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Homilías

7 DE JUNIO: SOLEMNIDAD DEL "CORPUS CHRISTI"

PAN DE VIDA

Celebramos la fiesta del “Cuerpo de Cristo” de un modo festivo y solemne, lleno de acción de gracias por el “Pan de Vida” que nos ha concedido Jesucristo nuestro Señor, mediante el Sacramento de la Eucaristía.

El “Jueves Santo” también se centraba la Institución de la Eucaristía en la Última Cena de Jesús, su creación del Sacerdocio cuando dijo: “Haced esto en memoria mía” y el Mandamiento nuevo del Amor, cuando lavó los pies de los Apóstoles y dijo que le imitaran.
Pero el “Jueves Santo” lo celebrábamos en un atmósfera triste porque el Señor iba a su pasión y muerte en cruz al día siguiente: el “Viernes Santo”. La Iglesia ha querido establecer esta fiesta del “Corpus Christi”, para que la celebremos con gozo agradecido. Es por eso que en muchas ciudades se hacen procesiones por las calles, en las que muchos personajes del Antiguo y Nuevo Testamento se encaminan delante de la Custodia que contiene la Sagrada Forma del Cuerpo de Cristo sacramentado, como acompañándola y rindiéndole homenaje. 
Pero debemos tener cuidado de que no sea una celebración externamente triunfal, vacía, en la que algunos quieran lucirse por su presencia, por sus elegantes vestidos de etiqueta social, por su cantos...Tiene que ser una procesión en la que se participe, dentro o fuera mirándola, con humildad y testimonio de fe y esperanza, tal como hace Jesús que se oculta bajo una especie de pan.
Y es una fiesta en la que queremos manifestar nuestra necesidad de recibir en la comunión el Cuerpo de Cristo para que nos de fuerzas en la lucha diaria contra las tentaciones internas y externas de odio, desaliento, venganza...Y para que nos unamos más profundamente con él, ya que Jesús dijo: “el que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él”. Y cuantas más veces comulgamos, más nos transformamos en Jesús: es él quien piensa, habla, camina, obra y ama por medio de nosotros; nos hace sus instrumentos de trabajo pastoral en el mundo.
“El rito de la sangre” de la primera lectura tomada del Éxodo, nos compromete a guardar los mandatos del Señor con fe. La segunda lectura de la Carta a los Hebreos, nos recuerda que Jesús es el Sumo Sacerdote que se ha ofrecido derramando su sangre en sacrificio para redimirnos de los pecados y purificar así nuestra conciencia. Y el Evangelio de Marcos nos recuerda la escena de la Institución del Sacramento de la Eucaristía en la Última Cena.
Nuestra Iglesia, es decir nosotros dentro de ella, tiene que ser:

- Una Iglesia lavada de los propios pecados.

- Una Iglesia que cree.

- Una iglesia que sabe que es amada y que se hace capaz de amar.

- Una Iglesia que espera.

- Una Iglesia destinada a la resurrección.

- Una Iglesia evangélica, es decir, sacramento de las exigencias del evangelio.

- Una Iglesia que peregrina, como pueblo de Dios, fortalecida por la

Eucaristía y con ello por la unión íntima con el Señor. Comunión con el Señor y comunión con todos nuestros prójimos a los que llevamos el mensaje hasta que el Señor vuelva al fin de los tiempos. La “Eucaristía no es “tener” sino “darse”...

 
Termino con la poesía de Salvador Rueda (1857-1933):

 
PAN DE VIDA

 
‘Este Pan es Pan de vida,

aunque de cielo bajó,

y es Pan vivo, aunque murió.’

 
Este Pan es Pan divino,

Pan de vida singular;

es Dios que se da en manjar

so color de pan y vino;

vivo Pan, pues de contino

la vida entera nos dio.

 
‘Es Pan vivo, aunque murió.’

 
Este Pan nos da la vida

y libra de muerte eterna;

pan de vida sempiterna

para el hombre que Él convida.

 
Vivo Pan de la comida

en que Dios por pan se dio.

 
‘Es Pan vivo, aunque murió.’

 
Este es el Pan que muriendo

nos dio la vida sin par;

Pan que, por nos rescatar,

Se estuvo en la cruz cociendo.

Con fuego de amor ardiendo

nuestras culpas consumió.

 
‘Es Pan vivo, aunque murió.’

 
Este Pan da vida al mundo,

y a esto bajó a la tierra;

es Pan vivo a do se encierra

el misterio más profundo.

Es tan alto y tan jocundo,

que aquel que lo instituyó

 
‘Es Pan vivo, aunque murió.’

 
   j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

26 DE MAYO: DOMINGO SEXTO DE PASCUA

EL ESPÍRITU SANTO OS IRÁ RECORDANDO... desde Tokyo por Juan Vicente Catret S.J.

MIRADA HACIA ATRÁS Y HACIA ADELANTE: Jesús en el Evangelio de este domingo nos dice que “el Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando TODO LO QUE YO OS HE DICHO":