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Homilías

9 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 23 DEL TIEMPO ORDINARIO

ÁBRETE A LA ESCUCHA

Este domingo nos presenta en el Evangelio a Jesús curando a un sordo con esa palabra: Effetá que significa “ábrete”...

   Me recuerda un proverbio que dice: “para hablar tienes que tener un mensaje que comunicar, y para callar tienes que tener un secreto a guardar”.

  Jesús nos abre como al sordo para la comprensión profunda de las personas que nos rodean y de sus dificultades. Y al mismo tiempo, él es el secreto que tenemos que contemplar en silencio. Él y sus palabras de vida, su revelación de cómo es Dios Padre. Por eso pongo ese título a esta homilía: “ábrete a la escucha”.

  Ya el profeta Isaías, en la primera lectura, nos anuncia al Mesías diciendo que con él “los oídos del sordo se abrirán”...

  “Jesús todo lo ha hecho bien”, decía la gente que vio el milagro. Esa expresión nos recuerda el capítulo uno del Génesis, cuando Dios creó el cielo y la tierra, el sol y la luna, las aves, los animales y los peces, y al hombre mismo, y en cada paso se nos dice que “Dios vio que todo estaba bien hecho”...

  Jesús está haciendo una nueva creación.

  En la “Oda de Salomón” n. 12 se dice preciosamente:

  Su lengua se desató, y hablaba correctamente

  Él ha llenado mi boca con palabras de Verdad

para que yo pueda comunicarlas:

como caudal de aguas, fluye la Verdad de mi boca

y mis labios declaran su fruto.

  Él ha hecho que su conocimiento abunde en mí,

porque la boca del Señor es la Palabra verdadera

y la puerta que conduce a su Luz.

  El Altísimo ha estipulado sus palabras,

las cuales expresan su propia Belleza;

repiten sus alabanzas y son informadoras de sus consejos;

heraldos de sus pensamientos y correctoras de sus siervos.

  Porque lo sutil de la Palabra es inexpresable,

y lo que expresa es su rapidez y fuerza.

Su rumbo no conoce límites.

Nunca falla, pues es siempre certera,

no se ve de dónde desciende ni hacia dónde se dirige.

Así es su labor y su propósito:es la luz y el amanecer de los pensamientos.

  Por ella los mundos hablan uno al otro;

y en la Palabra estuvieron aquellos que fueron silenciados;

de ella vienen el Amor y la Armonía que comunica a lo suyos;

a los que han sido traspasados por la Palabra;

y así ellos pudieron conocer a quien los creó,

porque estuvieron en comunión y la boca del Altísimo les habló,

y su explicación corría por su cuenta.

  Porque la morada de la Palabra es el hombre:

y su Verdad es Amor.

Benditos son los que, por medio de ella,

han entendido todo y han percibido al Señor en su Verdad. Aleluya.

  Termino con el soneto del poeta de Catarroja (Valencia) Bartolomé Llorens (1922-1946), titulado:

      Presencia del Señor

  Siento la voz divina de tu boca,

acariciar mi oído tiernamente,

tu aliento embriagarme, y en mi frente

la mano que ilumina cuanto toca.

  De mi antiguo corazón de amarga roca

ha brotado divina, oculta fuente,

y una armonía dulce y sorprendente

a su celeste amor fiel me convoca.

  La soledad, la noche en que vivía,

el hondo desamparo y desconsuelo,     

la triste esclavitud que me perdía,      

  son ahora presencia, luz sin velo, 

son amor, son verdad, son alegría,

¡son libertad en Ti. Señor, son cielo!


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

16 y 23 de septiembre DOMINGOS 24 y 25 del ciclo B

"¿Quién es Jesús para mí?" - "La inmensa alegría de servir"

El 24° domingo se centra en la pregunta que Jesús hace a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy?”...Pedro le contesto: “Tú eres el Mesías”. En el domingo 25° Jesús, que anuncia a sus discípulos que va a ser entregado a la pasión y muerte, pero que resucitará al tercer día, reprocha luego a los mismos discípulos que discutían en el camino quién de ellos es el más importante. Y luego, cuando llegaron a casa, se sentó y les dijo a los Doce: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí” ...