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Homilías

14 DE ABRIL: DOMINGO DE RAMOS

RECIBAMOS A NUESTRO REY

Entramos en la “Semana Santa”, recibiendo a Jesús nuestro Rey y Redentor con esas palmas y ramas en nuestras manos. Luego nos las llevaremos a nuestras casas, poniéndolas a nuestra vista todo el año, como señal de que Jesús es nuestro Rey y nadie más.

       

            La liturgia de este domingo empieza con el gozo de recibir a Jesús con “Hosannas al hijo de David”, para pasar luego a la lectura de la tercera canción de Isaías al “Siervo sufriente” y luego a la lectura también de ese pasaje de la carta de San Pablo a los Filipenses en que dice que “Jesús, siendo hijo de Dios, se rebajó hasta hacerse hombre y morir en la cruz, por lo que Dios Padre lo exaltó y le dió el nombre de Señor del universo entero”.

  Luego escuchamos la Pasión de Jesús, según San Lucas.

  San Proclo de Constantinopla (Patriarca que murió en el año 446) en un sermón para este domingo de Ramos dice:

  “Encendamos las lámparas de la fe: como las cinco vírgenes prudentes, llenémoslas del aceite de la misericordia para con los pobres, acojamos a Cristo despiertos y cantémosle llevando las palmas de la justicia en las manos. Abracémoslo derramando sobre Él el perfume de María. Escuchemos el canto de la resurrección; que nuestras voces se eleven, dignas de la majestad divina, y gritemos con el pueblo ese grito que viene de la multitud. ¡Hosanna en las alturas! Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Está bien dicho: El que viene, porque viene sin cesar, jamás nos falta.

  El Rey manso y pacífico está a nuestra puerta. El que reina en los cielos sobre los querubines está aquí abajo sentado en un pollino de borrica. Preparemos las casas de nuestras almas, quitemos de ellas esas telas de araña que son las discordias fraternas; que nadie encuentre en nosotros el polvo de la maledicencia. Derramemos a oleadas el agua del amor y apacigüemos las desavenencias que levanta la animosidad; después salpiquemos el vestíbulo de nuestros labios con las flores de la piedad. Entonces, que surja de nosotros ese mismo grito que brota de la muchedumbre: Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel”.

  Termino con una poesía de Francisco de Quevedo (1580-1645) titulada:

                      ALÉGRATE, SEÑOR

    Alégrate, Señor,del ruido ronco

de este recibimiento que miramos;

pues mira que hoy, mi Dios, te dan los ramos,

por darte el viernes más desnudo el tronco.

  Hoy te reciben con los ramos bellos,

aplauso sospechoso, si se advierte,

pues de aquí a poco para darte muerte

te irá con armas a buscar entre ellos.

   Y porque la malicia más te arguya

de nación a su propio rey tirana,

hoy te ofrecen sus capas, y mañana

suertes verás echar sobre la tuya.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

21 DE JULIO: DOMINGO 16 DEL TIEMPO ORDINARIO

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

El Evangelio de hoy nos presenta a Marta y María, que encarnan “la acción” la primera Marta y “la contemplación” la segunda María. De ahí viene ese título que he puesto a la homilía de “Contemplativos en la acción”. Es esta una frase de San Ignacio de Loyola que nos quería a todos así: contemplativos en la acción. Unidos siempre a Jesús en el trabajo diario. Unir a Marta y María, como si fueran una sola persona dentro de nosotros. Trabajar como Marta , pero con el corazón oyente de María. Marta toma la postura del “dar” y María la postura del “recibir”. Marta se coloca en el plano del “actuar” y María en el plano del “ser”. Marta acoge a Jesús en su casa, y María lo acoge “dentro” de su corazón. Marta ofrece cosas y María se ofrece a sí misma.