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Homilías

18 DE FEBRERO: DOMINGO 1 DE CUARESMA

TENTACIONES DE JESÚS EN EL DESIERTO

Este primer domingo de Cuaresma siempre nos presenta las tentaciones de Jesús en el desierto. Como dice la carta a los Hebreos 4, 14-15: “Jesús para ser un Sumo Sacerdote que se compadeciese de nosotros, tenía que ser en todo semejante a nosotros, fue tentado pero no cometió pecado”.

      El evangelio de Marcos, que es el que nos toca este año B de la liturgia, es muy breve, nos dice que Jesús en el desierto estaba rodeado de los animales y que los ángeles le servían...Esos animales son en Mateo y Lucas el diablo...que tienta a Jesús con las tres tentaciones típicas de “riquezas, honores y soberbia”, tal como las presenta S. Ignacio en el libro de los “Ejercicios Espirituales”. Y a ellas, Jesús opone su “bandera” de pobreza, cruz y humildad...

 

  Cuando Jesús dice que “el hombre no vive sólo de pan sino de toda palabra

que sale de la boca de Dios”, siempre me acuerdo de lo que decía Gandhi, a saber, que el pobre quiere muchas veces en lugar de pan “una flor”...es decir que tiene el sentido de la belleza como todos, que no es un perro que quiere

pan, sino que se respete su dignidad humana...

 

  Hemos empezado la Cuaresma: “eres polvo y en polvo te convertirás”...y “conviértete y cree en el evangelio”...¿Qué debemos hacer ceniza o polvo este año?...¿Cuál es el defecto capital que el Señor quiere hagamos suprimir con la ayuda de su gracia y nuestro esfuerzo humano?...Y también en sentido positivo, pongámonos en manos del Señor, divino Alfarero,como barro de polvo o ceniza, para que nos remodele de nuevo”...

 

  Para eso necesitamos hacer una experiencia de “desierto”, como Jesús. Más oración, el Señor es paciente nos dice S. Pedro en la segunda lectura. Escuchemos la voz del Señor con atención y alegría al empezar el camino de la Cuaresma. Y entonces en la Pascua, veremos como nos dice el Génesis a propósito de Noé, “un arco iris” de belleza, pureza, consolación, luz.

 

  San Agustín, en sus Comentarios a los salmos 60, nos dice:

  “¿Te fijas en que Cristo fue tentado y no te fijas en que venció? Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconócete también vencedor en él. Podía haber evitado al diablo; pero si no hubiese sido tentado, ¿cómo te habría aleccionado para la victoria cuando tú fueras tentado? Así pues, nada tiene de extraño si, acosado por las tentaciones, clama desde los confines de la tierra según este salmo. Pero ¿por qué no fue vencido? El salmo continúa: Me has establecido sobre la roca. Acordémonos del evangelio: Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia...Escuchemos a san Pablo, que nos dice: La roca era Cristo. Sobre él hemos sido construidos”.

 

   Quiero termiar con una poesía, inspirada en la “Noche Oscura” de San Juan de la Cruz, y que es de Isabel de Jesús (1611-1682) titulada:

 

    CANCIONES EN QUE DIOS DESCUBRE EL CAMINO PARA QUE LAS ALMAS VAYAN A ÉL POR LA ESCALA SECRETA DE LA ORACIÓN:

 

  ¡Oh dulce noche oscura,

que no pones tieniebla tenebrosa,

mas antes tu espesura

cuan ciega, es deleitosa,

y cuando más obscura, mas vistosa!

  

¡Dichosas negaciones!

¡Dichosa obscuridad, dulce sosiego,

secretas invenciones!

¡Dichoso el que está ciego

en tanta claridad, dichoso entriego!

 

  Negándose a sí mismo,

por no negar a aquel que nunca niega,

entró en el dulce abismo

de aquella noche ciega,

donde halla viva luz el que entriega.”

 

  j.v.c. 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

DOMINGO 21° DEL AÑO LITÚRGICO, CICLO C

AL OTRO LADO DE LA PUERTA ESTRECHA

Dios quiere que “todos se salven”, o sea, que todos seamos infinitamente felices… para siempre. En el deseo de Dios no hay excepción: Todos significa todos, pero libremente.