ventura” significa “Buena suerte”, de modo que no se trata que vayamos a buscarlas, porque en su momento llegan. Lo interesante es que cuando lleguen, las acojamos, nos acordemos de Jesús y nos reconfortemos con la esperanza segura porque cada una de ellas viene con una maravillosa promesa, y ésta viene de Dios: ES SEGURA.