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Homilías

10 DE ENERO: EL BAUTISMO DE JESÚS

LA SONRISA DE DIOS PADRE, desde Tokyo por Juan Vicente Catret S.J., misionero en Japón

Celebramos este domingo la festividad del Bautismo del Señor, dentro del ciclo de su Epifanía, es decir de su mostrarse a todos como el Mesías, el Ungido, el Cristo Redentor, que nos bautiza con fuego y el Espíritu Santo. He puesto ese título de “la Sonrisa de Dios Padre”, porque lo leí en el libro del Papa Benedicto XVI titulado “Jesús de Nazaret”, citando a los evangelios que dicen que cuando Jesús fue bautizado por Juan en el río Jordán se abrió el cielo y bajó el Espíritu Santo en forma de “paloma”. El Papa interpreta ese símbolo del siguiente modo: “se abrió el cielo y se vio la blanca sonrisa de Dios Padre sobre Jesús, diciendo: ‘Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”. La paloma – según S. Juan Crisóstomo – es un ave mansa y pura. Como el Espíritu Santo es espíritu de mansedumbre aparece bajo la forma de paloma. Pero Benedicto XVI ve esa blancura en una “blanca por mostrar los dientes sonrisa” de Dios Padre complacido ante la humildad de Jesús que se abaja para salvarnos. Bonito nuevo símbolo que nos puede ayudar tanto como el de la paloma. Porque la “paloma” nos recuerda el diluvio universal y luego que ella, llevando un ramo de olivo, al final de la tormenta, nos anuncia la buena nueva de la paz sobre la tierra. Un diluvio de gracia y misericordia...En lugar de una rama de olivo, se nos trae a todos la dignidad de ser adopados como hijos e hijas de Dios. Y la sonrisa de Dios Padre nos alegra mucho. ¿Pues? Ya no somos “solitarios sino solidarios” con Jesús. Éramos solitarios por el pecado, egoístas, cerrados en nuestro caparazón. Pero Jesús nos ha ofrecido su solidaridad con todos. Como dice otro Padre de la Iglesia: San Cirilo de Jerusalén: “para Jesús el bautismo es la entrada en el mundo del pecado, y para nosotros el bautismo es la salida del mundo del pecado”...Pero nos encontramos juntos en el agua del Jordán, en la pila del bautismo, nos hacemos solidarios con Jesús y con todos nuestros prójimos. Renovemos hoy nuestras promesas del bautismo: renuncia al pecado, a Satanás, a sus tentaciones. Y vivamos en Cristo. Quiero concluir con un párrafo precioso de otro Padre de la Iglesia que es S. Gregorio Nacianceno: “Cristo se revela, dejémonos iluminar con Él; Cristo se hace bautizar, descendamos al mismo tiempo que Él para ascender con Él. Jesús tras sumergirse, asciende de las aguas. Lleva con Él al mundo y lo hace subir con Él...Sed como fuentes de luz en el mundo, para que os convirtáis en una fuerza vivificadora para todos los hombres. Sed como lumbreras perfectas que siguen a la gran Luz, sed iluminados con pureza y claridad por la Trinidad”. Concluyo con el soneto poético de Aurelio García Tello titulado: EPIFANÍA EN EL JORDÁN Ábrese el cielo y Dios entra a raudales, se espeja Dios en el cristal del río; siente el fatuo, mordiente escalofrío; a los humildes les hablan las señales. A compartir el día y noche sales, la pobreza, el amor, el señorío; la dulcedumbre de tu poderío alivia a los humanos de sus males. Que me penetre tu agua redentora abriendóse mi carne, como el cielo miróse en el Jordán. Radiante día en el suelo de mi alma pecadora. La paloma aletea raudo el vuelo Tú eres Soplo de Luz y Epifanía. j.v.c.

He puesto ese título de “la Sonrisa de Dios Padre”, porque lo leí en el libro del Papa Benedicto XVI titulado “Jesús de Nazaret”, citando a los evangelios que dicen que cuando Jesús fue bautizado por Juan en el río Jordán se abrió el cielo y bajó el Espíritu Santo en forma de “paloma”. El Papa interpreta ese símbolo del siguiente modo:


“Se abrió el cielo y se vio la blanca sonrisa de Dios Padre sobre Jesús, diciendo: ‘Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”. La paloma – según S. Juan Crisóstomo – es un ave mansa y pura. Como el Espíritu Santo es espíritu de mansedumbre aparece bajo la forma de paloma. Pero Benedicto XVI ve esa blancura en una “blanca por mostrar los dientes sonrisa” de Dios Padre complacido ante la humildad de Jesús que se abaja para salvarnos. Bonito nuevo símbolo que nos puede ayudar tanto como el de la paloma. Porque la “paloma” nos recuerda el diluvio universal y luego que ella, llevando un ramo de olivo, al final de la tormenta, nos anuncia la buena nueva de la paz sobre la tierra. Un diluvio de gracia y misericordia...En lugar de una rama de olivo, se nos trae a todos la dignidad de ser adopados como hijos e hijas de Dios. Y la sonrisa de Dios Padre nos alegra mucho. ¿Pues?


  Ya no somos “solitarios sino solidarios” con Jesús. Éramos solitarios por el pecado, egoístas, cerrados en nuestro caparazón. Pero Jesús nos ha ofrecido su solidaridad con todos. Como dice otro Padre de la Iglesia: San Cirilo de Jerusalén: “para Jesús el bautismo es la entrada en el mundo del pecado, y para nosotros el bautismo es la salida del mundo del pecado”...Pero nos encontramos juntos en el agua del Jordán, en la pila del bautismo, nos hacemos solidarios con Jesús y con todos nuestros prójimos. 

  Renovemos hoy nuestras promesas del bautismo: renuncia al pecado, a Satanás, a sus tentaciones. Y vivamos en Cristo. 

  Quiero concluir con un párrafo precioso de otro Padre de la Iglesia que es S. Gregorio Nacianceno: “Cristo se revela, dejémonos iluminar con Él; Cristo se hace bautizar, descendamos al mismo tiempo que Él para ascender con Él. Jesús tras sumergirse, asciende de las aguas. Lleva con Él al mundo y lo hace subir con Él...Sed como fuentes de luz en el mundo, para que os convirtáis en una fuerza vivificadora para todos los hombres. Sed como lumbreras perfectas que siguen a la gran Luz, sed iluminados con pureza y claridad por la Trinidad”. 

  Concluyo con el soneto poético de Aurelio García Tello titulado:

  EPIFANÍA EN EL JORDÁN

  Ábrese el cielo y Dios entra a raudales,
se espeja Dios en el cristal del río;
siente el fatuo, mordiente escalofrío;
a los humildes les hablan las señales.

  A compartir el día y noche sales,
la pobreza, el amor, el señorío;
la dulcedumbre de tu poderío
alivia a los humanos de sus males.

  Que me penetre tu agua redentora
abriendóse mi carne, como el cielo
miróse en el Jordán. Radiante día
  en el suelo de mi alma pecadora.

La paloma aletea raudo el vuelo
Tú eres Soplo de Luz y Epifanía. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.