Documento sin título

Homilías

24 DE NOVIEMBRE 2019: CRISTO REY

POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL

24 de NOVIEMBRE 2019 SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY ¿Por qué hablar de “Cristo Rey”? ¿No parece un sinsentido referirnos al humilde carpintero de Nazaret, al amigo de los pobres, al que no tenía donde reclinar su cabeza, como Rey? Es cierto que en los tiempos de Jesús había muchos israelitas que esperaban la restauración del Reino con un descendiente del venerado Rey David… a Jesús, muchos lo reconocían como el “Ungido”, el “hijo de David”.

24 de NOVIEMBRE 2019

SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY

¿Por qué hablar de “Cristo Rey”? ¿No parece un sinsentido referirnos al humilde carpintero de Nazaret, al amigo de los pobres, al que no tenía donde reclinar su cabeza, como Rey? Es cierto que en los tiempos de Jesús había muchos israelitas que esperaban la restauración del Reino con un descendiente del venerado Rey David… a Jesús, muchos lo reconocían como el “Ungido”, el “hijo de David”.

Las ideas que nosotros tenemos de los reyes, las sacamos de la historia, de las películas o de la televisión… y no tienen nada que ver con el verdadero Jesús que encontramos en los Evangelios.

Uno de los grandes científicos de la primera mitad del siglo XX fue el jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Convencido evolucionista, sostenía que la evolución de la humanidad tenía dos alternativas:

1. La perfección en la UNIDAD por Cristo, con Él y en Él, en el “punto Omega” (W).   

2. La otra alternativa, sin Cristo, el caos y la destrucción total.

Veamos la primera, porque la segunda no la quisiéramos aceptar ni como posibilidad.

La UNIDAD a la que nos referimos la entendemos en la verdad, la justicia, el amor y la paz; esto es en la Gracia divina.  Se trata de alcanzar tal calidad en las interrelaciones humanas que ya en este mundo nuestra vida sería muy feliz. En realidad, sería el Cielo en la tierra.

El ser humano, por naturaleza, es un ser social. Esto significa que en él existe un dinamismo fundamental que lo vuelca hacia los demás. Debemos reconocer que también coexiste un dinamismo inverso que nos centra en nosotros mismos. El primer dinamismo nos lleva a la generosidad y el segundo, al egoísmo. ¿Cómo manejar estas dos fuerzas interiores para no caer en el aislarnos ni tampoco en el dispersarnos? A lo largo de la historia hemos ido buscando entre luces y sombras, entre cumbres y hondonadas, el modo de relacionarnos para llegar a un buen entendimiento. Hemos hecho cientos de leyes, normas, reglas y estatutos para poder entendernos de la mejor manera posible. A veces hemos creído alcanzar una buena forma… nos ha durado un tiempo y tarde o temprano nos ha fallado.

Dios nos mira con amor y compasión y por eso decide hacerse Hombre para hablarnos en lenguaje humano y mostrarnos el camino adecuado para alcanzar lo que anhelamos como Humanidad. Ese Hombre es Jesús, el Hijo de Dios, el descendiente de David, nacido de María en un humilde pesebre y muerto humillado en una Cruz. Éste es el Hombre que nos muestra el único camino para la plenitud en la unidad, en la justicia, en la verdad, el amor y la paz. Él quiere reinar no por la economía impecable ni por el poder del dinero ni la fuerza de las armas ni ninguna violencia. Él quiere ser Rey en nuestros corazones, en la medida que lo escuchemos con atención, nos fijemos en sus actitudes y procuremos imitarlas.

Éste es nuestro Rey. A Él amamos, a Él le creemos, a Él lo seguimos, con Él caminamos y con Él queremos alcanzar la plenitud como personas y como pueblos.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

8 de diciembre de 2019: MARÍA, LLENA DE GRACIA

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¿Puede haber algo más contrario al color blanco que el color negro? ¿Puede haber algo más contrario al bien que el mal… a la vida que la muerte? Podríamos seguir con las contradicciones más absolutas que pudieran caber en nuestras mentes. Hoy nos enfrentamos a una contradicción extrema y, sin embargo, nos llenamos de una santa esperanza: EL PECADO ORIGINAL y su contrapartida, LA INMACULADA CONCEPCIÓN.