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Homilías

10 DE JUNIO: DOMINGO DÉCIMO DEL TIEMPO ANUAL

LA NUEVA FAMILIA DE JESÚS, desde Tokyo por el P. Juan Vicente Catret S.J.

El Evangelio de este domingo nos presenta a la familia de parientes de Jesús que se van a buscarlo porque, como nos dice Marcos: “en aquel tiempo volvió Jesús a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales”...y al final de este Evangelio se nos dice:

  “Llegaron su madre y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada a su alrededor le dijo: mira, tu madre y tus hermanos están fuera, y te buscan. Les contestó: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y pasando la mirada por el corro, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”.

  Jesús está haciendo una distinción entre dos familias: la vieja de sus parientes y la nueva de los que cumplen la voluntad de Dios. Por supuesto, María su Madre y la nuestra, pertenece a esta segunda familia. Porque María cumplió como “esclava del Señor” su voluntad toda su vida. Es un elogio velado de ella lo que hace Jesús. El Papa Pablo VI, que pronto será canonizado en Roma en el próximo Octubre, dijo: “María antes que madre de Jesús porque le engendró en su cuerpo, es la primera discípula de Jesús porque antes ya lo tenía siempre en su corazón”. ¡Bonito elogio de María!

  San Agustín, en su tratado “Sobre la virginidad” c.5 dice:

  “La gloria y la felicidad de María, ser la Madre de Cristo, alcanzan a todos en estas palabras del Señor: Quien hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre. Indica así el parentesco espiritual que lo relaciona con el pueblo que rescató. Sus hermanos y sus hermanas son los varones y las mujeres santas que son coherederos con él de su herencia celestial”.

  Termino con una poesía de 2003, que va por libre del guipuzcoano Hermano Marista nacido en 1929, y ahora misionero en Perú: Patxi Loidi, y que se titula:

                     HERMANAS Y HERMANOS

  Toda mujer es mi hermana

y todo hombre es mi hermano.

Los más hermanos son los pobres.

Todos los seres humanos estamos entrelazados

y formamos un cuerpo.

  Señor, estos principios cambiarían mi vida

si me los tomara en serio.

Y cambiarían el mundo

si unos cientos de miles de personas

se los tomaran en serio.

  Me gustaría llevarlos a la práctica como Tú.

Tú si que fuiste hermano,

el más hermano a leguas de distancia,

el más compasivo y amoroso de los hermanos.

Te dejaste la piel por todas las personas,

especialmente por los pobres.

  Acudían a Ti muchas gentes,

y no tenías tiempo ni para comer.

Pusiste tu yo en segundo plano,

y lo tuyo estaba siempre detrás,

y hasta puede decirse que ni siquiera existía.

Te vaciaste por completo.

Fue una vida de entrega total y absoluta.

  Me das envidia, Señor.

Eres el hombre más solidario que ha existido.

Eres...el modelo de hombre y de mujer,

la solidaridad en persona,

la cima humana.

  Quiero ser hermano, Señor, y proseguir tu causa.

Quiero amar mucho, construir mucho, hacer mucho,

por ese Reino de Dios que viniste a traer al mundo.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

19 DE AGOSTO: DOMINGO 20 DEL TIEMPO ORDINARIO

COMER LA VIDA Y PERMANECER EN ELLA

Este domingo sigue en el evangelio de S. Juan con el “sermón eucarístico” de Jesús en la Sinagoga de Cafarnaúm, en el momento cumbre, cuando Jesús dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él”. O sea que recibiendo la Eucaristía, es Jesús quien dentro de nosotros piensa, habla, trabaja, actúa y ama dentro de nosotros para afuera: hacia los demás, en la familia, amistad, trabajo y sociedad. Se trata de “comer la vida” y luego “permanecer en ella”. Por eso decía San Pablo: “mi vida es Cristo”...”Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”. Se trata de una vida liberada del egoísmo. Si Descartes (1596-1650) dijo aquella célebre frase: Cogito, ergo sum” : pienso, luego existo”, la debemos corregir por: amo vel amor, ergo sum” : amo o soy amado, luego existo”.