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Homilías

14 DE ENERO: DOMINGO SEGUNDO ANUAL

¿DÓNDE VIVES? desde Tokyo por Juan Vicente Catret S.J.

Si se nos preguntara de repente: ¿Qué es un cristiano?...¿Cómo responderíamos?...deberíamos decir que nuestra fe cristiana es una relación enamorada entre Jesús y cada uno de nosotros.

 

                          Siguiendo la relación del Evangelio de este domingo, podemos decir que esa relación presenta cuatro características, a saber:

  1. Es una respuesta personal a un llamamiento de Jesús. Él puede hablar directamente, como lo hizo con el niño Samuel de la primera lectura de hoy: “Samuel, Samuel”...Y el niño contesta: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”...o puede hacerlo con una invitación...
  2. Es una búsqueda continua: “Maestro, ¿donde vives?...preguntan a Jesús los dos primeros discípulos: Andrés y Juan. Buscarle con amor siempre...Y Jesús también nos pregunta: “¿Qué buscáis?”...buscamos tener siempre el corazón lleno de alegría; una relación con el prójimo, en la que todos sean amigos, hermanos y hermanas; un comprender nuestra misión en el mundo que nos rodea...
  3. La tercera cualidad es convertirse en un compañero permanente de Jesús. Como Andrés y Juan que se quedaron con él aquel día.
  4. Seguir los pasos de Jesús. Como aquellos primeros discípulos: Andrés, Juan y Pedro...Lo dejaron todo para seguirle.

San Gregorio Nacianceno (330-390) en un sermón teológico dijo:

  “Jesús es Hijo de hombre, tanto por causa de Adán como de la Virgen. Es el Cristo por causa de su divinidad; esta es, en efecto, la unción de la humanidad, una unción que significa por la presencia del que todo entero unge. Es Camino, por cuanto nos conduce por sí mismo. Es Puerta en tanto que introductor. Y es Pastor porque apacienta a su rebaño en un campo verde, lo nutre con agua de reposo; desde allí marcha a la cabeza del rebaño y lo defiende de las bestias salvajes; hace volver a la oveja errante, recobra a la perdida y cura a la herida; vigila a la que está fuerte y reúne a todo el rebaño en el redil de lo alto, sirviéndose de las palabras de su ciencia pastoral. Es Oveja en cuanto víctima de sacrificio. Y es Cordero porque es perfecto. Es Sumo Sacerdote porque ofrece el sacrificio. Y es también Melquisedec por ser Rey de Salem, que significa paz, porque es rey de justicia...He aquí las apelaciones del Hijo. Jesucristo, ayer y hoy corporalmente, el mismo espiritualmente y por todos los siglos. Amén”.

  Termino con un soneto del sacerdote murciano Vicente García Hernández titulado:

                

DINOS, SEÑOR, ¿DÓNDE RESIDES?

  Dinos, Señor, dónde resides. Dónde

pones tu pie de paz, dónde tu casa:

si es en el mar de los muertos o en la brisa

de la noche...¿Por qué, Señor, se esconde

 

tu corazón – adónde rueda, adónde –

después que nos roza y nos abrasa?

¿Por qué ocultas tu labio cuando pasa

bebiendo nuestro amor...? ¿Por qué? Responde.

 

  Yo te quiero en mi mano, dulcemente

amarrado y en vilo por amarnos,

en vilo y entre rejas prisionero.

 

  Suene mi río al son de tu corriente.

Que tus ojos se laven al mirarnos.

Y no vuelvas a huir, ¡oh forastero!


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

22 DE ABRIL: DOMINGO CUARTO DE PASCUA

EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS

Jesús es el “buen pastor” que da la vida por sus ovejas. Jesús es a la vez “cordero” y “pastor”. Cordero que es sacrificado por nosotros, que nos redime. Por eso todas las veces que comulgamos, en el momento en que el sacerdote expone la Hostia consagrada que vamos a recibir, dice: “Este es Jesús, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”...Y Jesús es el Pastor que nos guía, que nos conoce y al que conocemos y seguimos con fe y amor en esta vida, hasta que nos lleve al Cielo en la vida eterna.