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Homilías

5 DE MARZO: PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

LAS TENTACIONES DE JESÚS Y LAS NUESTRAS

Hemos entrado ya en la Cuaresma, tiempo de gracia, de pruficación, de crecer interiormente en más transparencia, y así preparar la Pascua.

 ¿De qué debemos hacer “ceniza” lo que más nos estorba y desagrada a Dios, o “arcilla maleable”: ponerse en manos del Señor para que nos moldee de nuevo, nos dé la forma que él quiere?

  Nos estorban las “tentaciones”; a las que llamamos también “pruebas” o “exámenes”...Pasamos por exámenes en los colegios y en el trabajo. Llamamos “pruebas” a los acontecimientos inesperados: una caída con rompimiento de un hueso, un apagón de luz...

  En la historia de la Salvación, decimos que Dios probó la fe de Abraham cuando le pidió el sacrificio de su hijo Isaac; que probó al pueblo elegido a la salida de Egipto caminando por el desierto; que probó la fidelidad de Job...

  Pero al hablar de ls tentaciones, las atribuimos al demonio.

  Vemos en el evangelio de hoy, cómo el diablo tentó a Jesús y la triple victoria del Señor: contra la tentaciones de la riqueza, de la fama y del poder, Jesús vence apoyándose en la Palabra de Dios Padre. Con ello nos fortalece y anima con su gracia a luchar y vencer nuestras tentaciones... “No buscar el ser servidos sino el servir”, “no el recibir sino el dar”, “no buscar el tener sino el ser”, “no el gozar sino el hacer gozar”, “no tratar de palpar y ver sino el creer”...

  Adán y Eva fueron vencidos en las tentaciones del diablo cayendo en el pecado original. Querían ser como dioses y acabaron desnudos viendo el gran agujero que quedó en sus corazones, y expulsados de la armonía original del Paraíso...Por ellos entró la muerte en el mundo. Pero por medio del segundo Adán, Jesucristo, entró la redención y vida en gracia de nuevo. Así nos lo dice S. Pablo en la segunda lectura de hoy.

  En japonés, la tentación se dice: “yuuwalu”, y se representa con dos kanjis o caracteres chinos, que significan una “melodía musical” que quiere entrar por la puerta de nuestro corazón. Parece muy bonito, pero es el modo cómo actúa nuestro enemigo del mundo secular de la carne y del diablo.

  San Ignacio de Loyola, en su libro de los “Ejercicios Espirituales”, dice que el diablo es como un capitán de un ejército enemigo que mira por qué parte más débil y floja va a asaltar nuestro castillo interior del corazón. Es por eso que debemos estar alertas para no caer en el fracaso, sino resistir el asedio.

  San Juan Pablo II nos dice:

  “Este privilegiado tiempo de Cuaresma está caracterizado en resumen por una palabra: “!Convertíos!”...La conversión no es otra cosa más que un retorno a Dios, valorando las realidades terrenas a la luz indefinible de la verdad divina. Es una apreciación que nos empuja a ver cada vez con más claridad de conciencia qu estamos aquí de paso, en medio de las vicisitudes penosas de esta tierra, y nos anima a esforzarnos para instaurar el reino de Dios dentro de nosotros mismos y para que la justicia se establezca en el mundo.

  Termino con el soneto de José Manuel Lapuerta, sacerdote, que allá por los años 1950 lo escribió con el título de:

  ARREPENTIMIENTO

  Sonido ronco de guitarra rota

me tañe la conciencia en mi memoria;

canjilones roñosos de una noria,

de un agua sucia que en mi pecho brota.

  Cómo bulle en mi alma y se alborota

con toda la negrura de mi historia:
tantas veces soñando un victoria

para acabar mordiendo una derrota.

  No puedo consentir que la conciencia

siga en mi alma su canto de tortura

llevándola al compás de una demencia.

  Porque para curar estar locura

hay un himno de alegre penitencia

que cambia en esperanza la amargura.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.