Documento sin título

Homilías

17 DE SEPTIEMBRE: DOMINGO 24 ANUAL

COMPARTIR EL PERDÓN

Este domingo nos invita a compartir el perdón, porque todos somos deudores del Señor. Jesús nos lo enseña con una parábola de un hombre perdonado, pero despiadado. A él se le perdonan diez mil talentos y él en cambio no perdona a un pobre que debía cien denarios. ¡Qué desproporción!

 

Dios nos perdona a todos, sea grande o pequeña nuestra deuda...Por eso debemos compartir el perdón, traducido en paz, reconciliación, alegría ofrecida a todos. El “setenta veces siete” quiere decir “siempre”... ¡Perdonar la generosidad de Dios! 
  Ya en la primera lectura de hoy del libro del Antiguo Testamento: en el Eclesiástico, se nos dice:
“Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas”...
 Y S. Pablo, en la segunda lectura, como diciendo que imitemos a Jesús, que murió por todos nosotros los pecadores, afirma:
  “Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor”...
  S. Agustín en su Sermón 83 dice:
  “Todo hombre está en deuda con Dios y es al mismo tiempo acreedor de su hermano. ¿Quién puede no considerarse deudor de Dios, sino aquel en quien no puede hallarse pecado? Y ¿quién es el que no tiene a su hermano por acreedor, sino aquel a quien nadie ha ofendido? ¿Crees que pueda darse en todo el género humano alguien que no esté personalmente implicado en algún pecado contra su hermano?
  Por tanto, todo hombre es un deudor que, a su vez, tiene acreedores. Por eso, Dios, que es justo, te ha dado para con tu deudor una regla que él mismo observará contigo. Existen, en efecto, dos obras de misericordia que nos liberan, y que el mismo Señor ha expuesto brevemente en el Evangelio: Perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará. La primera trata del perdón y la segunda de la caridad.
  El Señor habla del perdón. Tú quieres ser perdonado cuando pecas y tienes a tu vez otro al que tú tienes que perdonar. Referente a la caridad: un mendigo te pide, y tú eres el mendigo de Dios. En efecto, cuando oramos, todos somos mendigos de Dios: estamos a la puerta de nuestro Padre, de nuestro inmenso Padre, nos postramos ante él, suplicamos entre sollozos deseando recibir algo, y ese algo es Dios. ¿Qué te pide el mendigo? El pan. Y tú, ¿qué es lo que pides a Dios, sino a Cristo, que dijo: Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo. ¿Deseáis ser perdonados? Perdonad, y seréis perdonados. ¿Queréis recibir? Dad y se os dará. 
  Termino con la breve poesía de la poeta nacida en Valdepeñas: Sagrario Torres (1922-2006) titulada:
                            “Cuando escondida”
  Cuando escondida,
avergonzada,
trémula,
te digo suplicante:
  “Señor, ¿tú me perdonas?”,
oigo
tu voz acariciante
que siempre, siempre
me responde:
  “¡Levántate...! ¡No temas...! ¡Vete...!
¡Setenta veces siete
tengo que perdonarte!”

  j.v.c.


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

DOMINGO 21° DEL AÑO LITÚRGICO, CICLO C

AL OTRO LADO DE LA PUERTA ESTRECHA

Dios quiere que “todos se salven”, o sea, que todos seamos infinitamente felices… para siempre. En el deseo de Dios no hay excepción: Todos significa todos, pero libremente.