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Homilías

1 DE MARZO: PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

LAVARSE LA CARA CON ARENA, desde Tokyo por el padre Juan Vicente Catret S.J.

Titulo esta homilía con esa frase: “lavarse la cara con arena”. Es lo que hacen los beduinos del desierto. Se frotan la cara con arena a falta de agua y les va muy bien. Así debemos hacer nosotros.

O sea aprender a frotarnos el corazón más que la cara, y decirle a Jesús: ¿qué quieres de mi, qué quieres que suprima en mi corazón ahora? ¿Qué quieres que frote dentro de mí con arena o mejor dicho con ceniza, la que recibimos el miércoles de ceniza?


  Al empezar la cuaresma, pensemos en el significado de ese ritual de la “ceniza”. ¿Qué significado tiene? Primero uno negativo: ¿qué quiere el Señor que convierta en mí en ceniza, qué desea que suprima en mí, que frote y con fuerza y elimine una pasión, un vicio, una caída en tentación? Y segundo, otro significado positivo: ponerse en las manos del Señor como ceniza, arena, maleable para que Él nos moldee, nos haga nuevos, con la forma que Él desea para cada uno de nosotros, como hizo con Adán y Eva en el Paraíso, antes de que cometieran el pecado original.


  Como dice San Pablo en la segunda lectura de hoy en su carta a los Romanos: “lo mismo que por un solo hombre (Adán) entró el pecado y la muerte en el mundo... gracias a un segundo Adán: Jesucristo, entró la benevolencia y el don del perdón y la gracia que Dios nos concede. Y añade que tampoco hay proporción entre la gracia que Dios nos concede y las consecuencias del pecado.   ¿Qué consecuencias del pecado? la concupiscencia y la debilidad frente a las tentaciones del demonio: de la carne, de la vista y la soberbia de la vida.


Cuando el demonio, Satanás, al ver que Jesús no quería ser un Mesías milagrero que convertía una piedra en pan, que tampoco quería ostentar su poder buscando la fama tirándose desde el alero del templo y no se arrodillaba ante el poder que Satanás le ofrecía, se escandalizó, por así decir. Pues veía que Jesús en cambio se arrodillaba ante los pies de los Apóstoles para lavárselos y que luego les pedía que ellos hicieron lo mismo entre ellos mismos. Pordríamos resumir ese programa de “servicio mutuo”: en no buscar el tener sino el ser, no el recibir sino el dar, no el gozar sino hacer gozar, no el abundar sino el ser austeros.


  Termino con un soneto de José Manuel Lapuerta titulado:


                         ARREPENTIMIENTO

  Sonido ronco de guitarra rota
me tañe la conciencia en mi memoria;
canjilones roñosos de una noria,
de un agua sucia que en mi pecho brota.

  Cómo bulle en mi alma y se alborota
con toda la negrura de mi historia:
tantas veces soñando una victoria
para acabar mordiendo una derrota.

  No puedo consentir que la conciencia
siga en mi alma su canto de tortura
llevándola al compás de una demencia.

  Porque para curar esta locura
hay un himno de alegre penitencia
que cambia en esperanza la amargura.

 


En breve

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8 DE MARZO: DOMINGO SEGUNDO DE CUARESMA

SUBIR PARA BAJAR, desde Tokyo por el padre Juan Vicente Catret SJ

Titulo esta homilía: “Subir para bajar”, porque en la fiesta de la transfiguración del Señor nos encontramos a Jesús en la cima del monte Tabor con sus tres discípulos predilectos: