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Homilías

6 DE MAYO: DOMINGO SEXTO DE PASCUA

AMISTAD CON JESÚS

Santa Teresa de Jesús decía que para ella la oración era “dialogar en la amistad con Jesús”. Y el evangelio de este domingo no presenta el fundamento de esta definición. Jesús resucitado dice a los discípulos, nosotros incluídos: “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Juan 14,15).

  ¡Tenemos a Dios por amigo!...”En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados” (Juan 3, 16).

  Nosotros debemos también volcar sobre los otros el amor que nos ofrece Jesús. Aprendiendo de él, que nos dice: “Como yo os he amado”...No dice: “amadme”, sino “amaos”...”este es mi mandamiento”...No pide nada para sí, sino solamente para el otro. El amor entre nosotros es la respuesta necesaria a su amor.

  Nuestro amor a Jesús y al prójimo no debe ser sólo un amor afectivo, sino que tiene que ser también “un amor efectivo”, con obras: observando los mandamientos de Dios y en la vida concreta...Se manifiesta con la confianza, con la comunicación de los pensamientos, con respeto, escucha, ayuda mútua, alegría compartida.

  El Papa Francisco en su exhortación apostólica “Evangelii gaudium” 5-6 dice: “Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma y siempre permanece, al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias. Me encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha...Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. mañana tras mañana se renuevan. ¡Grande es su fidelidad! Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor”.

  Termino con la poesía del sacerdote de Plasencia (Extremadura, España) Rafael Prieto Ramiro, titulada:

              AMIGOS PARA SIEMPRE, MIS AMIGOS

 

  Amigos para siempre, mis amigos,

pero sabed que yo os amé primero,

os hice de por vida compañeros,

de todos mis secretos los testigos.

  Os juro que estaréis siempre conmigo,

y no busquéis razones, es que os quiero,

capaz de da la vida por entero

y hacerme por vosotros un mendigo.

  Guardad esta palabra en vuestra vida:

que os améis unos a otros con locura,

igual que yo os he amado, sin medida;

multiplicad servicios y ternuras;

curad a los enfermos sus heridas,

consolad al que llora su amarguraa,

sed medicina y lámpara encendida.

 

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

DOMINGO 21° DEL AÑO LITÚRGICO, CICLO C

AL OTRO LADO DE LA PUERTA ESTRECHA

Dios quiere que “todos se salven”, o sea, que todos seamos infinitamente felices… para siempre. En el deseo de Dios no hay excepción: Todos significa todos, pero libremente.