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Homilías

3 DE DICIEMBRE: DOMINGO 1 DE ADVIENTO

LAS TRES VENIDAS DE JESÚS por Juan Vicente Catret S.J.

Empezamos el Adviento, tiempo de preparación para la Navidad: el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.

      

  Es un tiempo de “esperanza” recuperada, frente al escepticismo de nuestra sociedad globalista y cosumidora, metida también en amenazas de guerras y terrorismo. Es un tiempo de conversión del corazón.

  Las lecturas de la Biblia de este domingo nos hablan de la última venida de Jesús, en gloria, para juzgar al mundo, a toda la humanidad.

  Entre la “Primera venida” de Jesús al nacer en Belén: en carne y pobreza, y esta postrera Venida en gloria, está la “segunda venida” de cada vez, de cada año, en que nos viene por gracia a renovarnos. Como nos anima S. Pablo en la segunda lectura de este domingo: “Vosotros aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final”...Pongámonos en manos del Señor, como invoca la primera lectura de Isaías: Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”...Que nos moldee otra vez de cara a la Navidad y al Año Nuevo...

  ¿Cómo podemos convertirnos, colaborar con la gracia del Señor?

  Se me ocurren 4 puntos:

1.    Pasar del adormilamiento a una conciencia más lúcida y clara...Examinarns todas las noches antes de dormir: ¿cómo he vivido hoy el amor a Dios y al prójimo?...

2.    Caer en la cuenta de las cosas que viven en nuestra penumbra buenas y malas: cualidades que no uso, defectos que debo corregir..

3.    Sentir que va con nosotros: que Jesús quiere venir a nuestro corazón, que revestirnos de Cristo – como dice S. Pablo – es vivir los valores del evangelio, dialogar a diario con Jesús.

4.    Salir de la nube de la contaminación en que vivimos: la desesperanza y pesimismo actual...

De este modo realizaremos aquello de que “nuestra esperanza tiene no sólo que comer y beber, sino que antes tiene que cocinar”, es decir que no es sólo “pasiva”: esperamos la gracia y venida de Jesús, como quien espera a comer y beber; sino que es también “activa”: tiene que cocinar, colaborar con la gracia...

  S. Juan Crisóstomo, hablando de “las dos venidas de Cristo”, dice:

  “En la primera venida, en efecto, vino sin ningún ruido, ocultándose y escondiéndose a muchos. Y cuando descendió del monte, les amonestó para que no dijesen a nadie que era el Cristo. Entonces vino como pastor que busca a la oveja perdida... En efecto, como el médico, que no produce temor al enfermo enseguida, así tampoco quiso Él manifestarse desde el principio, sino poco a poco...En efecto, no vino con estrépito, ni rasgándose por medio el firmamento, ni descendiendo sobre las nubes; sino sin ruido, mediante un seno virginal que, tras llevarlo nueves meses, como hijo de un carpintero lo alumbró en un pesebre. Y va de aquí para allá, vestido siempre como uno de tantos; su vestido era humilde, y su mesa más humilde; camina sin parar, y así, sin parar, llega a fatigarse del camino.

  Pero después no vendrá de esta manera, sino de forma manifiesta y sin necesidad de que se anuncie su venida. Como un relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Entonces será el tiempo del juicio y del tribunal; y ya no aparecerá como médico, sino como juez”...

  Termino con un soneto del sacerdote hijo predilecto de Astorga: Bernardo Velado Graña (1922-2012) titulado:

 

                JESUCRISTO AYER, HOY SIEMPRE

 

                 Dos mil años después de tu venida

               te espera nuestro mundo en nuevo adviento;

               sólo contigo cobrará el aliento

               para vivir la tierra envejecida.

 

                 Tú eres la luz de su razón perdida,

               el agua viva de que está sediento,

               el verdadero pan del hombre hambriento;

               vencedor de la muerte, eres la vida.

 

Eres alfa y omega de la Historia

               que vive de tu cruz y tu victoria.

               Tú descubres al hombre qué es ser hombre

 

y le ayudas a serlo y lo levantas,

               por eso el mundo entero ante tus plantas

 

               confiesa el Nombre sobre todo Nombre.

(para terminar, abre la página a continuación, y disfrútala)

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En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

10 DE DICIEMBRE: DOMINGO 2 DE ADVIENTO

ALLANAD LOS SENDEROS desde Tokyo por Juan Vicente Catret S.J.

En este domingo segundo de Adviento, llama la atención la figura austera de S. Juan Bautista llamando a la conversión: “Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos"