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Homilías

12 DE MAYO: DOMINGO CUARTO DE PASCUA

EL BUEN PASTOR

Hoy es el domingo del “Buen Pastor”, tal como nos dice el evangelio de San Juan en boca de Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen”. Es también el domingo para pedir las vocaciones de pastores sacerdotales...

   

    Pero Jesús es a la vez “pastor” y “cordero”, como nos indica la segunda lectura del Apocalipsis también de S. Juan: “el Cordero que está delante del trono será su Pastor, y las conducirá a fuentes de agua viva”...

 

  “Escuchar la voz” es algo más que “escuchar la palabra”, pues la “Voz” expresa una llamada, una invitación personal de la persona amada en clima de libertad y espontaneidad, que invita a seguirle. Jesús se hace así “camino” para la vida. 

 

  Es más. En el vocabulario de S. Juan, “escuchar” equivale a “ver”. Escuchar  y ver se unen en el “Verbo”, la Palabra hecha carne que es Jesús.

Por lo tanto, Jesús no se limita a proclamar la palabra del Padre, sino que es en su propia persona humana y en su actuar, la revelación del Padre, la “visualización” del Padre.

 

  Basilio de Seleucia (435-468) en una homilía dijo:

                         “Yo soy el buen Pastor”

  “Abel, el primer pastor, fue agradable al Señor, que gustoso acogió su sacrificio y prefirió mucho más al dador que al don que este le ofrecía. La Escritura elogía también a Jacob, pastor del rebaño de Labán. También Moisés fue pastor en los montes de Madián y, después de la visión, no abandonó su oficio de pastor, sino que con su cayado mandó a los elementos y pastoreó al pueblo de Israel. También David fue pastor, pero su cayado de pastor fue cambiado en cetro real y recibió la corona. No te sorprenda que todos estos pastores sean cercanos a Dios. El mismo Señor no se sonrojó por ser llamado pastor. Dios no se sonroja de pastorear a los hombres, igual que no se sonroja por haberlos creado.

 

  Pero fijémonos ahora en nuestro pastor, Cristo; contemplemos su amor por los hombres y su suavidad para conducirlos a las praderas. Se alegra de las ovejas que lo rodean igual que busca a las que se extravían. No son para él obstáculo alguno ni los montes ni los bosques, corre por cañadas oscuras hasta llegar al lugar donde se encuentra la oveja perdida. Le vemos en los abismos; da orden de salir de allí; es así como busca el amor de sus ovejas. El que ama a Cristo es el que sabe oír su voz”.

 

  Hay una historieta muy signficativa sobre esto. Y es que cuando el buen pastor volvió con la oveja perdida cargada sobre sus hombros, los vecinos le dijeron: “esa oveja se ha perdido porque se escapó del redil por ese agujero que hay en la alambrada; tápalo, pues si no lo haces la misma oveja u otras se volverán a escapar por él. Pero el pastor repuso: “No, el agujero sigue abierto”. ¿Qué significa?: que Jesús no quiere que estemos con él a la fuerza, de modo que las ovejas – nosotros – prefiramos estar con él espontaneamente haya o no agujero o alambrada en el redil. Somos cristianos libremente, por amor, queriendo seguir a Jesús en todo tiempo: sea de paz o de persecución.

 

  Termino con una poesía del cordobés Luis de Góngora (1561-1627) titulada:

 

                     OVEJA PERDIDA, VEN

 

  Oveja perdida, ven

sobre mis hombros, que hoy

no sólo tu pastor soy

sino tu pasto también.

 

  Por descubrirte mejor

cuando balabas perdida,

dejé en árbol la vida,

donde me subió el amor.

Si prenda quieres mayor,

mis obras hoy te la den. 

 

  Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,

¿qué dará mayor asombro,

o el traerte yo en el hombro,

o el traerme tu en el pecho?

Prendas son de amor estrecho

que aun los más ciegos las ven.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

TODOS LOS SANTOS; 1 DE NOVIEMBRE

Sólo Tú eres Santo

Cada semana rezamos: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tu Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre". ¿No lo hemos cantado y rezado miles de veces? "Lex orandi, lex credendi"... si lo estamos rezando con sinceridad es porque así lo creemos.