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Homilías

27 DE MAYO: LA SANTISIMA TRINIDAD

EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO, homilía del Padre Juan Vicente Catret S.J., desde Tokyo

Celebramos este domingo la Solemnidad de la Santísima Trinidad de Dios.

Se trata del mayor misterio de nuestra fe. Recuerdo una anécdota histórica leída en las "Cartas de la misión" que escribió el joven mártir jesuíta Rodolfo Acquaviva (1550-1583) a Roma desde la India. Durante un tiempo (de 1580 a 1583) fue enviado a la Corte del poderoso rey Akbar (1542-1605), soberano del Imperio Mughal al nortecentro de la India. La finalidad era participar en un debate religioso entre musulmanes, budistas, zoroastros y cristianos. Akbar estaba encantado con el joven Acquaviva, que le parecía el mejor orador. Y en los momentos de descanso, paseando por los jardines, cuenta Acquaviva, que le ponía la mano sobre el hombro y le decía: del Cristianismo, lo que más me cuesta creer es el "misterio de la Trinidad de Dios" y el "misterio de la Encarnación de Dios". Precisamente, los dos misterios más fundamentales de nuestra fe, junto con el "misterio de la Redención".

  Hoy celebramos el "Misterio de la Trinidad de Dios". No es un misterio para comprenderlo con la cabeza, con la razón, sino con el corazón.

  Lo explica muy bien aquella otra anécdota sobre San Agustín, quien paseándose por la playa pensando en el libro que iba a escribir sobre la Trinidad de Dios, vio a un niño que hizo con una palita un agujero en la arena de la playa, y luego con un pozalito iba y venía del mar a la playa derramando el agua que acarreaba en su pozalito dentro del dicho agujero. S.Agustín le preguntó que estaba haciendo. Y el niño le contestó: "estoy metiendo el mar dentro de este agujero". S.Agustín, riendo, le dijo: "pero si eso es imposible. Cómo vas a meter un mar tan inmenso en tan pequeño agujero?". Y entonces el niño respondió: "pues más imposible es meter en tu pequeña cabeza el misterio de la Trinidad de Dios!". Y dicho esto, El Niño desapareció . Era un ángel del Señor.

  Así es. A lo largo de la Historia, se nos ha simbolizado al misterio de la Sma. Trinidad de Dios con "un triángulo" en cuyos tres vértices estarían las Tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Otras veces se simbolizó con "una hoja de trébol" que tiene tres hojitas en su unidad. Otras veces con "un árbol con tres ramas"... Otras veces se nos habla con la escena de Abraham que junto al roble de Mambré recibió la visita de tres personajes misteriosos, los tres ángeles de Dios y que luego el gran pintor de iconos rusos que fue Andrei Rublev (1360-1427) escenificó en ese famoso icono de la Trinidad: Dios Padre en la izquierda, con la casa de muchas mansiones que es el cielo detrás de él, Dios Hijo el ángel del medio con la Vid detrás de él (ya que Jesús dijo "Yo soy la Vid")y señalando con su dedo el cáliz sobre el altar dentro del cuál se ve al Cordero pascual que es el mismo Hijo, y más a la derecha al Espíritu Santo, la figura del ángel más femenina, más parecida a la Sabiduría con la que se identifica al Espíritu de Dios...Pero tenemos que admitir que todos esos símbolos son limitados esfuerzos mentales para entender y explicar lo que es un Misterio...

  La mejor explicación nos la da la misma Palabra de Dios, cuando en la primera carta de S. Juan se nos dice por dos veces casi seguidas en el capítulo 4, versos 8 y 16 que "Dios es amor". Si, Dios es "ágape", amor que se comunica entre Sí mismo: el Padre ama al Hijo, y el Hijo ama al Padre, y entre los dos nace el Espíritu que es el amor mismo...
 Lo cual nos quiere decir que Dios Uno y Trino nos está invitando hoy a aprender más a amarnos unos a otros, con un amor que es compartir todo lo bueno que recibimos: tiempo, oración, afecto, pensamientos y deseos, alegría de ser creyentes, paz y deseos de trabajar por una paz extendida a todo el mundo...

  Dios Padre es Dios arriba de nosotros, Dios Hijo es Dios delante de nosotros enseñándonos el camino a la Verdad y la Vida, y Dios Espíritu Santo es Dios dentro de nosotros, en lo íntimo de nuestro corazón enfervorizándonos y alentándonos a amar más en respuesta al amor de Dios. 

  Dios-hogar, Dios-familia, Dios-comunidad, Dios-amor. 

  El amor entre las personas tiene una doble exigencia. El amante y el amado deben permanecer dos, pero los dos deben ser en alguna manera uno. El amor exige personas distintas. El amor es un "nosotros": un tú y un yo...Pero el amor prohíbe el "mío" y el "tuyo" - que S. Agustín llamaba "esas palabras frías como el hielo" -. Los dos, continuando siendo dos, deben ser en alguna forma uno. Pero desde hace mucho hemos aprendido una lección agridulce: el ser uno con la persona amada sólo puede conseguirse en términos de autodonación. Amar es dar, darse a uno mismo. Amar perfectamente es dar hasta que no quede nada que dar. Solamente entonces el amante y el amado, siguiendo siendo dos, se convierten en perfectamente uno. Esto es lo que significa la Trinidad: "la realización total del amor perfecto. El secreto de Dios es éste: hay tres personas. Pero no hay "mío" ni "tuyo", ningún egoísmo. 

  Termino con la poesía de María Teresa Inmaculada Reyero del año 2004 titulada:

                                 DIOS ES AMOR

  A Ti, Uno y Trino, Dios de la Alianza,
de las almas la gloria y resplandor,
proclamo con gran gozo tu alabanza:
Dios mío, eres Amor!
  Eres la Bondad suma y la armonía,
la plenitud, la paz, el bien mejor;
eres misterio y eres cercanía:
Dios mío, eres Amor!
  Eres Padre amoroso, incomprensible,
que engendras a tu Hijo, mi Señor;
y eres Espíritu, fuego inextinguible:
Dios mío, eres Amor!
  Vives en mí tu vida misteriosa
como en caliente hogar acogedor;
y me aseguras una sola cosa:
que eres, Dios mío,, Amor!
  En ese mar de gracia y de ternura
que es tu vida divina, tu esplendor,
quiero yo sumergirme, qué aventura!
Dios mío...en ese amor!
  Gloria a Ti, Dios eterno, Dios amante,
Dios Uno y Trino, a Ti,gloria y honor!
A Ti sea la alabanza más vibrante:
  A Ti que eres amor!


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.