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Homilías

30 DE JULIO: DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO

EL TESORO ESCONDIDO EN TU CORAZÓN

Este domingo, Jesús nos habla en parábolas: del “tesoro escondido”, que es como “una perla preciosa”...

          En la primera lectura, el jóven rey Salomón le dice y pide a Dios ese tesoro que él veía como “un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien”...

 

En la segunda lectura, S. Pablo dice que ese tesoro consiste en una fe: “sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien”...

 

  Y en el evangelio, Jesús nos dice que “el Reino de los cielos se parece al tesoro escondido en el campo, a la perla fina de gran valor”...Y que los que la encuentran, son como “los peces buenos que entran en la red echada al mar de la vida...

  Se trata pues de “un descubrimiento”, que exige una “elección precisa”. El cristiano no es alguien  tristón que tiende a la renuncia, sino a la alegría y plenitud de poseer un tesoro, por el cual está dispuesto a pagar el precio que sea. Ese tesoro, esa perla preciosa consiste en conocer, amar y seguir a Jesús, el hombre ideal. Y nosotros, como dice S. Pablo en la segunda lectura “Dios nos predestinó a ser imagen de su Hijo”. La imitación de Jesús es la meta humana más amable. Y tengamos entusiasmo para comunicar a los otros, cuyo ideal es por interés o por dinero, nuestro ideal cristiano como el mayor tesoro. “El cristiano es la persona de un descubrimiento gozoso!”

  San Máximo el Confesor (580.662) en su libro “Centurias sobre el amor” (4, 69s.) dice:

  “Si Cristo permanece en vuestros corazones por la fe, según dice el apóstol Pablo, y si todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están escondidos en él, eso significa que todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento permanecen escondidos en nuestros corazones.  Pero se revelan al corazón según la medida de la purificación de cada uno, purificación que suscitan los mandamientos.

  Así es el tesoro escondido en el campo de tu corazón y que tú, a causa de tu pereza, no has encontrado todavía. Porque si lo hubieras encontrado lo habrías vendido todo y habrías comprado ese campo. Pero ahora has abandonado el campo y buscas el tesoro alrededor de él, allí donde no hay más que espinas y abrojos. Por eso dice el Salvador: Dichosos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. Lo verán y verán los tesoros que están en ellos mismos, cuando sean purificados por el amor y la templanza. Verán tanto más, cuanto más sean purificados”.

  Quiero terminar con una poesía de la Hna Margarita (1923-2013), un Clarisa poeta, cuya poesía se titula:

               

PARA MÍ LA BIBLIA ES...

 

  Para mí la Biblia es, 

en mi trance peregrino,           

lámpara junto a mis pies          

y lumbrera a mi camino.          

 

  Es también como martillo         

que a la roca parte en dos.                     

dádiva es de nuestro Dios.         

 

  Es cual lluvia que fecunda         

a la tierra noche y día.             

Así la Palabra abunda             

y no vuelve a Dios vacía.           

 

  Es la espada de dos filos

que penetra al corazón.                    

Es espejo que revela

nuestras faltas, cuáles son.

 

  Es un fuego que consume

lo más vil del pecador;

quien en humildad se rinde

al bendito Salvador.

 

  A mi Dios siempre le ruego

que me guarde de pecado,

que su vara me corrija

y me aliente su cayado.

 

Para todo ser humano

habrá galardón sagrado.

Quien la lea y la guarde

será siempre bien premiado.

Es deseable su lectura

más que el oro, más que miel.

Es un tesoro escondido,

Es preciso que el hombre

la conserve, siendo fiel
 
Para mí la Biblia es,
en mi trance peregrino,
lámpara junto a mis pies
y lumbrera en mi camino.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.