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Homilías

26 DE ABRIL: DOMINGO TERCERO DE PASCUA

“QUÉDATE CON NOSOTROS”, desde Tokyo, por Juan Vicente Catret S.J.

Las palabras clave para este tercer domingo de Pascua son “quédate con nosotros”, porque estamos en tiempos de crisis, con la pandemia, y por eso necesitamos de la presencia del Señor, porque parece que “atardece”, no parece que “amanezca” aún, aunque tenemos la esperanza de que el Señor que está con nosotros lo hará y se vencerá en esta lucha no sólo contra los virus encontrando una vacuna que los venza, sino en la lucha por un mundo mejor, de más caridad y justicia. Pensemos un poco en los discípulos de Emaús, que son los que dicen a Jesús “quédate con nosotros que atardece”...

1. Se muestran hospitalarios. Invitan a Jesús a pasar la noche en su casa.

2. Saben escuchar atentamente lo que ese viajero que les acompaña por el camino les dice sobre el Mesías.

3. Le reconocen al partir el pan: la Eucaristía. El pan de vida, el Cuerpo del Señor que nos alimenta y transforma. Por eso, luego, cuando se dan cuenta de que el compañero del camino es Jesús, dicen “¿no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino y explicaba las Escrituras acerca de los sufrimientos del Mesías?

4. Vuelven a Jerusalén, para compartir su gozo con los demás discípulos, aunque sea ya denoche y el camino sea cuesta arriba.

De este modo, también nosotros debemos correr por la vida para llevar nuestra fe y gozo a los demás.

Y una segunda mirada a Jesús, la más importante, nos lo muestra paciente, sabe escuchar las penas y desilusiones de los demás antes de hablar y enseñar...

  El santo Papa Juan Pablo II en su carta apostólica “Mane nobiscum Domine” n.19, dice:

  “Cuando los discípulos de Emaús le pidieron que se quedara con ellos, Jesús contestó con un don mucho mayor. Mediante el sacramento de la Eucaristía encontró el modo de quedarse en ellos. Recibir la Eucaristía es entrar en profunda comunión con Jesús. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Esta relación de íntima y recíproca “permanencia” nos permite anticipar en cierto modo el cielo en la tierra. ¿No es quizás este el mayor anhelo del hombre? ¿No es esto lo que Dios se ha propuesto al realizar en la historia su designio de salvación? Él ha puesto en el corazón del hombre el hambre de su Palabra, un hambre que solo se satisfará en la plena unión con él. Se nos da la comunión eucarística para saciarnos de Dios en esta tierra, a la espera de la plena satisfacción en el cielo.

  Pero la especial intimidad que se da en la comunión eucarística no puede comprenderse adecuadamente ni experimentarse plenamente fuera de la comunión eclesial. La Iglesia es el cuerpo de Cristo: caminamos con Cristo en la medida en que estamos en relación con su cuerpo. Para crear y fomentar esta unidad, Cristo envía el Espíritu Santo. Y él mismo lo promueve mediante su presencia eucarística. En efecto, es precisamente el único Pan eucarístico el que nos hace un solo cuerpo. El apóstol Pablo lo afirma: Un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan.

  El poeta navarro Víctor Manuel Arbeloa nacido en 1936 nos ofrece la siguiente poesía:

                   Quédate, Señor

                   que se hace ya tarde,

                   que el camino es largo

                   y el cansancio es grande.

                   Quédate a decirnos

                   tus vivas palabras

                   que aquietan la mente

                   y encienden el alma.

                   Quédate, Señor

                   que se hace ya tarde,

                   que el camino es largo

                   y el cansancio es grande.

                   Pártenos el pan

                   de tu compañía,

                   ábrenos los ojos

                   de la fe dormida.

                   Quédate, Señor

                   que se hace ya tarde,

                   que el camino es largo

                   y el cansancio es grande. 


En breve

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Nuestro EQUIPO lo integramos laicos y sacerdotes de distintos pai­ses y edades. Nos vincula la Fe, la Esperanza y el Amor. Unamonos en familia y compartamos la Palabra de Dios.

7 DE JUNIO: DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

MISTERIO DE AMOR

La Ciencia puede ayudarnos a buscar a Dios. La Razon puede acercarnos a Dios. Encontrar a Dios va mas alla de la ciencia y la razon. Solo lo encontramos en la Fe, la Esperanza y el Amor. Abramos nuestras biblias y COMPARTAMOS EN FAMILIA la Palabra de Dios. Los textos de este domingo son: Exodo 34, 4-9; Segunda Carta Corintios 13, 11-13; Evangelio de Juan 3, 16-18. La homilia viene despues.