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Homilías

12 DE AGOSTO: DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO

“¡LEVÁNTATE, CÓME!”

Este domingo Jesús nos invita a comer, pues dice: “Yo soy el pan de la vida”...Con él se nos quitará el cansancio de las jornadas de nuestra vida.

 

   Y hablando de cansacio, primero me fijo en la primera lectura, cuando el profeta Elías, huyendo de la reina que quería quitarle la vida, cansado se sienta debajo de una retama, se queda dormido, y un ángel le toca y despierta y le dice: levántate y cóme”...

  ¿Por qué estaba cansado?...¿Por qué nos cansamos nosotros?

  El peso de las desilusiones, de las incomprensiones, de los fallos, de ciertas personas, de la hipocresía, de la desconfianza...El cansancio de dejarse apagar a la esperanza...

  Jesús nos da la fuerza para seguir caminando con su “Pan de vida”...”El que coma de este pan vivirá para siempre”...

  La Eucaristía es un alimento poderoso que nos comunica el amor y nos da fuerzas para hacer frente a todas las dificultades. Es el alimento de la vida espiritual. Es el sacramento de la fe. Sólo la recibe de modo pleno el que tiene fe.

  Esta semana pasada he estado dando ejercicios espirituales en compañía de Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897) y S. Ignacio (1491-1556). Transcribo un parrafito de la Santa Carmelita, la más jóven doctora de la Iglesia a sus 24 años, que dice:

  “Si el fuego y el hierro tuvieran inteligencia, y este último dijera al otro Atráeme, ¿no estaría demostrando que quiere identificarse con el fuego de tal manera que este lo penetre y lo empape de su ardiente sustancia hasta parecer una sola cosa con él?

  Esta es mi oración. Yo pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, que me una tan íntimamente a él que sea él quien viva y quien actúe en mí. Siento que cuanto más abrase mi corazón el fuego del amor, con mayor fuerza diré Atráeme; y que cuanto más se acerquen las almas a mi (pobre trocito de hierro si me alejase de la hoguera divina), más ligeras correrán tras los perfumes de su Amado”.

  Quiero terminar con una poesía del burgalés Luis Barahona de Soto (1548-1595) que se titula:

                   

CON SU VIDA ME CONVIDA

  Hombre y Dios, majares dos,

uno son, y en tal comida

con su vida me convida,

por mi vida, el que es mi Dios.

  Dos naturalezas son,

y un manjar sencillo fue,

y echadle salsa de fe,

que no vale aquí razón.

  Si no os diere gusto a vos,

enferma tenéis la vida;

que esto es vida y nos convida

con su vida el que es mi Dios.

  Hombre y Dios, manjares dos,

uno son, y en tal comida

con su vida me convida,

por mi vida, el que es mi Dios.

 

 

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

19 DE AGOSTO: DOMINGO 20 DEL TIEMPO ORDINARIO

COMER LA VIDA Y PERMANECER EN ELLA

Este domingo sigue en el evangelio de S. Juan con el “sermón eucarístico” de Jesús en la Sinagoga de Cafarnaúm, en el momento cumbre, cuando Jesús dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él”. O sea que recibiendo la Eucaristía, es Jesús quien dentro de nosotros piensa, habla, trabaja, actúa y ama dentro de nosotros para afuera: hacia los demás, en la familia, amistad, trabajo y sociedad. Se trata de “comer la vida” y luego “permanecer en ella”. Por eso decía San Pablo: “mi vida es Cristo”...”Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”. Se trata de una vida liberada del egoísmo. Si Descartes (1596-1650) dijo aquella célebre frase: Cogito, ergo sum” : pienso, luego existo”, la debemos corregir por: amo vel amor, ergo sum” : amo o soy amado, luego existo”.