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Homilías

FE - PERDON – PAZ – FRATERNIDAD

Segundo domingo de Pascua: QUASIMODO

Este domingo era llamado tradicionalmente “CUASIMODO” por las palabras latinas con las que se entonaba el canto inicial: “Quasimodo geniti infantes” = “Así como los recién nacidos…” Hacía alusión a los recién bautizados en la Vigilia Pascual: los RECIÉN NACIDOS en la Fe.

FE - PERDON – PAZ – FRATERNIDAD

Este domingo era llamado tradicionalmente  “CUASIMODO” por las palabras latinas con las que  se entonaba el canto inicial: “Quasimodo geniti infantes” = “Así como los recién nacidos…”  Hacía alusión a los recién bautizados en la Vigilia Pascual: los RECIÉN NACIDOS en la Fe.

 

 Junto con el nombre tradicional, en nuestro país se ha conservado la costumbre de llevar la Comunión a los enfermos en una solemne procesión. Es la comunidad creyente que acompaña a Cristo Resucitado y presente en el Sacramento Eucarístico. Se trata de una OBRA DE MISERICORDIA: “Visitar a los enfermos”, llevándole el consuelo y la Alegría Pascual.

 

Por voluntad del Papa, San Juan Pablo Segundo, a este domingo se le está llamando “DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA”. Sin duda “calza” con la antigua costumbre, porque para nosotros, todo lo bueno que queramos o podamos hacer proviene de la iniciativa de Nuestro Señor. Si reconfortamos a los enfermos es porque Jesús nos ha dado su ejemplo.

 

Veamos qué nos dicen los textos bíblicos de hoy.

 

En el trozo del Evangelio de San Juan vemos al Resucitado fortaleciendo con su presencia la FE de sus discípulos, todavía temerosos.  Los anima y les transmite su PAZ porque los ha perdonado. Recordemos que, en la cruz, cuando Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, no sólo se refería a quienes lo estaban crucificando sino a todos. Así pues, los apóstoles que por temor se habían escondido, también fueron perdonados. Por eso, les daba su PAZ. Pero junto con darles la paz, les encomendó perdonarse unos a otros. PAZ Y PERDÓN quedaron intrínsecamente vinculados.

 

En el trozo evangélico de hoy se amplía la escena y se nos presenta el maravilloso acto de FE del apóstol Tomás. Es primera vez que alguien proclama abiertamente la divinidad de Jesús. Sus palabras son “SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO”. Innumerables veces durante su vida terrenal, Jesús había hablado de Dios como su Padre. Muchas veces le habían llamado “Hijo de Dios”, pero nunca le habían dicho: “Dios mío”. Jesús aprovecha la ocasión para reforzar su llamado a la FE. “Ustedes lo están viendo, pero más felices serán los que sin ver, creen”.

 

¿Cuál es el resultado de esta FE, esta PAZ y este PERDÓN?  El resultado es la FRATERNIDAD. Se trata del modo en que se hace visible y creíble la realidad de este grupo humano que cree en Jesús: su FRATERNIDAD. Es una COMUNIDAD DE HERMANOS que comparte. Están UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR. Lo vemos en el trozo de los Hechos de los Apóstoles que se lee y escucha en la Primera Lectura de este Segundo domingo de Pascua.

 

En la segunda lectura bíblica de hoy, es san Juan quien nos insiste en que el amor de Dios y el amor fraterno están intrínsecamente unidos.

 

Terminemos, diciéndole a Jesús, desde el fondo de nuestro corazón:

 

 “SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO”

 

Y Jesús  nos volverá a decir:  “FELICES LOS QUE CREEN SIN HABER VISTO”

 

Unas preguntas para reflexionar:

  1. ¿Considero a Jesús como mi Guía o Maestro?
  2. ¿Considero a Jesús como mi Dios?
  3. ¿Estoy dispuesto a perdonar incluso al que no me ha pedido perdón?
  4. ¿He experimentado PAZ cuando he sido capaz de perdonar o he recibido perdón?
  5. ¿Me cuesta compartir fraternalmente?


En breve

COMUNIDAD VIRTUAL

Nuestro EQUIPO lo hemos integrado laicos y sacerdotes de distintos países y edades. Nos vincula la Fe, la Esperanza y el Amor. Unámonos en familia, cantando y compartiendo la Palabra de Dios.

PREPAREMOS PENTECOSTÉS

Los dones del EspĂ­ritu Santo

Mientras tanto, veamos qué nos dice “ALETEIA” sobre los DONES DEL ESPÍRITU SANTO. En la Homilía dominical veremos cómo aplicarlos a nuestra vida ordinaria.