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Homilías

22 de mayo SOLEMNIDAD DE LA SMA. TRINIDAD

MISTERIO DE DIOS Y MISTERIO DEL HOMBRE

Jesús nos dice en el evangelio de este domingo: “Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora: cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”...

 Y lo que el Espíritu Santo nos revela es que el “Misterio de Dios” nos aclara el “Misterio del hombre”. Y es que Dios es “Amor compartido” entre tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y el hombre, nosotros, tenemos que aprender a compartir ese amor: amando a Dios y en la familia y con todos nuestros prójimos. 

  Los seres humanos tenemos tres dimensiones: “sobre”, “alrededor”, “dentro”.

  En la dimensión “vertical” (sobre), están los padres, el Papa, los Obispos, los Superiores...a todos los cuales debemos dependencia y obediencia. Entonces actuamos como “hijos”. 

  En la dimensión horizontal (alrdedor), están los hermanos, hermanas, amigos, compañeros. Y con ellos compartimos fraternidad, igualdad, alegría.

  En la dimensión interior (dentro), en nuestra alma y corazón sentimos la intuición, la libertad, la contemplación, el silencio, la reflexión, la poesía, la música. 

  Y esto lo aprendemos de Dios Padre (sobre), de Dios Hijo encarnado en Jesús (alrededor, con nosotros), del Espíritu Santo (dentro) inspirándonos, consolándonos, animándonos, dándonos paz y gozo espiritual. 

  Pidamos hoy por la Iglesia, para que viva siempre consagrada a la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por la sociedad, para que en sus leyes y costumbres tenga como ideal la formación de la familia humana. Por los bautizados, para que vivamos como hijos de Dios, hermanos-as de Jesús y templos del Espíritu Santo. 

  San Nicolás Cabasilas (1322-1391), un místico bizantino, en su libro: “La vida en Cristo” dice:

  “Aunque la Santísima Tinidad ha logrado la salvación del género humano por un único y mismo amor a los hombres, la fe nos dice que cada una de las personas divinas aporta a ello su construcción particular. El Padre se reconcilió con nosotros, el Hijo obró la reconciliación y el Espíritu Santo fue el don concedido a quienes se habían convertido en amigos de Dios. El Padre nos ha liberado, el Hijo pagó el rescate de nuestra liberación; en cuanto al Espíritu, es la libertad en persona...Si el Padre nos ha creado, el Hijo nos ha rescatado y es el Espíritu quien nos da vida. Pues en el inicio de la creación la Trinidad se escribía con filigrana. El Padre era el modelador, el Hijo era su mano, el Espíritu Defensor insuflaba la vida. Pero...solo en la nueva creación nos han sido reveladas las distinciones que existen en Dios...

  En cuanto a la salvación por la cual ha restaurado nuestro género humano, es ciertamente la Trinidad toda ella la que ha querido mi salvación y quien ha previsto cómo se alcanzaría. Pero no es solo la Trinidad la que lo ha logrado. Es el artesano, solo el Verbo, el Hijo único. Es por Él por quien la naturaleza ha recibido una nueva vida y por quien el bautismo se instituyó como un nuevo nacimiento y una nueva creación. Por ello, cuando se bautiza hay que invocar a Dios distiniguiendo las personas; Padre, Hijo y Espíritu Santo; esta creación nueva solo se nos revela a nosotros”. 

  Concluyo con la poesía de María Amelia Fe y Olivares (1911-1975), una carmelita descalza nacida en Jaén. Y la poesía se llama:

 

   TRINITARIA

 

  Padre Santo, recíbeme escondida

en tu paternidad, caricia tierna,

y sé mi dulce paz, mi herencia eterna

al terminar el curso de m vida.

  Recíbeme, Jesús, Divino Hermano,

y comparte en fraterna compañía

el peso y el calor de cada día;

llévame suavemente de la mano.

  Espíritu de Amor, Fuego Divino,

recíbeme en tu eterno movimiento

que es del Padre y del Hijo santo lazo.

  Sé mi Amigo y Maestro en el camino

y dame el refrigerio de tu aliento,

la gloria de tu beso y de tu abrazo. 

 

  j.v.c. 

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.