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Homilías

18 DE OCTUBRE: DOMINGO 29 DURANTE EL AÑO

EL ASIENTO DE JESÚS

Los hijos de Zebedeo, los dos hermanos Santiago y Juan, discípulos de Jesús quien les puso el mote de “Boanerges”: “hijos del trueno”, en una tronada u osadía pero casi callada, se acercan a Jesús para pedirle que cuando establezca su reino mesiánico, que ellos veían parecido al reino del rey David, les permita sentarse a su derecha e izquierda; petición que llegó a los oídos de los otros 10 apóstoles y les llenó de ira ambiciosa...

  Los hijos de Zebedeo, los dos hermanos Santiago y Juan, discípulos de Jesús quien les puso el mote de “Boanerges”: “hijos del trueno”, en una tronada u osadía pero casi callada, se acercan a Jesús para pedirle que cuando establezca su reino mesiánico, que ellos veían parecido al reino del rey David, les permita sentarse a su derecha e izquierda; petición que llegó a los oídos de los otros 10 apóstoles y les llenó de ira ambiciosa...

  Jesús purifica esa ambición de todos, de los Doce Apóstoles y de nosotros también.

  Primero, ya el profeta Isaías, que leemos en la primera lectura, dice de ese Siervo Sufriente, que será Jesús: “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, cuando entregue su vida como expiación...Mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos”.

  Segundo, en la carta a los Hebreos también se nos dice: “No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado”...

  Y en el evangelio, Jesús dice que su “asiento” será “beber el cáliz” de su pasión, y “ser bautizado” con el bautismo de su sangre derramada en la cruz. Y luego, dirigiéndose a todos, afirmará que su “asiento” no es un trono de oro, sino un “servir a todos” sentado en la paja del suelo: “Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”.

  La ambición es incompatible con el seguimiento de Jesús como cristianos. En vez de la sed del dominio, Jesús asume y comparte la debilidad humana y la gloria de amar a todas las personas del mundo de la raza, color, clase social que sean. Un servicio de solidaridad con todos. Jesús pide a sus discípulos que no piensen en lo asientos de honor, sino que los invita al amor, sin calibrar la recompensa. Jesús sólo promete como don la posibilidad de seguirle por amor en un camino de la cruz, que no consiste en “sufrir” sino en “servir”. Jesús no reprende a sus discípulos sino que purifica su visión, con una imagen del poder al revés. ¿Cómo es mi servicio, de qué calidad?...

  En su “Diario del alma”, el santo Papa Juan XXIII escribió:

  “Las ambiciones son las más ridículas y más pobres criaturas del mundo”.

  “Por lo poco que soy, por la nada que soy en la santa Iglesia, mi púrpura (cardenalicia) ya la tengo: es el sonrojo de encontrarme en este puesto de honor y de responsabilidad valiendo tan poco”.

  ¡Y cuánto y qué bien “sirvió” el Papa Juan XXIII a la Iglesia universal!

  Concluyo con una poesía complicadilla pero profunda del mexicano Amado Nervo (1870-1919) sobre “el amor a Jesús” titulada:

  LE TIENES

  Pues busco, debo encontrar.

Pues llamo, débenme abrir.

Pues pido, me deben dar.

Pues amo, débeme amar

aquel que me hizo vivir.

  ¿Calla? Un día me hablará.

¿Me pone a prueba? Soy fiel.

¿Pasa? No lejos irá;

pues tiene alas mi alma, y va

volando detrás de Él.

Es poderoso, mas no

podrá mi amor esquivar.

Invisble se volvió,

mas ojos de lince yo

tengo y le habré de mirar.

Alma, sigue hasta el final

en pos del Bien de los bienes

y consuélate en tu mal

pensando como Pascal:

“¿Le buscas? ¡Es que le tienes!”

 

  j.v.c. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

TODOS LOS SANTOS; 1 DE NOVIEMBRE

Sólo Tú eres Santo

Cada semana rezamos: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tu Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre". ¿No lo hemos cantado y rezado miles de veces? "Lex orandi, lex credendi"... si lo estamos rezando con sinceridad es porque así lo creemos.