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Homilías

11 DE MARZO: DOMINGO CUARTO DE CUARESMA

CREER EN EL AMOR DE DIOS

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito”, esta frase es el centro del Evangelio de S. Juan.

                     Esta frase la dijo Jesús a Nicodemo, el fariseo honrado que acudió a Jesús cuando era denoche. Luego Nicodemo desparece del Evangelio, para aparecer de nuevo cuando Jesús ha muerto en la cruz. Cree en Jesús y le amortaja para después verle de nuevo Resucitado. Creo que entre los 500 que dice S. Pablo en su carta primera a los Corintios capítulo 15, 6-8 se encontraba por supuesto también Nicodemo.

  Pero el diálogo de Jesús con Nicodemo es muy rico. Jesús le dice primero que “tiene que nacer de nuevo”...Mensaje del Bautismo, que se recibe sobre todo en Pascua. Luego le dice que “lo mismo que Moisés levantó en el desierto un estandarte en forma de “serpiente de bronce”, que curaba a los que la miraban, así tiene él, Jesús, que “ser elevado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”... Tres veces habla Jesús en el evangelio de S. Juan de su “elevación”...Esta es la primera, la segunda en Juan 8, 28: “Cuando yo sea levantado...sabréis que Yo Soy”. Y la tercera en Juan 12, 32: “Cuando Yo sea levantado en lo alto, atraeré a todos hacia Mí”...Pidamos a Jesús que nos atraiga, para que desde arriba, en la cruz, con Jesús miremos abajo al mundo con ojos de compasión y oración, lo mismo que Dalí plasmó en su famoso y precioso cuadro de “el Cristo de S. Juan de la Cruz”, cuadro al que llama así porque se inspiró en un dibujo del Santo carmelita.

  Y la segunda lectura de este domingo, de S. Pablo a los Efesios nos recalca el amor de Dios en Jesucristo hacia nosotros cuando nos dice “Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó: estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo – por pura gracia estáis salvados – nos ha resucitado con Cristo Jesús”...

  Luego, volviendo al Evangelio de hoy, el de S. Juan, Jesús acaba este mensaje de “Luz”: “la luz vino al mundo ...El que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.

  Creer en el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, es estar en la luz.

Y es así porque “amar es dar”...Ese dar, la entrega u oblatividad, es el criterio de que una persona es “adulta”: es mayor, ha crecido. Porque el niño crece “recibiendo”: leche de su madre, educación de sus maestros...pero el que es adulto y mayor, crece dándose, entregándose a la familia y a la sociedad en donde vive.   

  En una homilía griega del siglo IV sobre la Pascua se nos dice:

  “El árbol de la cruz es, para mí, el de la salvación eterna. Me alimenta y hago de él mi regalo. En sus raíces me arraigo, y por sus ramas me extiendo; y su rocío me purifica, y su espíritu, como un viento deleitoso, me hace fecundo. A su sombra he preparado mi tienda; y huyendo de los grandes calores, me parece un refugio de frescura. De sus flores florezco y de sus frutos hago mis grandes delicias; estos frutos que me estaban reservados desde el origen me producen un gozo sin límite. Cuando me estremezco ante Dios, este árbol me proteje; cuando tiemblo, es mi apoyo; es el precio de mis combates y el trofeo de mis victorias. Es para mí el camino estrecho, el sendero tortuoso, es la escala de Jacob recorrida por los ángeles, es la cumbre de la cual se apoya realmente el Señor”.

  El poeta Vicente Manglano en 1960 compuso una poesía titulada:

 

                          AMOR

  El amor que es verdadero            

nada pide por amar;

y, si se da, de entero,

es constante y es sincero,

sabe sufrir y callar...

  Amor es luz que nos llama,

es fuerza que nos sotiene,

es ardor qque nos inflama,

es deber que nos reclama,

y es lazo...que nos retiene.

  Amar es como una luz

que se quema suavemente..

que no produce inquietud,

que es paz, es calma, es virtud,

es templado y es ardiente,

que se eleva noblemente

sobre lo que es es vano, vil,

y es más puro y más util

¡cuánto más hondo se siente!                    


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

15 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

LA MISERICORDIA DE DIOS

Las tres lecturas de este domingo nos hablan de “la misericordia de Dios”.