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Homilías

13 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DURANTE EL AÑO

“¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?” por Juan Vicente Catret S.J.

El evangelio de este domingo nos sitúa en la comarca de Cesarea de Felipe, al noreste de Palestina, cerca de esa ciudad famosa por su belleza, fertilidad, rica de aguas y de verdor, en la falda del monte Hermón, donde tiene sus fuentes el río Jordán. Y Jesús hace esa doble pregunta a sus apóstoles: “¿Quién dice la gente que soy yo?”...y vosotros “¿Quién decís que soy yo?”...Tiene que ser una respuesta distinta. Este tema de “¿Quién es éste?”, ha venido repitiéndose y profundizando en el evangelio de Marcos: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad?” (Mc 1,27)... “¿De dónde le viene esto? ¿y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por su manos?” (Mc. 6,2)... “¿Quién es éste ‘médico’ que come y bebe en compañía de pecadores?” (Mc.2,16)... “¿Quién es este ‘novio’ que dispensa a sus discípulos del ayuno reglamentario?” (Mc. 2,19)... “¿Quién es éste que se atreve a perdonar los pecados?” (Mc. 2,7)... “¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Mc. 4,41)... Y Pedro, por gracia divina, dará la respuesta definitiva: “Tú eres el Mesías”. Una respuesta que Jesús acepta, pero que quiere se guarde en silencio su “secreto mesiánico” hasta el fin de la realización del “misterio pascual” (muerte en cruz y resurrección), porque Jesús no tiene ambiciones de fama ni poder...Pero luego Jesús lo expone: “El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado, y resucitar a los tres días”...Ya lo profetizó Isaías en la primera lectura de hoy. Jesús, luego, increpa a Pedro opuesto a toda cruz, y luego nos invita a todos: “El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”...Cruz que es cumplir con nuestras obligaciones diarias como cristianos de la mañana a la noche, tengamos ganas de hacerlo o no, superarse, el “agere contra” (hacer a la contra) ignaciano, a la contra del placer egoísta, de la vaga comodidad, de la mentira de vida. Y ayudar al prójimo que es pobre, tal como pide Santiago en el pasaje de su carta que se lee hoy. Me gusta en este sentido de seguimiento de Jesús, esa frase del teólogo ahora obispo Karl Lehmann: “el hombre moderno sólo será creyente cuando haya hecho una experiencia auténtica de adhesión a la persona de Jesucristo”. ¿He hecho yo esa experiencia de Jesús? ¿Me comprometo a seguirle?... Termino con la poesía de fray Damián de Vegas: ESTÁTE, SEÑOR, CONMIGO Estáte, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte, y cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo; porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin tí me quedo, de si tú sin mí te vas. Llévame en tu compañía, donde tú vayas, Jesús, porque bien sé que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo ni si yo sin tí me quedo, ni si tú sin mí te vas. Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida y quiero perder la vida mil veces más que perderte, pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo cuando yo sin tí me quedo, cuando tú sin mí te vas. j.v.c.

 Este tema de “¿Quién es éste?”, ha venido repitiéndose y profundizando en el evangelio de Marcos: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad?” (Mc 1,27)... “¿De dónde le viene esto? ¿y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por su manos?” (Mc. 6,2)... “¿Quién es éste ‘médico’ que come y bebe en compañía de pecadores?” (Mc.2,16)... “¿Quién es este ‘novio’ que dispensa a sus discípulos del ayuno reglamentario?” (Mc. 2,19)... “¿Quién es éste que se atreve a perdonar los pecados?” (Mc. 2,7)... “¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Mc. 4,41)... 
 

Y Pedro, por gracia divina, dará la respuesta definitiva: 
“Tú eres el Mesías”.

  Una respuesta que Jesús acepta, pero que quiere se guarde en silencio su “secreto mesiánico” hasta el fin de la realización del “misterio pascual” (muerte en cruz y resurrección), porque Jesús no tiene ambiciones de fama ni poder...Pero luego Jesús lo expone: “El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado, y resucitar a los tres días”...Ya lo profetizó Isaías en la primera lectura de hoy.

  Jesús, luego, increpa a Pedro opuesto a toda cruz, y luego nos invita a todos: “El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”...Cruz que es cumplir con nuestras obligaciones diarias como cristianos de la mañana a la noche, tengamos ganas de hacerlo o no, superarse, el “agere contra” (hacer a la contra) ignaciano, a la contra del placer egoísta, de la vaga comodidad, de la mentira de vida. Y ayudar al prójimo que es pobre, tal como pide Santiago en el pasaje de su carta que se lee hoy. 

  Me gusta en este sentido de seguimiento de Jesús, esa frase del teólogo ahora obispo Karl Lehmann: “el hombre moderno sólo será creyente cuando haya hecho una experiencia auténtica de adhesión a la persona de Jesucristo”. 

  ¿He hecho yo esa experiencia de Jesús? ¿Me comprometo a seguirle?...

  Termino con la poesía de fray Damián de Vegas:

  ESTÁTE, SEÑOR, CONMIGO

  Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;  
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin tí me quedo,
de si tú sin mí te vas. 

  Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo
ni si yo sin tí me quedo,
ni si tú sin mí te vas. 

  Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte,
pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin tí me quedo,
cuando tú sin mí te vas.

  j.v.c. 
  


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

TODOS LOS SANTOS; 1 DE NOVIEMBRE

Sólo Tú eres Santo

Cada semana rezamos: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tu Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre". ¿No lo hemos cantado y rezado miles de veces? "Lex orandi, lex credendi"... si lo estamos rezando con sinceridad es porque así lo creemos.