Documento sin título

Homilías

Viernes 19 de junio

SAGRADO CORAZÓN 2020

La reflexión de hoy la tendremos a partir de un hermoso himno escrito por el Padre José Donoso Phillips, maestro de generaciones de universitarios y de jóvenes jesuitas entre los cuales se contó un día Jorge Mario Bergoglio, hoy nuestro Papa Francisco.

Veamos el   HIMNO AL SAGRADO CORAZÓN:

1. Tu Corazón, Jesús, es la Roca que fue herida:

Brota de allí salud, agua y sangre, nuestra bebida.

Savia de Dios, 

riega este injerto que soy

Hazme florecer con tu vida.

2. Tu Corazón, Jesús, es la clave de nuestra historia,

Abrázala tu Cruz, signo de alianza y victoria.

Tú eres fiel,

El mismo hoy como ayer 

Y lo serás hasta la gloria.

3. Tu Corazón, Jesús, es un sol que todo lo inflama:

Amanece su luz en el alma que humilde clama.

Eres el sol,

El de la fe y la visión,

Eterno día, viva llama.

 

- - - -   - - -  - - -  

 

El Padre Donoso, autor de este himno con tres estrofas de cinco versos cada una, se preocupó de darle una rima consonante a los versos 1,2 y 5; los versos 3 y 4 tienen una rima asonante. El himno original (“Alaba al Señor”) fue compuesto por un pastor alemán, Joaquim Neander, en 1680 y fue adaptado y enriquecido musicalmente por Johann Sebastian Bach en su Cantata 137, en el año 1725. Nuestra versión castellana está inspirada en el Antiguo y en el Nuevo Testamento y nos mueve a una profunda convicción:  Jesús es el Corazón que le da sentido a la historia de la humanidad y a nuestras vidas e historias particulares.

1. En la primera estrofa, se alude al episodio del Éxodo (capítulo 17) cuando el pueblo en el desierto desfallecía de sed y Moisés golpeó la roca de la cual brotó agua. Del Corazón de Cristo herido por la lanza del soldado, brota sangre y agua (Juan 19,34), alusión a los sacramentos que sacian nuestra sed de Dios y nutren nuestras almas. A continuación, se alude a las palabras de Jesús en Juan 15, en las que Él se compara con la vid de la cual nosotros somos sus sarmientos: sólo unidos a Él podremos florecer y dar abundantes frutos.

2. La segunda estrofa hace alusión a la Cruz: Su leño horizontal abraza a la humanidad y abarca su historia. Su leño vertical une el cielo con la tierra, a la humanidad con la Divinidad. Este unir, abrazar y abarcar nos hace visualizar la alianza de Dios con nosotros y la nuestra como hijos y hermanos: ésta es la clave de la Historia. En virtud de su resurrección, Jesús vence a la muerte. Ésta es su victoria que trasciende los tiempos. Por eso, nosotros confiamos en Él. Jesús es fiel y nos espera en su gloria.

3. La tercera estrofa alude al tema de la luz. “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8,12…) dijo Jesús. Él tiene conciencia que su misión como Hijo de Dios aquí en la tierra es iluminar nuestro camino. Su luz es un fuego potente de amor que quiere incendiar al mundo (Lucas 12,49…) Nosotros necesitamos su fuego y su luz. Esto no lo alcanzaremos con nuestras torpes iniciativas y políticas humanas. La LUZ de la fe y la visión, el FUEGO del AMOR son dones gratuitos de Dios y sólo nos llegarán si los sabemos pedir con humildad y confiada insistencia. 

Sugerencias:

1. Lea tranquila y detenidamente las palabras de este Himno. Procure interiorizarlo y convertirlo en oración personal.

2. Busque en internet la CANTATA 137 de Bach y disfrute la música con el trasfondo del Himno.

3. Si desea escuchar el Himno en la versión castellana del Equipo Litúrgico Loyola, digite www.equilitur.cl y luego haga clic en "música".


En breve

COMUNIDAD VIRTUAL

Nuestro EQUIPO lo integramos laicos y sacerdotes de distintos países y edades. Nos vincula la Fe, la Esperanza y el Amor. Unámonos en familia, cantando y compartiendo la Palabra de Dios.

Domingo 15 de enero de 2022

Segundo Domingo del Tiempo Ordinario del Año Litúrgico

EVANGELIO (Jn 1,29-34) En aquel tiempo, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: «¡Miren, ése es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! A él me refería yo cuando dije: “Después de mí viene uno que es más importante que yo, porque existía antes que yo.” Yo mismo no sabía quién era; pero he venido bautizando con agua precisamente para que el pueblo de Israel lo conozca.» Juan también declaró: «He visto al Espíritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre él.