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Homilías

11 DE JUNIO: DOMINGO DE LA SMA. TRINIDAD

LA FAMILIA DE DIOS

Me llama la atención ese dicho del respetado P. Varillon: “Pienso que, si Dios no fuera Trinidad, yo sería probablemente ateo... En cualquier caso, si Dios no es Trinidad, yo no comprendo ya absolutamente nada”.

Cuando nosotros alabamos a la Trinidad de Dios, estamos diciendo que creemos en su vida interior familiar: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una familia de amor compartido, de acogida y de ternura. Dios no es un Ser Transcendente Absoluto sin corazón. Al contrario, su vida de intimidad nos es un modelo para nosotros, los seres humanos, que debemos compartir ese mismo amor, ternura, acogida a todos. 
 
 Recuerdo que en Tierra Santa, en Hebrón, cerca de la tumba de Abraham, sucedió que un sacerdote católico fue en peregrinación a la mezquita musulmana donde se encuentra la tumba de Abraham. Hablando con el almuecín de la mezquita, éste dijo: “Nosotros los musulmanes somos verdaderos descendientes de Abraham, que fue el primer musulmán”. El sacerdote católico repuso: “Cierto, Abraham instauró la fe en un solo Dios, por eso los cristianos también veneramos su tumba”. Pero el almuecín insistió: “Pero vosotros los cristianos habéis alterado la fe en un solo Dios con la profesión de la Trinidad”. Esta disputa ha existido a lo largo de los siglos... Nosotros los cristianos en el “Credo” confesamos: “Creo en un solo Dios”. Entonces, ¿cómo explicar la existencia de tres personas en absoluta unidad divina? ¿Por qué Dios ha revelado por medio de Jesucristo este misterio fundamental a la Iglesia? En la Biblia, el primer mandamiento dado en el Monte Sinaí es: “creer en un solo Dios”. Pero en la misma Biblia se nos dice que Dios Padre ha enviado a su Hijo para la salvación del mundo. Y que el Hijo, Jesucristo, después de su Ascensión, envió el Espíritu Santo para fundar la Iglesia. Y el mismo Jesucristo nos dice que “bauticemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”... Experimentemos la vida, el amor, la plenitud de este misterio. Llegaremos a estar junto al Padre, en calidad de hijos, gracias a la capacidad de arrastre del Hijo y a la fuerza transformadora del Espíritu.
 
 San Efrén el Sirio, en un Himno a la Trinidad, dice:
 
 “Toma como símbolos el sol para el Padre; para el Hijo, la luz; y para el Espíritu Santo, el calor...Mientras que el sol permanece todo él arriba, su claridad, su calor son un símbolo claro para los de aquí abajo”...
 
 Quiero terminar con la poesía de María Teresa Inmaculada Reyero de 2004 titulada:
 
                        DIOS ES AMOR
 
 A Ti, Uno y Trino, Dios de la Alianza,
de las almas la gloria y resplandor,
proclamo con gran gozo tu alabanza:
   ¡Dios mío, eres Amor!
 
 Eres la Bondad suma y la armonía,
la plenitud, la paz, el bien mejor;
eres misterio y eres cercanía:
   ¡Dios mío, eres Amor!
 
 Eres Padre amoroso, incomprensible,
que engendras a tu Hijo, mi Señor;
y eres Espíritu, fuego inextinguible:
   ¡Dios mío, eres Amor!
 
 Vives en mí tu vida misteriosa
como en caliente hogar acogedor;
y me aseguras una sola cosa:
   ¡que eres, Dios mío, Amor!
 
 En ese mar de gracia y de ternura,
que es tu vida divina, tu resplandor,
quiero yo sumergirme, ¡qué aventura!
   ¡Dios mío...en ese amor!
 
 ¡Gloria a Ti, Dios eterno, Dios amante...
Dios Uno y Trino, a Ti, gloria y honor!
A Ti sea la alabanza más vibrante:
   ¡A Ti, que eres Amor!

  j.v.c. 

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.