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Homilías

25 DE MARZO: DOMINGO DE RAMOS

JESÚS, MODELO DE ACTIVIDAD Y PASIVIDAD

Con este domingo entramos en la “Semana Santa”. Las tres lecturas de hoy que siguen a la “Bendición de los ramos y las palmas”, nos hablan de la “pasión y muerte en cruz” de Jesús, nuestro Señor:

         

  1º. Isaías 50, 4-7: “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban...ofrecí el rostro como pedernal”...

2º. Pablo en su carta a los Filipenses 2, 6-11: “Se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”...

  3º. Evangelio de Marcos 14, 1-15.47: desde la Cena hasta la muerte en cruz...el centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: “Realmente este hombre era (y es) Hijo de Dios”. Es a esa declaración de fe a donde quiere llevar Marcos al catecúmeno que lea su Evangelio: a arrodillarse ante Jesús en la cruz, proclamando que es el Hijo de Dios, Salvador y Redentor nuestro.

  Jesús es modelo para nuestras “actividades y pasividades”, expresión que gustaba mucho el P. Teilhard de Chardin.

  Durante la “vida pública” de Jesús hemos aprendido de sus actividades, ahora en su pasión debemos aprender de sus pasividades internas y extrernas: puesto en manos de otros, de sus enemigos que quieren acabar con él, y lo que hacen es “levantarlo” (exaltarlo) para que nos redima a todos.

  Nuestra vida esta compuesta mitad por mitad de actividad y pasividad. Jesús se nos presenta como modelo de cómo vivirlas...

  Su 1ª. pasión interior es la tristeza y angustia en el Huerto de Getsemaní. Necesitamos el aguante de Jesús, cuando perdemos el gusto por la vida y todo nos da igual.

  La 2ª. pasión de Jesús es la sensación de inutilidad. La sensación de que puede ser estéril para muchos la generosidad de su muerte. También nosotros tenemos a veces la sensación de infecundidad en respuesta a nuestro amor y servicio.

  La 3ª. pasión de Jesús es el silencio de Dios: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”...Hay horas en que también nosotros sufrimos las ausencias del Padre. No le vemos ni le sentimos cercano y paternal; más bien, permitiendo el mal y el dolor.

  La 4ª. pasión de Jesús fue la compasión con y por los otros. Aprendamos de ella para compadecernos en favor de otros.

  Pero éstas pasiones eran “internas”...Las otras, las “externas” fueron: la condena dictada por la envidia ajena, la soledad y abandono de sus discípulos, la cobardía de Pilatos y Pedro que le negó, la superficialidad de Herodes, la ingratitud del pueblo que primero le alababa con ramos y palmas y luego se calla o pide su crucifixión...La respuesta de Jesús es: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”...

  Hoy recibimos una ramita que debemos poner encima de nuestra mesa de trabajo y estudio, para que nos recuerde cada vez que la miremos que Jesús es nuestro Rey durante todo el año hasta el Domingo de Ramos del año que viene.

  Quiero terminar con una poesía de Casiano Floristán de 1996 titulada:

 

                 LA ENTRADA DEL SEÑOR

  Hermanos y amigos, batid palmas,

aclamad a Dios con cantos de alegría;

porque el Señor es excelso y es humilde,

que con los mortales comparte muerte y vida.

  No domina con imperio ni con miedos,

ni corta yugulares con la espada;

monta en un asno como un pobre,

entra en la ciudad a la alborada.

  Dios llega entre aclamaciones,

tapizado el suelo con los mantos,

con el júbilo de los hosannas,

y las palmas de los jóvenes y ancianos.

  ¡Dueños de las casas abrir las puertas!

Que nadie se esconda a su llegada.

Va a entrar el rey de la gloria,

en la plenitud de la jornada.

  Dios reina sobre el universo,

planta su tienda entre los pobres,

tomemos asiento todos juntos,

abramos de par en par los corazones.               


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.