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Homilías

24 DE ABRIL DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA

DICHOSOS LOS QUE CREEN por Juan V. Catret S.J.

La Iglesia nos presenta el evangelio de este domingo con la figura de Tomás, incrédulo si no ve y toca con los ojos corporales al Jesús resucitado, como figura del “incrédulo materialista” de hoy.

En cambio, Jesús le dice y nos dice: “¡Dichosos los que crean sin haber visto!”. ¿Por qué? 

Recuerdo que en mi estancia en Inglaterra vi por televisión un debate entre el filósofo ateo Bertrand Russell (1872-1980) y el Padre Jesuíta Frederick Copleston, que murió en 1994, los dos muy conocidos y respetados pensadores sobre la “existencia de Dios”, el primero o sea Russell dijo: ·Cuando yo muera, si Dios existe, le diré: “no creí porque no vi suficientes signos o señales de que hay resurrección con la que dicen los cristianos que Jesucristo resucitó y es el primero de todos nosotros”. Y en cambio, Copleston le contestó: “pues yo al revés, diré a Dios que yo creo porque hay pocos signos de la resurrección de Cristo”. 

  ¿Qué le dijo al decir al ateo? “ Ustedes los ateos materialistas son, con perdón que lo diga, como los “perros” que cuando ven a su amo, mueven las orejas y la cola en señal de gozo”. Es una lástima porque se privan del gozo y alegría de los que “creen sin ver” con los ojos materiales de la cabeza, sino con los ojos abiertos del corazón. Eso es como un salto “no en el vacío”, sino un salto de fe, confianza y amor en el Jesús de la historia y de la resurrección. Un salto que sólo las personas humanas pueden dar y no los animales. Estos se mueven por “los sentidos”, pero no como nosotros los hombres que podemos dar ese salto de fe sin creer que vamos a caer en el vacío”. El bueno del señor Russell se quedó pensativo sin saber cómo contradecir al adversario.  

  Tomás, con su incredulidad si no toca las llagas de Jesús resucitado, y mete su mano en el abierto costado, no creerá. Y Jesús, condescendiente se aparece a Tomás y le dice: “Aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomás: ¡Señor mío, y Dios mío!. Jesús le dijo: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto”. 

  Jesús les dio “la paz y el gozo” de su Resurrección. ¿Qué más? “Reciban el Espíritu Santo” y el “perdón de los pecados”: “Aquellos a quienes perdonen los pecados, quedarán perdonados”. 

  El Abad benedictino Beato Guerrico de Igny (1070-1157) en un “sermón para la Resurrección del Señor” dijo: 

             “Me basta que Jesús viva”    

  “En esto reconocerás con certeza que tu espíritu revive plenamente en Cristo. Es lo que está diciendo desde el fondo del corazón- “Me basta que Jesús esté vivo”. Grito de fe digno de los amigos de Jesús. Afecto purísimo que se expresa así: “Si Jesús vive, me basta”- Si Él vive, yo vivo, puesto que de Él depende mi vida y Él mismo es mi vida y mi todo. ¿Qué puede faltarme si Jesús está vivo? Más aún: aunque todo me falle, nada me importa con tal de que Jesús esté vivo. Aunque esté lejos de mí, si así le agrada, me basta que viva, aunque sólo sea para sí”. Cuando el amor de Cristo absorbe todo el afecto del hombre hasta el punto de que, negándose y olvidándose de sí mismo, no sea sensible más que a Jesucristo y a lo que le concierne, entonces, a mi parecer, es perfecta en Él la caridad. Es insensible a las injurias, se ríe de las vejaciones, no teme ningún daño, la muerte le parece ganancia o, más bien, piensa que nunca morirá, porque sabe que pasará de la muerte a la vida, y exclama con confianza: Iré y lo veré antes de morir. 

 

Quiero terminar con una poesía de José Luis Blanco Vega:   

 

Nos dijeron de noche que estabas muerto, 

y la fe anduvo en vela junto a tu cuerpo.   

La noche entera la pasamos queriendo mover la piedra.   

No supieron contarlo los centinelas, 

nadie supo la hora ni la manera.   

Antes del día se cubrieron de gloria tus cinco heridas.   

Si los cinco sentidos buscan el sueño, 

que la fe tenga el suyo vivo y despierto.   

La fe velando para verte de noche  resucitando.    j.v.c. 


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15 DE MAYO - DOMINGO QUINTO DE PASCUA

MILAGROS OCULTOS por Juan Vicente Catret S.J.

El Evangelio de este domingo, de San Juan, aparte del mandamiento de Jesús “ámense unos a otros como yo los he amado” con un amor universal, aparte de la exhortación que nos hace San Pablo en los “Hechos de los Apóstoles” de “perseverar en la fe”, el mismo San Juan, en la segunda lectura tomada del Apocalipsis también nos anima...