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Homilías

22 diciembre 2019 CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

EL ANUNCIO DE “ENMANUEL”, desde Tokyo por Juan Vicente Catret S.J.

Este domingo se centra en el anuncio que hace el evangelista Mateo del niño “Enmanuel”, que significa “Dios con nosotros”.

   

    Ya en la primera lectura el profeta Isaías anunció lo mismo: “la virgen está encinta y da a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel”...

  Este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

  Este misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo si yo no tengo alguna experiencia personal, por pequeña que sea?

  De ordinario a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia.

 

  El secreto consiste sobre todo en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apciguando, liberando y sanando de nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas...

  No es “Dios-para nosotros” sino “Dios-con-nosotros”, partícipe de nuestras vicisitudes, metido en nuestras opciones, inserto en nuestra existencia.

  El otro nombre es “Jesús” que significa “Dios salva”. Jesús no es solamente un nombre que pronunciar, sino un nombre que gustar, que saborear en toda su dulzura, como si se tratara de un fruto (un fruto de salvación).

  San Elfredo de Rievaulx en un Sermón para la Anunciación dijo:

  “Le pondrá por nombre Emmanuel que quiere decir “Dios con nosotros”

  ¡Sí, Dios con nosotros! Hasta entonces se había dicho “Dios está por encima de nosotros”, “Dios frente a nosotros”, pero hoy es el Emmanuel. Hoy es Dios con nosotros en nuestra debilidad, con nosotros en su bondad; con nosotros en nuestra miseria, con nosotros en su misericordia; con nosotros por amor, con nosotros por su compasión. ¿Cómo podría él estar más cerca de mí? Siendo pequeño como yo, débil como yo, desnudo como yo, pobre como yo...en todo se ha hecho semejante a mí, tomando lo que es mío y dándome lo que es suyo. Yo yacía muerto, sin voz, sin sentido; ya ni tan solo poseía la luz de mis ojos. Hoy ha descendido este profeta poderoso en obras y palabras. Ha puesto su rostro sobre mi rostro, su boca sobre mi boca, sus manos sobre mis manos; se ha hecho el Emmanuel, ¡Dios con nosotros!

  Termino con una poesía del obispo catalán en Brasil Pedro Casaldáliga, nacido en 1928 titulada:

                 Retablo vehemente: Adviento

  El Ángel de la espera

está despierto.

Y su lámpara evangeliza

desde la tarde morada de Adviento.

 

  Todas las cosas en vigilia

como Israel, esperan

tu advenimiento.

 

La Esposa, en vela, te ha enviado

por los caminos oscuros de invierno

el Amigo de las bodas.

 

Y en la ilusión de unos pañales nuevos

te espera también tu Madre,

oh Cristo de su seno.

  ¡Y hasta los que no te esperan,

te están llamando en su desasosiego...!

 

  j.v.c.

 


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