Documento sin título

Publicaciones


Número: 70
Porque creo en Dios soy buen ciudadano

Recordando unas palabras de nuestro santo compatriota Alberto Hurtado,  “¿Qué haría Cristo hoy en mi lugar?”,  no es ninguna locura pensar que en la actualidad nuestro Señor Jesucristo sería un buen ciudadano, el mejor ciudadano.

Para nosotros los cristianos, Jesucristo es verdadero Hombre y verdadero Dios. Hay también muchas personas que no son cristianas o no tienen fe en Él como Hijo de Dios, sin embargo respetan a Jesús, valoran sus enseñanzas e incluso veneran su figura. Por eso este catecismo ciudadano o  pequeño manual de Educación Cívica deja traslucir el pensamiento de los seguidores de Jesús, tal como ha ido evolucionando a lo largo de veinte siglos. Tratamos de ser fieles al pensamiento y mensaje de Jesucristo en el siglo veintiuno, sabiendo que nos podemos equivocar, pero deseando sinceramente ponernos en su lugar, repetimos  la frase. “¿Qué  haría Cristo en mi lugar?”

 Aunque estos apuntes fueron pensados para preadolescentes, podrían ser aprovechados por niños o jóvenes algo mayores en edad. Los apéndices no pertenecen al autor. El primero es de San Ignacio de Loyola. El segundo, redactado en las Naciones Unidas, es patrimonio común. El tercero, es extraído de las páginas del Vaticano.

José Juan Vergara Dávila S.J.

Registro de propiedad intelectual:  229.942

En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

17 DE FEBRERO: DOMINGO 6 DEL TIEMPO ORDINARIO

PIADOSOS, JUSTOS, TEMEROSOS DE DIOS = ACTITUD DE CONFIANZA, ESPERANZA, ABANDONO EN DIOS, desde Tokyo por Juan Vicente Catret S,J,

Jesús, en las Bienaventuranzas según San Lucas de este domingo, que son cuatro y no ocho como en el evangelio de San Mateo, contrapone la “riqueza-cerrazón” de la nobleza sacerdotal judía con la “pobreza-apertura” de los fieles, piadosos y observantes de la ley de Dios.