Homilías y Reflexiones

POR LA PATRIA

Homilía para cerrar la "Semana del Dieciocho" el 25° Domingo del Año Litúrgico ciclo C

“Oh Patria querida, a ti siempre doy, con gusto cuanto tengo y todo lo que soy”

        POR LA PATRIA               

            Hoy, en nuestra misa dominical, al cerrar nuestras celebraciones dieciocheras, damos gracias al Señor. Él quiere decirnos algo a través de la Liturgia de la Palabra.

            Nuestro Señor se dirige a nosotros, como creyentes y como ciudadanos.

            Él quiere hacernos tomar conciencia de nuestra responsabilidad: la Patria es nuestra, el país es nuestro, las autoridades son nuestras, los jóvenes y los ancianos son nuestros. Tenemos que cuidar lo nuestro. Lo que estamos viviendo hoy es nuestro. El futuro que vivirán las próximas generaciones también es nuestro y, en buena parte, dependerá de nosotros.   

            En primer lugar, en el trozo del Evangelio de hoy, Jesús nos asombra con la parábola del “Administrador Sinvergüenza”. ¿Cómo se le ocurre a Jesús darnos este mal ejemplo? Él nos quiere dar una enseñanza “por contraste”:  Nos muestra que ese personaje sinvergüenza es PRECAVIDO porque no quiere pasar vergüenza y sufrir escasez cuando quede cesante. Jesús quiere hacernos ver que, si este hombre fue tan precavido en lo malo, a nosotros debiera darnos vergüenza de ser tan poco precavidos en lo bueno.

            Hoy día, Jesús nos llamaría la atención por lo poco precavidos y no solamente en las cosas que se refieren a la Vida Eterna. También tenemos que pensar en un futuro cercano, en los meses, años o decenios del tiempo que nos puede quedar de vida en esta tierra. ¿Pensamos en un Chile mejor? ¿Queremos un mejor país y un mundo mejor? ¿Qué medidas prácticas tenemos que tomar AHORA, como personas particulares, como ciudadanos, pensando en los años venideros? ¿Qué deseamos dejarles a las próximas generaciones?

            En el trozo del Antiguo Testamento de hoy el profeta Amós hace un severo reproche a conductas poco honradas en el ámbito comercial. También fustiga el comportamiento injusto en la relación con los prójimos, y esto lo podemos aplicar a nuestro proceder con la gente que depende de nosotros. Cuando vendemos, cobramos más de lo debido; cuando tenemos que pagar, escatimamos o atrasamos indebidamente el pago justo.

            Hoy, en la segunda lectura, San Pablo nos dice:

            “Recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”

            Este trozo, se lee y se escucha hoy en todas las iglesias católicas del mundo, pero tiene un especial significado para nosotros los chilenos, al culminar esta semana dieciochera.

            Es posible que más de alguna vez estemos en desacuerdo con tal o cual medida tomada por alguna autoridad o por algunas conductas que nos parecen claramente reprochables. Pero nos preguntamos: ¿Rezamos por nuestras autoridades? Me refiero por quienes están en el Gobierno, en el Parlamento o en el Poder Judicial. ¿Rezamos por los alcaldes y concejales? ¿Rezamos por nuestras Fuerzas Armadas, nuestros Carabineros y también por nuestros Bomberos?

            ¡PARECE QUE REZAMOS POCO!

            ¿Qué queremos los chilenos? “DISFRUTAR DE PAZ Y TRANQUILIDAD”, lo que muchos traducen pidiendo: más seguridad, no a los asaltos, crímenes, robos, narcotráfico y delincuencia… a lo cual le añadimos con San Pablo “UNA VIDA PIADOSA Y DIGNA”.

            En dos meses más estamos convocados a elegir nuevas autoridades. Son seres humanos igual que nosotros, con cualidades y defectos porque son humanos. Pero tienen una responsabilidad: conducir la marcha de nuestra nación. Nosotros tendremos que discernir quiénes nos dan más confianza para tal o cual función a quiénes le vamos a dar nuestros votos. Al hacerlo, no sólo pensemos en el futuro inmediato sino más bien en los años que vienen; no sólo en unos pocos billetes más que nos podrían llegar en los próximos meses sino en la BELLEZA, VERDAD, BONDAD Y JUSTICIA que, años más tarde, podrán disfrutar los niños y jóvenes de hoy, cuando ya nosotros no estemos aquí. Eso es ser verdaderamente PRECAVIDOS. Esto es lo que queremos para nuestra Patria.

            En el Tedeum del 18, en la Catedral de Santiago, vimos una escena especialmente tierna y emotiva: fue una procesión de niños inmigrantes de los distintos países que han venido a nuestra Patria. Llevaban las banderas de sus orígenes, acompañados por una preciosa canción:

“Oh Patria querida, a ti siempre doy

Con gusto cuanto tengo y todo lo que soy”

            Es hermoso considerar que, para ellos, Chile se les está convirtiendo en su nueva patria y la están amando. ¿Y nosotros… la amamos? Demostrémoslo.