Documento sin título

Homilías

21 DE ENERO: DOMINGO TERCERO ANUAL

“VOCACIÓN”: DEJARSE HACER por Juan Vicente Catret S.J.

Este domingo se centra en la vocación de los cuatro primeros discípulos de Jesús: dos pares de hermanos: Pedro y Andrés por un lado, y Santiago y Juan por el otro. Todos ellos son atraídos por la mirada de Jesús. Una mirada que escoge, que encandila al que la recibe, que lo saca fuera de la gente.

 

                       

  Y la respuesta a esa iniciativa del Señor se desdobla en cuatro momentos:

fe, desprendimiento, seguimiento, dejarse hacer.

  Fe. El discípulo se fía de Jesús que lo llama, responde y acepta la aventura y riesgos que comporta. Sin miedos...

  Desprendimiento. Dejan la barca, las redes, la familia...Respuesta que equivale a una separación, a una renuncia.

  Seguimiento. Detrás de Jesús, sobre sus huellas en la tierra, para aprender a vivir la “práctica” de Jesús.

  Dejarse hacer. Jesús dice que “os haré pescadores de hombres”...¿Qué significa eso? Lo aprenderán ejercitándolo...”En movimiento”...

  Y estas cuatro cualidades se aplican a todos los cristianos que somos nosotros.

  Santa Teresa Benedicta de la Cruz o antes de hacerse Carmelita: Edith Stein (1891-1942), mártir en Auschwitz, escribió:

  “Dejando a su padre en la barca, marcharon con él

  “Quien se deja conducir como un niño por el camino de la obediencia alcanzará el reino de los cielos prometido a los que se hacen como ellos. La obediencia condujo a la mujer de estirpe real desde la casa de David a la humilde casita del pobre carpintero de Nazaret. Él mismo condujo a las dos personas más santas fuera del seguro cerco de este modesto hogar para llevarlas por caminos campestres, y en el establo de Belén colocó al Hijo de Dios en un pesebre.

  En la pobreza elegida libremente, el Salvador y su Madre recorrieron los caminos de Judea y Galilea viviendo de las limosnas de los creyentes. Desnudo y sin nada colgaba el Señor en la cruz, y dejó el cuidado de su Madre en manos del discípulo amado. Por eso él exige la pobreza a los que quieren seguirlo. El corazón del hombre tiene que estar libre de toda atadura a los bienes terrenales, de la preocupación por ellos, de su dependencia y de las ansias de poseerlos si quiere pertenecer totalmente al divino Esposo”.

 

 Quiero terminar con un soneto del poeta mejicano de hoy día llamado María José Rojo (pone María antes de José en su nombre), que se titula:

 

                           VOCACIÓN

 

  Contigo se ha cruzado mi mirada,

allá, cuando pasaste en mi sendero,

dejé barcas y redes, fui ligero

fascinado en la voz de tu llamada.

 

  Seguro ya en tu amor, corro sin nada,

cantando al viento, libre..., sólo quiero

ser de tu Luz testigo, ser lucero;

y dejar a tus pies mi alma sellada.

 

  Bendedir, perdonar y dar la vida.

Con María anunciar tus maravillas.

Ser ofrenda de amor, beber tu suerte.

 

  Hazme ser corazón, llama encendida,

mano abierta que arroja semillas...

y dormir en tus brazos para verte.

 

 

 

 


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

17 DE FEBRERO: DOMINGO 6 DEL TIEMPO ORDINARIO

PIADOSOS, JUSTOS, TEMEROSOS DE DIOS = ACTITUD DE CONFIANZA, ESPERANZA, ABANDONO EN DIOS, desde Tokyo por Juan Vicente Catret S,J,

Jesús, en las Bienaventuranzas según San Lucas de este domingo, que son cuatro y no ocho como en el evangelio de San Mateo, contrapone la “riqueza-cerrazón” de la nobleza sacerdotal judía con la “pobreza-apertura” de los fieles, piadosos y observantes de la ley de Dios.