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Homilías

21 de agosto DOMINGO 21 ANUAL

ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA

Hoy la liturgia de la Palabra nos presenta como un contraste entre “universalismo” y “particularismo”. ¿Pues? En la primera lectura, el profeta Isaías nos dice: “y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos”...

Pero luego en la segunda lectura y en el evangelio, se nos dice:

  En la carta a los Hebreos: “El Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos”...
  Y en el evangelio, Jesús nos dice también: “Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán”...

  ¿Por qué este contraste?

  Creo que es cuestión de amor. Jesús quiere salvar a todos en un panorama universal, pero eso requiere de nuestra parte “esforzarnos” en recibirle, entrar por su puerta estrecha de amor, fidelidad, pureza de corazón, pobreza de espíritu, mansedumbre, sed de justicia, trabajar por la paz y con misericordia, no perder ánimo ante las persecuciones...Si así lo hacemos, después de entrar por su “puerta estrecha”, el panorama se abrirá y se ampliará en paz, alegría verdad y vida, un camino ancho de ternura y amor.  

  Dejémos, pues, que nos corrija, que nos pula, por así decir, que nos quite todas las aristas que estorban para que seamos hechos a su imagen y semejanza. El problema no es el de restringir, sino de no cerrar. Dios no nos quita la libertad, pero de nuestra parte libremente debemos y queremos caminar con y como Jesús, intentando reproducir sus actitudes y sentimientos. 

  Roguemos hoy para que la Iglesia prosiga incansable la solicitud de Jesús por la salvación de todos; por la sociedad, para que no sólo se preocupe del bienestar temporal, sino también del eterno; por los religiosamente indiferentes, para que aporten su responsabilidad al problema de la salvación.

  El Arzobispo francés San Cesáreo de Arlés (470-542) en un sermón dijo:

  “Jesús por su inefable bondad nos ha invitado a reinar con Él. En estas condiciones, ¿qué idea se hacen de ellos mismos los servidores que no se dignan leer las invitaciones a la bienaventuranza del reino? El que ignora será ignorado. Ciertamente, el que descuida buscar a Dios en este mundo, Dios, a su vez, rehusará admitirlo en la bienaventuranza eterna. Con razón debe temer que se le cierren las puertas, que se le deje fuera con las vírgenes necias y que merezca oír: No sé quienes sois; no os conozco, alejaos de mí todos los que habéis hecho el mal. El que quiere ser favorablemente escuchado por Dios debe comenzar por escuchar a Dios. ¿Cómo pretenderá que Dios lo escuche favorablemente si él le hace tan poco caso y descuida leer sus preceptos?”
 

Termino con una poesía de un tal German (¿casi anónimo?) titulada:

  LA PUERTA ESTRECHA


  El camino, la verdad y la vida.
Amado Salvador, estoy gozoso,
porque mi corazón confía en Ti,
no hay temores, Señor, que me arrebaten
esta paz que tu Espíritu me dio.
Ni la oscura penumbre, ni el terror
nocturno, apagará de mi la fe,
ni horrible mortandad que la luz destruya
ni adeversidad que aqueje mis deseos,
podrá en mi ser disminuir tu amor,
tu Palabra, Señor, es fortaleza;
tu Espíritu, Señor, seguridad.
Y tu Nombre, ¡oh amado Jesucristo!
El camino, la verdad y la vida. 

  j.v.c.

  


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.