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Homilías

28 de agosto DOMINGO 22 ANUAL

SERVIR CON HUMILDAD

Hoy, las tres lecturas bíblicas nos hablan de lo mismo. En la primera, del Eclesiástico, se nos dice: “ En tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso...Dios revela sus secretos a los humildes”...

                   Hoy, las tres lecturas bíblicas nos hablan de lo mismo. En la primera, del Eclesiástico, se nos dice: “ En tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso...Dios revela sus secretos a los humildes”...

  En la segunda lectura, de la carta a los Hebreos, se nos dice que: “Dios no se acerca ya con relámpagos y trompetas con ele Sinaí, sino en la persona afectuosa de Cristo”...

  Y en el evangelio, es el mismo Jesús que nos recomienda: “Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: ‘Cédele el puesto a éste’. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto...Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”...

  La palabra “humildad” viene del latín “humus” que significa “tierra”, o sea estar a la altura de la tierra, sin deseos de subirse a tarimas, porque todas las personas humanas tenemos la misma dignidad, no hay que presumir por encima de los demás. No tenemos necesidad de ganar el aplauso del público, nos basta la gratitud de los amigos de Dios. Mirar el rostro de Jesús, siempre igual de servicial, atento, y con amor hacia todos por igual.

  El eremita francés en el Sahara Beato Carlos de Foucauld (1858-1916) tiene una preciosa página de un Retiro suyo en Tierra Santa, que dice:

  “Servir a Cristo, servidor en el último lugar”

  Cristo: Ved mi servicio y entrega a los hombres y examinad cómo debe ser el vuestro. Fijaos en esta humildad para el bien del hombre y aprended a abajaros para hacerle bien, a haceros pequeños para ganar a los otros, aprended a no temer descender, a perder vuestros derechos cuando se trata de hacer el bien, a no creer que, por el hecho de abajaros, os es imposible hacer el bien. Al contrario, abajándoos, me imitáis; abajándoos, empleáis, por amor a los hombres, el medio que he usado yo mismo; abajándoos, camináis por mi camino, por consiguiente, en la verdad; y entonces se está en el mejor lugar para obtener la vida y para darla a los demás. Por mi encarnación, me pongo en la misma condición de las criaturas; por el bautismo, en el rango de los pecadores: anonadamiento, humildad. Abajaos siempre, humillaos siempre.

  Que los que son los primeros se consideren siempre, por humildad y disposición de espíritu, en el último lugar, con sentimiento de abajamiento y de servicio. Si os encontráis en el primer lugar, sentíos en el último lugar por la humildad; ocupadlo con espíritu de servicio, diciéndoos a vosotros mismos que solo lo ocupáis para servir a los demás y llevarlos a la salvación”.

  Creo que esta es la actitud y disposición de corazón de nuestro Papa Francisco.

  Termino con un soneto del poeta de Almería llamado Francisco Villaespesa (1877-1936):

 

  HUMILDAD

  Ten un poco de amor para las cosas:

para el musgo que calma tu fatiga,

para la fuente que tu sed mitiga,

para las piedras y para las rosas.

  En todo encontrarás una belleza

virginal y un placer desconocido...

Rima tu corazón con el latido

del corazón de la naturaleza.

  Recibe como un santo sacramento

el perfume y la luz que te da el viento...

¡Quién sabe si su amor en él te envía

  aquella que la vida ha transformado!

¡Y sé humilde, y recuerda que algún día

te ha de cubrir la tierra que has pisado!

 

   j.v.c. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.