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Homilías

25 DE JUNIO: DOMINGO 12 DEL TIEMPO ORDINARIO

NO TENGAS MIEDO, ¡SUELTA LA RAMA!

La Palabra de Dios de este domingo se puede resumir en una frase: “No tengas miedo”. Y ello me ha recordado una parábola japonesa: Un hombre se quedó colgando de la rama de un arbusto que, providencialmente, crecía a media altura de un acantilado. No era posible escalar hacia arriba, ya que le acechaba un tigre feroz. Mirando haci abajo, el precipicio era mortal, ya que el fondo estaba plagado de serpientes venenosas. En esta situación, aquel hombre se acordó de Dios y rezó: _“¡Ayúdame, Dios mío!”

  Y la historia dice que oyó una voz, que hizo eco en el abismo:
  _ “Está bien, hijo mío. Yo te ayudaré, pero antes, suelta la rama!”

  ¿Soltar la rama?...Nuestras ramas, no es tarea fácil. Normalmente preferimos las ramas que nos brindan un seguro relativo, más que la certeza absoluta de la fe. ¿Llamamos a Dios por fe y confianza en Él, o por el miedo que nos asusta?...

  Jesús nos dice en el evangelio que no tengamos miedo a los que matan el cuerpo, a los que nos persiguen, que seamos una Iglesia valiente, confiada en Dios que es Padre y nos ama, que salgamos a la calle...Así lo hizo Jeremías, el profeta de la 1ª. lectura, que dice frente a los muchos enemigos que le perseguían: “El Señor está conmigo”...Y en la 2ª. lectura, S. Pablo no anima a confiarnos en Dios, pues aunque por un hombre entró la muerte en el mundo, por otro que es Jesús se nos ha dado la redención, el don de Dios.

  Jesús en el evangelio llega a decirnos que hasta el número de nuestros cabellos está contado...Que Dios nos ama y protege más que a los gorriones.. Esto nos resulta fácil cuando tenemos experiencias gozosas, de triunfo. Pero nos resulta difícil cuando nos enfrentamos con dificultades...Es entonces cuando debemos confiar más en Jesús y ponernos en sus manos. ¡Tener un corazón de águila!...Pidamos hoy que el Señor nos aumente la fe y confianza en Él, para vivir más libres, soltando las ramas terrenas, sin miedo a los tigres o serpientes de los acantilados y precipicios de la vida.

  El sacerdote alemán José Kentenich (1885-1968), fundador del Movimiento de Acción Católica, escribió en su libro “Dios presente”:

  “El hombre audaz no peregrina por la vida con piernas temblorosas. Por ejemplo, no es una vergüenza que nosotros, arrojados en medio de las dificultades del tiempo de hoy, sintamos que se nos estremece el corazón, que experimentamos cierta angustia al pensar que se nos podría despojar de la libertad. Eso no es sino algo muy humano. También Jesús lo padeció. ¡Cuánta angustia asaltó al Hijo de Dios! Jesús sudó de angustia, incluso sudó sangre. Nosotros decimos que el hombre audaz camina por la vida y asume las dificultades sin una angustia especial.

  ¿Cómo se muestra esto en la práctica? Con fe sencilla en la divina Providencia, el hombre audaz acata en todas partes el plan del Amor eterno, trátese de crisis económicas como de cualquier otro tipo. Confía en que, al final, todo saldrá bien. No se preocupa angustiosamente como un pagano. No nos dejemos absorber por las necesidades materiales. En lugar de andar en pos de las cosas, entreguémonos con sencillez a Dios Padre, al Amor eterno: él velará por nosotros.” ¡Tengamos corazón no de gorrión sino de águila!

  Termino con la poesía de Zaida C. de Ramón (2016), actual poeta hispana, que se titula:

                COMO EL ÁGUILA

  Cual águila es el cristiano,

es fiel la comparación;

se deleita en las alturas

en Aquel que le creó.

  Si alguna vez intentara

elevarse y no pudiera,

es tiempo de renovar

todas sus plumas ya viejas.

  A la Roca se dirije,

contra ella se quebranta,

voluntariamente sufre

pero sale renovada.

  Si el mal tiempo se avecina

y le alcanza la tormenta,

no teme, no sale huyendo;

nunca jamás se amedrenta.

  Esta es la oportunidad,

el momento que esperaba;

con voluntad y valor

se dispone a traspasarla.

  No tarda en subir muy alto,

alcanzó lo que anhelaba:

que el huracán con su fuerza

a la cima le elevara.

  Se cumple ese hermoso verso

de la Escritura sagrada:

“Todo obra para bien

en aquellos que a Dios aman.”

 

  j.v.c. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.