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Homilías

29 DE JULIO: DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO

HACERSE PAN PARA LOS DEMÁS desde Tokyo por el Padre Juan Vicente Catret S.J.

El evangelio de este domingo nos habla de Jesús que, sentándose en la cima de una montaña, da pan a una multitud con sólo cinco panes y dos peces que tenía un muchacho, allí presente. Este milagro es la introducción al sermón de la Eucaristía.

         

   Jesús quiere que aprendamos de Èl, y por eso pongo el título a esta homilía: “hacerse pan para los demás”. Me acuerdo de una anécdota histórica:

  En tiempos de la guerra en Bosnia, con tantas víctimas y niños desamparados, un grupo de voluntarios se dedicaron a recoger a esos niños vagabundos y de noche con tantos ruídos de bombas y demás, para que los niños pudieran dormir tranquilos, junto a la cabecera de su cama les ponían una bolsita con un trozo de pan dentro. Los niños, percibiendo el olor a pan dormían tranquilos, pues sabían que tenían alimento a su disposición.

  Esta es la lección que Jesús nos quiere dar hoy: ser pan para los demás, llevarles consuelo, cuidado, alimento también...Antes, la fórmula usual para la mesa rezaba así: “Bendito seas tú, Señor Dios nuestro, rey del mundo, que de la tierra has hecho crecer el pan”.

  Jesús se obstina en producir el pan no con harina sino con amor...Porque Jesús no cayó en la tentación del desierto de convertir las piedras en pan, sino que quiere fabricar el pan con el sudor de la frente, no a golpe de milagros. Y quiere que sea un pan compartido, signo de fraternidad. Por eso rezamos en el “Padrenuestro”: “el pan nuestro (no mío) de cada día dánoslo hoy”...

  San Agustín, en su comentario al Evangelio de Juan de hoy, dice:
  “Por eso, en su providencia, se ha reservado el hacer ciertas acciones en el momento por él escogido, fuera del curso habitual de las cosas. Así, aquellos para quienes las maravillas de todos los días carecen de importancia, se quedan estupefactos a la vista de las obras que se salen de lo ordinario. ¡Gobernar el universo es, en realidad, un milagro más grande que saciar a cinco mil hombres con cinco panes! Y, sin embargo, nadie se sorprende. En efecto, ¿quién alimenta todavía hoy al universo sino Aquel que, con unos pocos granos, crea las cosechas? Cristo ha actuado como Dios. Por su poder divino ha hecho salir ricas cosechas de un número pequeño de granos; a través de este mismo poder, ha multiplicado los cinco panes. Las manos de Cristo estaban llenas de poder; esos cinco panes eran como semillas no echadas en tierra, sino multiplicadas por Aquel que ha hecho la tierra”.

  Quiero terminar con un soneto de Fray Luis de León (1527-1591) titulado:

                     PREGUNTAS DE AMOR

  Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,

sin que, comiendo de él, se nos acabe?

Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?

¿Cómo de sólo pan tiene figura?

  Si pan, ¿cómo le adora la criatura?

Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?

Si pan, ¿cómo por ciencia no se sabe?

Si Dios, ¿cómo le come su hechura?

  Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?

Si Dios, ¿cómo puede ser repartido?

Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?

  Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?

Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?

Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

DOMINGO 21° DEL AÑO LITÚRGICO, CICLO C

AL OTRO LADO DE LA PUERTA ESTRECHA

Dios quiere que “todos se salven”, o sea, que todos seamos infinitamente felices… para siempre. En el deseo de Dios no hay excepción: Todos significa todos, pero libremente.