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Homilías

18 DE NOVIEMBRE: DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO

EXHORTACIÓN A LA VIGILANCIA

“Vigilancia” en griego se dice: nepsis. Y los Anacoretas del Desierto decían en un “apotecma” o “frase ritual: “fuge” : “huye” del mundanal ruído, “tace”: “calla” u ora y medita en silencio, y “quiesce”: “descansa” en el Señor.

    Este último domingo del año litúrgico que nos habla del “fin del Mundo” me ha recordado ese apotecma de los anacoretas del desierto. Porque nuestra actitud de “vigilancia” nos aconseja ese huir, callar y meditar en esperanza, en el presente pero mirando al mañana...

   Este domingo llamado de las “postrimerías” se dice también que es una visión apocalíptica. Y “apocalipsis”, también en griego, quiere decir “quitar el velo”...de lo terreno, de lo material, de lo que quedará, o de lo que vendrá, que es la venida del Hijo del Hombre, de Jesucristo Dios y Hombre. Tenemos que saber esperarle...El futuro nos remite al presente. Es la “parusia” o triunfo de Dios, que profetiza Daniel en la primera lectura, o como dice el evangelio: “la primavera está cerca”...

  El Beato Cardenal Newman (1801-1890) comenta “el ejemplo de la higuera” que pone Jesús diciendo en un sermón:

  “Una vez al año solamente, pero en fin, una vez, el mundo que nos envuelve manifiesta con fuerza sus energías desconocidas y se revela a sí mismo. Entonces aparecen las flores, los árboles frutales y las flores se abren y muestran su esplendor, la hierba y el trigo germinan. Hay una fuerza de vida repentina y una explosión de la vida escondida que Dios ha depositado en el mundo material. Pues bien, esto nos muestra lo que el mundo realiza según los designios de Dios. Esta tierra se manifestará un día como un mundo nuevo, lleno de luz y de gloria, en el que veremos a los santos y a los ángeles. ¿Quién pensaría que ha habido primaveras precendentes, quién podría concebir dos o tres meses por adelantado que el rostro de la naturaleza, que parecía muerta, pudiera revestirse de un esplendor tan variado?  

  Así ocurre con aquella primavera eterna que esperan todos los cristianos; llegará aunque tarde. Esperémosla porque dentro de poco, de muy poco, el que ha de venir vendrá sin retraso. También decimos cada día: Venga a nosotros tu reino, lo que quiere decir: Muéstrate, Señor, tú que te sientas sobre los querubines, resplandece, despierta to poder y ven a salvarnos”.

  Quiero terminar con una breve poesía de Antonio Machado (1875-1939) titulada:

                  PROVERBIOS Y CANTARES

  Yo amo a Jesús, que nos dijo:

“Cielo y tierra pasarán”.

Cuando el cielo y tierra pasen

mi palabra quedará.

  ¿Cuál fue, Jesús. tu palabra?

¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?

Todas tus palabras fueron

una palabra: Velad.

 

j.v.c.

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

21 DE JULIO: DOMINGO 16 DEL TIEMPO ORDINARIO

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

El Evangelio de hoy nos presenta a Marta y María, que encarnan “la acción” la primera Marta y “la contemplación” la segunda María. De ahí viene ese título que he puesto a la homilía de “Contemplativos en la acción”. Es esta una frase de San Ignacio de Loyola que nos quería a todos así: contemplativos en la acción. Unidos siempre a Jesús en el trabajo diario. Unir a Marta y María, como si fueran una sola persona dentro de nosotros. Trabajar como Marta , pero con el corazón oyente de María. Marta toma la postura del “dar” y María la postura del “recibir”. Marta se coloca en el plano del “actuar” y María en el plano del “ser”. Marta acoge a Jesús en su casa, y María lo acoge “dentro” de su corazón. Marta ofrece cosas y María se ofrece a sí misma.