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Homilías

14 y 15 de agosto

Domingo 14 y Lunes 15 de Agosto

Domingo 14: Leemos en la primera lectura, que al profeta Jeremías, porque llevaba dentro de su corazón “el fuego de la Palabra de Dios” se le arrojó a una cisterna: “Muera ese Jeremías, porque está desmoralizando a los soldados... En el aljibe no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo”... Pero el lodo no apagó su fuego interior y celo por la Palabra... Lunes 15: El Papa Pío XII en 1950 definió la “Asunción de María en cuerpo y alma al cielo” como dogma. Tal como dice el prefacio de la Misa de este día: “Con razón, no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo”. Las tres lecturas bíblicas de este día nos dicen en resumen:

14 de agosto  DOMINGO 20 ANUAL

 

           “HE VENIDO A PRENDER FUEGO”

 

  Leemos en la primera lectura, que al profeta Jeremías, porque llevaba dentro de su corazón “el fuego de la Palabra de Dios” se le arrojó a una cisterna: “Muera ese Jeremías, porque está desmoralizando a los soldados...En el aljibe no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo”...Pero el lodo no apagó su fuego interior y celo por la Palabra...

  Y en la segunda lectura de la Carta a los Hebreos, recordando a todos los cristianos que nos han precedido con ese fuego de fe y amor, que a muchos llevó hasta el martirio, también se nos dice: “Una nube ingente de espectadores nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en...Jesús”. Y podemos añadir: seamos atletas con fuego en el corazón.

  Y llegamos al Evangelio, en el que Jesús nos da el motivo de la Encarnación, cuando dice: “He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”...

  Este fuego que trae Jesús al mundo, se nos dice a continuación es como “una espada”, no una “paz comodona”, que puede traer división incluso dentro de la familia. Porque Dios “es el primero sin segundo”, es decir, cuando Dios llama, puede que hasta haya que desobedecer el mandato o deseo de la familia...

  La fe cristiana no es domesticable. La fidelidad a Cristo es siempre prioritaria. Lo único que se nos pide a los cristianos es que seamos auténticos. Pidamos hoy por la Iglesia, para que extienda por el mundo el fuego de amor que Jesús vino a traer a la tierra. Por la sociedad, para que no persiga a los hombres justos, sino que los tome como modelo de imitación. Por las familias, para que la fe en Cristo no sea motivo de división, sino de unión entre sus miembros. Hagamos estas peticiones por la intercesión de nuestra madre María, ya que mañana es la fiesta de su “Asunción a los Cielos”, en cuerpo y alma, porque ella siempre fue inmaculada y fiel al fuego que llevaba dentro, que era el mismo Jesús, su divino Hijo de Dios.

  En Roma, en la Iglesia de San Ignacio, el artista jesuíta que fue el Hermano Coadjutor Andrea Pozzo (1642-1709) pintó a lo grande en la pared detrás del altar un cuadro simbólico centrado en esas palabras de Jesús: “He venido a traer fuego a la tierra”...Se ve que del Corazón de Cristo surge un rayo de fuego y de luz, que se enfrenta y choca con el pecho de S. Ignacio y de éste se divide en 5 flechas de fogosa luz que dan en los 5 Continentes del Mundo, a los que llevó la fe y amor a Jesucristo por medio de S. Fco. Javier y tantos otros misioneros. Pues, que nos pase a nosotros lo mismo.

  San Silvano del Monte Athos (1866-1938) que fue un místico ruso ortodoxo escribió:

  “El Señor ha venido al mundo para traernos el fuego de su gracia por el Espíritu Santo. El humilde posee este fuego y el Señor le concede esta gracia. En cambio, en un alma desanimada y envilecida no puede prender este fuego. Los cielos se admiran de los misterios de la encarnación. ¡El Creador de todo ha descendido a la tierra para rescatar a los pecadores! A menudo, el orgullo y la vanidad impiden al alma encontrar el camino de la fe. He aquí un consejo para el que duda y no cree. Que rece así: “Señor Dios, si existes ¡ilumíname!” Solamente por este humilde deseo y por la prontitud en su servicio, el Señor lo iluminará y sentirá en su alma la presencia de Dios. Su alma sabrá que Dios le ha perdonado y que lo ama. El que se mantiene fiel a la oración será iluminado por el Señor”.

  El poeta mejicano León Felipe (1884-1968) tiene una breve poesía, bonita y dura, porque refleja esa “división” que el fuego de Cristo trae al mundo:

 

   VINISTE A GLORIFICAR LAS LÁGRIMAS

 

  Viniste a glorificar las lágrimas...

no a enjugarlas...

  Viniste a abrir las heridas...

no a cerrarlas...

  Viniste a encender las hogueras...

no a apagarlas...

  Viniste a decir:

¡Que corran el llanto

la sangre

y el fuego...

como el agua!

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15 de agosto          LA ASUNCIÓN DE MARÍA

 

             AL CIELO EN CUERPO Y ALMA

 

  El Papa Pío XII en 1950 definió la “Asunción de María en cuerpo y alma al cielo” como dogma. Tal como dice el prefacio de la Misa de este día:

“Con razón, no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo”.

  Las tres lecturas bíblicas de este día nos dicen en resumen:

  • Apocalípsis: Visión de la mujer que va a dar a luz y el dragón que la amenaza.
  • 1 Corintios 15: Cristo resucitado como primicia de la resurrección, después todos.
  • Evangelio de Lucas: la Visitación y canto del Magnificat de María.

Hoy nos llena esa visión de la mujer del Apocalipsis, con la luna a sus pies

y las doce estrellas a su alrededor, que han dado origen y motivo a tantas pinturas de la “Asunción de María”, entre las que quiero destacar la del Greco. Ahora bien, esa mujer – según los biblistas – es la Iglesia perseguida por el dragón que es el Imperio Romano. S. Juan evangelista lo pensaba así, pero es muy posible que también pensase que esa mujer era también símbolo de María, la madre de Jesús y nuestra.

  Frente a esta imagen gloriosa de María Asunta, hay muchos iconos llamados de la koimesis (durmición) de María, que se la ve acostada, rodeada de los apóstoles y uno de ellos: Pedro, levanta en sus manos una pequeña niña que simboliza el “alma de María”.

  Contraste de la grandeza de la primera representación de María Asunta, con esta humilde y pequeña imagen del alma de María.

  Pero cuando escuchamos el evangelio de la Visitación y Magnificat de María, podemos unir las dos. Vemos a la humilde virgen María caminando de la aldea de Nazaret a la de Ain Karen: la aldea donde viven Zacarías e Isabel, los padres de Juan bautista, llevando a Jesús en sus entrañas y, cuando Isabel la alaba diciendo que no es digna de recibir en su casa a la Madre del Redentor, María prorrumpe en su canto del Magnificat...Un canto de humildad, de acción de gracias, de alabanza y alegría por todo lo que Dios ha hecho en ella y en la historia, sobre todo a favor de los más pobres.

  Hoy es una fiesta de “esperanza y alegría”. Porque lo que Dios ha hecho en María, será también una realidad para nosotros cuando muramos. Y todo gracias a las primicias de la Resurrección de Jesucristo nuestro Señor.

También nosotros pensamos que hoy día nuestra vida está amenazada por tantas violencias, injusticias, materialismo, odios y venganzas. Pero frente a ese “dragón”, nuestra fe y esperanza no cesan, mirando a María nuestra Madre asunta al cielo en cuerpo y alma.

  Termino con el precioso soneto del poeta santanderino Gerardo Diego (1896-1987) titulado:

 

         A LA ASUNCIÓN

 

  ¿A dónde va, cuando se va, la llama?

¿A dónde va, cuando se va, la rosa?

¿A dónde sube, se disuelve airosa,

hélice, rosa y sueño de la rama?

  Adonde va la llama, ¿quién la llama?

A la rosa en escorzo, ¿quién la acosa?

¿Qué regazo, qué esfera deleitosa,

qué amor de padre la alza y la reclama?

  ¿Adónde va, cuando se va escondiendo,

y el aire, el cielo queda ardiendo, oliendo

a olor, ardor, amor de rosa hurtada?

  ¿A dónde va el que queda, el que aquí abajo,

ciego del resplandor se asoma al tajo

de la sombra transida, enamorada?

 

  j.v.c. 

 

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.