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Homilías

11 DE NOVIEMBRE: DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO

LAS TRES VIUDAS, desde la Iglesia de San Ignacio de Tokyo por Vicente Catret S,J,

Este domingo lo podemos llamar el de “las Tres Viudas”, pensando en que la primera viuda es la que sale en la primera lectura: “la viuda de Sarepta”, la segunda viuda es la del evangelio: “la viuda pobre” que da en limosna todo lo que tiene: dos reales, la tercera viuda podemos pensar que es la “Virgen y Madre María”, que nos da también todo lo que tiene: a su Hijo Jesús, el que nos redime y salva para la vida eterna, quien a su vez nos la da como madre, para que la cuidemos con nuestra devoción, y ella aún más nos ayude a nosotros siempre, intercediendo por nosotros ante su Hijo, Jesucristo.

 Las tres viudas son modelo de “generosidad”: dan todo lo que tienen.

 El Papa Benedicto XVI comentó esas palabras:

  “dio todo lo que tenía para vivir”, del siguiente modo:

  “Es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo todo lo que tenía para vivir. Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.

  Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que preceden inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como  señala san Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza; se entregó él mismo por nosotros. Siguiendo sus enseñanzas, podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo, estamos dispuestos a dar no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos nosotros mismos.

  ¿Acaso no se resume todo el evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica de la limosna se convierte en un medio para profundizar en nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que le dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira distintos modos de dar, según las posibilidades y las condiciones de cada uno”.

  Termino con una poesía por vía libre del jesuíta español, que fue Provicial en Santo Domingo y ahora trabaja en Cuba: Benjamín González Buelta, titulada:            

 

LOS CENTAVOS DE NOEMÍ

 

  A Noemí, la viuda pobre,

todavía le dolían

los dedos de las manos

cuando depositó en silencio

su ofrenda para los pobres

en el cepillo del templo.

Había trabajado todo el día

cosechando aceitunas

en el olivar de Sadoc,

un alto funcionario.

 

Al final de la jornada,

pensó que ningún vecino

estaba en apuro urgente.

Ella no había comprado

nada a crédito

en la tienda de Josías.

Su velo descolorido

podía durar más tiempo.

Y no le seducirían el corazón

las baratijas que anunciaba

un vendedor ambulante

sentado en su camello.

 

  Noemí sabía mucho

de hambres clavadas como un alfiler

en el centro de su estómago,

de deudas y mensajeros

que insistían y amenazaban,

desiquilibrando en un instante

su frágil existencia.

 

  Por eso dejó con alegría

unos centavos en el templo,

regalo suyo y de Dios

para un hermano.

 

  Era poco dinero,

pero lo era todo para ella.

Y todo el corazón

quedó abierto

para todo el don

que el Dios del Reino le ofrecía.                          j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

18 DE NOVIEMBRE: DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO

EXHORTACIÓN A LA VIGILANCIA

“Vigilancia” en griego se dice: nepsis. Y los Anacoretas del Desierto decían en un “apotecma” o “frase ritual: “fuge” : “huye” del mundanal ruído, “tace”: “calla” u ora y medita en silencio, y “quiesce”: “descansa” en el Señor.