Documento sin título

Homilías

10 de julio DOMINGO 15 ANUAL

EL BUEN SAMARITANO ES CRISTO

Jesús une el amor a Dios con el amor al prójimo. Jesús es la Imagen viva del Padre, que nos enseña de palabra y de obra, con su ejemplo vivo que “Dios es Amor” (ágape). En las tres lecturas de este domingo hay una gradación:

           EL BUEN SAMARITANO ES CRISTO

 

  Jesús une el amor a Dios con el amor al prójimo. Jesús es la Imagen viva del Padre, que nos enseña de palabra y de obra, con su ejemplo vivo que “Dios es Amor” (ágape). En las tres lecturas de este domingo hay una gradación:

  En la primera, del Deuteronio, se nos recuerda: “el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca”.

  En la segunda lectura, S. Pablo también nos recuerda que en Cristo: “en él quiso Dios que residiera toda plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres”...(Colosenses 1, 15-20).

  Y en el evangelio de S. Lucas, cuando el levita pregunta a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?”, Jesús – con su parabóla del Buen Samaritano – quiere enseñar que el “prójimo no es un objeto”, sino que es “el encuentro entre dos sujetos”. Y el prójimo se nos hace cercano, cuando nosotros nos acercamos a él, sin distinción de judíos o samaritanos, de blancos o negros, de razas o credos...

  Esto se puede plasmar fácilmente diciendo:

La postura de los bandidos que asaltaron al viajante de Jerusalén a Jericó es la de “lo tuyo es mío”, se lo arrebatan todo incluso casi la vida.

La postura del sacerdote y del levita es “lo mío es mío”, cerrados en su mundo interior, no quieren saber nada del otro, van por la otra cuneta del camino.

La postura del samaritano, que es Jesús, es “lo mío es tuyo”, con compasión, se dedica a ayudar al caído. Jesús es el hombre para los demás.

  Jesús dice al final al levita que le preguntó “quién es mi prójimo”: “anda y haz tú lo mismo”. Para ello, ayuda distinguir “dos clases de ver”.

  En japonés, una se dice con el verbo: “miru”(見る),que es un “ver si ver”, sin fijarse en el otro; el otro verbo es “nagameru”(眺める), que es “ver atentamente”...Requiere la conversión de la mirada.

  Pidamos hoy para que la Iglesia, todos nosotros, defendamos en este año de la “Misericordia” la ley del amor a Dios y al prójimo; para que la sociedad tenga como motor y meta de sus leyes y costumbres la solidaridad del bien común; pidamos por todos los necesitados de todas clases, para que encuentren en su camino buenos samaritanos...

  Me gusta lo que dice el padre de la Iglesia Orígenes de Alejandría (184-254) en una de sus Homilías sobre S. Lucas:

  “Uno de los presbíteros, al querer interpretar esta parábola, ha dicho que el hombre que descendía es Adán; Jerusalén, el paraíso; Jericó, el mundo; los ladrones, las potencias del mal; el sacerdote, la Ley; el levita, los profetas; el samaritano, Cristo. Las heridas son la desobediencia; la montura, el cuerpo del Señor...En cuanto a la promesa de que el samaritano volvería, prefiguraba la segunda venida del Salvador...

  Este Samaritano lleva nuestros pecados y sufre por nosotros, transporta al moribundo y lo conduce al albergue – es decir, a la Iglesia – que acoge a todos los hombres y a nadie niega su auxilio, porque Jesús abre sus puertas a todos al decir: Venid a mí todos los que trabajáis y estáis fatigados, y yo os aliviaré. Y no despareció inmediatamente después de haberlo introducido en la posada, sino que se queda en ella un día con el moribundo y cura sus heridas no solo en el día, sino también durante la noche, dedicándole toda su solicitud y sus cuidados...En verdad, este guardián de las almas estuvo más cercano que la Ley y los Profetas y se mostró como prójimo suyo, no tanto de palabra como de obra”.

  Termino con el soneto de María Teresa de la Inmaculada Reyero (una religiosa dominica de hoy día), titulado:

 

  COMPARTIR

  Compartir es muy bello y muy humano,

compartir generosa, amablemente;

compartir con amor el fuego ardiente

con el que sin calor vive lejano.

  Compartir con el hombre que es tu hermano,

tu vestido y tu pan tierno y caliente;

compartir tu amistad alegremente,

pues todos necesitan de tu mano.

  ¡Que los otros se sientan más dichosos!,

que ayuda con impulsos generosos

el tener una mano siempre amiga.

  ¿Sabes tú quién mandó tener cuidado

del pobre, del que sufre o se fatiga?

¡Un maestro inmortal! ¡Dios humanado!

  j.v.c. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.