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Homilías

31 DE MARZO: DOMINGO CUARTO DE CUARESMA

LAS TRES ETAPAS DE LA , desde Tokyo por el P. Juan Vicente Catret S.J.

Esa frase se la debemos a Kierkegaard (1813-1855), el filósofo danés, que dijo a propósito del evangelio de este domingo: “la parábola del hijo pródigo” que contó Jesús a los fariseos, que lo despreciaban porque acogía a los pecadores y hasta comía con ellos.

    El hijo pródigo primero estuvo en la primera etapa, que Kierkegaard llama “etapa de la belleza” : es decir que se deja llevar por el placer y el dinero, cuando se va de la casa del padre y malgasta toda su fortuna.

  Viene luego, la “etapa moral”: o sea cuando sin dinero, hambriento y miserable se va a cuidar de los cerdos y se arrepiente del mal cometido y se decide a volver a la casa del padre, no como hijo sino como un jornalero cualquiera.

  Y viene en tercer lugar la “etapa religiosa y personal”, porque el hijo pródigo se reencuentra con su padre pletórico de alegría, que lo viste, calza, da el anillo de hijo de la casa y celebra un banquete. Ese padre es Dios personal, que nos espera en esta Cuaresma con brazos abiertos, nos renueva con su perdón.

Ya estamos más cerca de la Pascua de Resurrección. Es por eso que este domingo se llama en latín “Dominica Laetare”, o sea “Domingo de la Alegría”. Porque estamos ya más cerca de la Redención que obra Jesús desde la cruz y su Resurrección. Y la parábola del “hijo pródigo”, sería mejor llamarla “parábola del padre misericordioso”. Los únicos que no perdonan son los fariseos, representados por el “hijo mayor” que no perdona y no quiere entrar en la casa del padre...

  Es también por eso, que en la segunda lectura S. Pablo nos dice: “lo viejo ha pasado, lo nuevo ha empezado”...

  San Pedro Crisólogo (406-450), llamado así porque “crisólogo” quiere decir “boca de oro”, arzobispo de Ravena, escribió en una homilía sobre el perdón:

  “Si no nos gusta la conducata del hijo pródigo, en lo que se refiere a nosotros ¡no nos alejemos nunca de un padre como este! Tan solo ver a este padre nos hace huir del pecado, rechazar la falta, excluir toda mala conducta y toda tentación. Pero si ya nos hemos marchado, si hemos malgastado toda la herencia del padre en una vida desordenada, si hemos sido capaces de cometer cualquier falta o fechoría, si hemos caído en el abismo de la impiedad y en el hundimiento total, levantémonos y regresemos a un padre tan bueno, invitados por un ejemplo tan bello...¿A qué esperamos para volver al Padre?”.

  Termino con una poesía por vía libre del Hermano Marista pamplonica Patxi Loidi (nacido en 1929, ordenado sacerdote a los 70 años de edad en El Salvador, a donde marchó como misionero), y que se titula:

 

                      CADA MAÑANA

 

  Cada nañana sales al balcón

y oteas el horizonte

por ver si vuelvo.

  Cada mañana bajas saltando las escaleras

y echas a correr por el campo

cuando me adivinas a lo lejos.

  Cada mañana me cortas la palabra,

te abalanzas sobre mí

y me rodeas con un abrazo redondo

el cuerpo entero.

  Cada mañana contratas la banda de músicos

y organizas una fiesta por mí

por el ancho mundo.

  Cada mañana me dices al oído

con voz de primavera:

“Hoy puedes empezar de cero”.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.