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Homilías

MISTERIOSOS INSTRUMENTOS DE DIOS

Domingo 22 de octubre de 2023

Para hablarnos, Dios se vale de la naturaleza, de cosas, hechos y circunstancias, incluso de personas que no creen en Él. Dios no conoce límites para mostrarnos su AMOR.

Cuando leemos o escuchamos lo que dicen los profetas en la Biblia, tendemos a pensar que algo quiere decirnos Dios a través de ellos. Con mayor razón cuando leemos o escuchamos los hechos o dichos de Jesús en los Evangelios: No dudamos que Dios quiere decirnos algo.  También nos pasa cuando ponemos atención a los discursos, encíclicas, exhortaciones apostólicas u otros documentos del Papa: los tomamos en serio porque vienen del Vicario de Cristo.  Cuando escuchamos o leemos una homilía con espíritu de Fe, también concluimos que algo quiere decirnos Dios.

Hay cristianos que buscan con sinceridad  y en silencio la voluntad de Dios, hacen oración y le piden a Dios que los ilumine en su camino.  Hay personas que toman distancia de las rutinas diarias, se alejan de la vida ordinaria y se apartan para escuchar la voz de Dios en la Naturaleza.  Se van a Retiro o a Ejercicios Espirituales. Hacen bien y muchas veces salen fortalecidos en la Fe, la Esperanza y en el Amor porque han “sentido” lo que Dios quiere de ellos.

Es aún más sorprendente cuando Dios quiere hablarnos valiéndose de acontecimientos, circunstancias, lugares o personas que aparentemente no tienen nada que ver con Él. Justamente a través de ellos, Dios quiere decirnos algo.

Es el caso de lo que vemos en la primera lectura bíblica de este 28º domingo del Año Litúrgico. Vemos a un rey pagano que no tiene nada que ver con el Pueblo Elegido, el pueblo de Israel. Se trata de Ciro, rey de Persia, nación que había sometido a la esclavitud  a los israelitas, conquistando el país, destruyendo sus ciudades, incluyendo el Templo Santo de Jerusalén.  Curiosamente es Ciro el elegido por el Señor para devolverle la vida como nación al Pueblo de Dios.

En el trozo evangélico de hoy vemos al Hijo de Dios, Jesús, verdadero israelita, exhortando a sus connacionales a cumplir sus deberes cívicos en relación a una autoridad que no pertenece al Pueblo Elegido, una autoridad que no es israelita, la autoridad de una nación dominante: Hay que pagar el impuesto al Emperador de Roma. Jesús sabe que el poder viene de Dios, aunque el mandatario no conozca a Dios ni crea en Él.  Recordemos que se lo dijo textualmente a Pilato: “No tendrías poder contra mí si no te lo hubiera dado el cielo” (Juan 19,11).

El concepto de un Dios que está por encima de todos los poderes y naciones está bellamente expresado en el salmo responsorial.

Las últimas palabras de Jesús a los apóstoles y discípulos en el día de la Ascensión, son un envío a todos los pueblos y naciones.  Pablo lo tomó muy en serio. En el trozo bíblico de hoy en la segunda lectura, lo vemos dirigiéndose a fieles griegos en Tesalónica. Sabemos que, siendo judío, recorrió evangelizando muchas diversas naciones como Siria, la actual Turquía, Malta, Italia e incluso España. En todas las partes, supo someterse a las autoridades, fueran quienes fueren.  No olvidemos que incluso apeló al César de Roma (Hechos 25). Bien sabemos que el Emperador no era ningún santo, sin embargo, Pablo sabe que lo que la autoridad disponga, será lo que Dios quiere para él.

 ¿Por qué Pablo está tan seguro? Porque toda su CONFIANZA la tiene puesta en Dios. Sí. La confianza está en Dios.

El domingo pasado, 15 de octubre, nuestro Santo Padre Francisco nos envió la carta más hermosa y conmovedora que ha salido de su mano. Comienza así: “La confianza y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor”.

Pongámonos en las manos de Dios. Hagámoslo con plena confianza. Él sabrá conducirnos, ya sea por “oscuras quebradas” o por “verdes praderas”. Puede suceder que a veces   no estemos de acuerdo con lo que disponen nuestras autoridades.  Si alguna vez nos toca a nosotros ejercer algún poder o autoridad, pongamos nuestras decisiones en las manos de Dios, con humildad y espíritu de servicio. Y cuando nos toque obedecer, hagámoslo de igual modo, con humildad, confiándolo todo a las manos de Dios. No olvidemos las palabras de Jesús en Getsemaní, en el huerto de los olivos: “No se haga mi voluntad sino la tuya”.

 

 

 


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PREPARAR EL CAMINO. VIVIR EN LA ESPERANZA

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO 10 diciembre 2023

El Amor y la Verdad se encontrarán; la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo”