Documento sin título

Homilías

17 DE DICIEMBRE: DOMINGO 3 DE ADVIENTO

HUMILDAD DE JUAN BTA. : TESTIGO DE LA LUZ

Estamos en el domingo “Gaudete”: “Alégrense”, porque ya está cerca el Señor Jesús, que nace por nosotros y entre nosotros. Hoy resalta otra vez la figura de S. Juan Bautista, el “Precursor” del Mesías, Jesucristo Salvador.

    

  Juan es un verdadero testigo cuyas cualidades deben ser siempre dos:

  • Dejar sitio al Otro.
  • Dejar sitio a la libertad de los otros.

Su cometido es provocar el “encuentro”, prepararlo, Pero cuando este

llega, él se retira de la escena. Para hacerlo así, se requiere que el testigo sea un hombre de notable esfuerzo ascético, modesto, humilde, ese Juan Bautista “hombre auténtico” (como le llamaba Heideger), que deja sitio al Señor.

  Los sacerdotes y levitas le preguntan: “¿Quién eres?”. Y él responde : “Yo no soy el Mesías”...Y ellos vuelven a preguntarle: “Entonces, ¿eres Elías?”; el profeta anunciado por Malaquías (3, 23) que debía volver a preparar la intervención decisiva de Dios. Y Juan responde: “No lo soy”.

  “¿Quién eres?”...Y Juan muy humilde dice: “Yo soy la voz del que clama en el desierto: Allanad el camino al Señor”...Nos invita a preparar el camino al Señor, es el “testigo de la luz”, del amanecer de paz, justicia y amor, perdón y redención que trae Jesús. Si Juan bautiza con “agua de penitencia”, Jesús nos bautiza con la fuerza del Espíritu Santo. Es el motivo de nuestra alegría.

  Sí, debemos estar siempre alegres, con la alegría de la esperanza, de la gratitud por todos los bienes que ya hemos recibido, con una alegría basada en la oración...Y hacernos también a nosotros mismos esas dos bellas y profundas preguntas: “¿Quién eres tú?”, “¿Qué dices de ti mismo?”...en este camino del Adviento. Estamos llamados a ser testigos, a dar testimonio de la luz. Hace unos días celebramos la fiesta de San Juan de la Cruz, que fue un verdadero buscador del Señor, como lo muestra en su “Cántico Espiritual”, en el que invoca al Amado Señor, Jesús, cantando:

  “Mi Amado, las montañas,

Los valles solitarios nemorosos,

Las ínsulas extrañas,

Los ríos sonorosos,

El silbo de los aires amorosos”...

  Y San Agustín, dice de S. Juan Bautista:

  Vino para dar testimonio de la Luz.

  Juan el Bautista era un ser notable, un hombre de un gran mérito, de una gracia eminente, de una gran elevación. Admíralo, pero como se admira un monte: el monte queda en tinieblas mientras no viene la luz a envolverlo. No confundas el monte con la luz; no choques contra él en lugar de encontrar en él una ayuda.

  Pues ¿qués es lo que hay que admirar? El monte, pero como monte. Elévate hasta aquel que ilumina este monte que se levanta para ser el primero en recibir los rayos del sol. También de nuestros ojos se dice que son luces, y, sin embargo, si no se encienda una lámpara por la noche o si no se levanta el sol durante el día, en vano se abren nuestros ojos. El mismo Juan estaba en tinieblas antes de ser iluminado; solo llegó a ser luz a través de esta iluminación. Si no hubiera recibido los rayos de la Luz, habría quedado en tinieblas igual que los demás. La Luz cubrió a Juan con sus rayos. Proclamando que él mismo había sido iluminado, Juan hizo conocer a Aquel que ilumina, a Aquel que alumbra, a Aquel que es la fuente de todo don”.

  Termino con una poesía del P. José Luis Martín Descalzo (1930-1991):

                    PASTOR, QUE SIN SER PASTOR

  Pastor que, sin ser pastor,                la Palabra verdadera

al buen Cordero nos muestras,              y que sólo eras la voz

precursor que, sin ser luz,                  que en el desierto vocea,

nos dices por dónde llega,                   enséñame, Juan, a ser

enséñanos a enseñar                       profeta sin ser profeta.

la fe desde la pobreza.

  Tú que traes un bautismo                       j.v.c.

que es poco más que apariencia

y al que el Cordero más puro

baja buscando pureza,

enséñame a difundir

Amor desde mi tibieza.

  Tú que sientes como yo

que la ignorancia no llega

ni a conocer al Señor

ni a desatar sus correas.

  Tú que sabes que no fuiste


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

14 DE ABRIL: DOMINGO DE RAMOS

RECIBAMOS A NUESTRO REY

Entramos en la “Semana Santa”, recibiendo a Jesús nuestro Rey y Redentor con esas palmas y ramas en nuestras manos. Luego nos las llevaremos a nuestras casas, poniéndolas a nuestra vista todo el año, como señal de que Jesús es nuestro Rey y nadie más.