| DOMINGO TERCERO ANUAL:VIVIR UN LIBRO |
Comentario a las lecturas bíblicas del Tercer Domingo del Año
Litúrgico
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| Juan Vicente Catret S.J. |
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Las dos lecturas de la Biblia conectadas siempre
directamente cada domingo son la primera y el evangelio. Aquí se nos habla de dos
libros: en la primera lectura, se nos dice que el sacerdote Esdras leyó el libro de
la Biblia del Antiguo Testamento, sobre todo los libros de la Ley o de Moisés, que
abarcaban desde el Génesis al Deuteronomio, a todo el Pueblo reunido en Jerusalén tras
la vuelta del destierro en Babilonia. Y se nos dice que el Pueblo aceptó vivir conforme a
la Ley del Señor exclamando su amén, amén.
En la segunda lectura, S. Pablo en su carta primera a los cristianos de Corinto, que no
llega al tamaño de un libro, comenta que la iglesia de Cristo se parece a un cuerpo
humano en que los miembros más fuertes protegen a los más débiles, el ojo a la mano,
etc., y que por tanto debemos ayudarnos unos a otros, según el don que cada uno ha
recibido de Dios.
Y en el evangelio, después de decirnos que Lucas envía su evangelio a
Teófilo, nombre simbólico que significa amante de Dios, es decir
que Lucas envía su libro del evangelio a todos los amantes de Dios que son
los cristianos, nos comunica que Jesús acudió a la sinagoga de Nazaret y que leyó un
pasaje del libro del profeta Isaías del Antiguo Testamento de la Biblia, aplicándoselo a
sí mismo: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha
enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad,
y a los ciego la vista. Para dar la libertad a los oprimidos; para anunciar el año de
gracia del Señor.
Y luego, Jesús se apropió esas palabras simbólicas de Isaías, comentando: Hoy se
cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Titulo esta homilía: Vivir un libro. Porque tanto Esdras en la primera
lectura, como Jesús en el evangelio, nos están diciendo que hay que vivir un
libro. Y me gusta aquí repasar el kanji o carácter chino para decir libro:
jon, se pronuncia y se escribe: ?, que expresa un árbol: ?, al
que se le pone debajo un pequeño trazo horizontal, queriendo indicar la raíz del
árbol·. O sea, que un libro expresa lo que está a la raíz de
la voluntad del que lo escribe o hace suyas las ideas expresadas en el libro, bajo la
metáfora del árbol vital de cada uno
Muy bonito y expresivo me parece.
Entonces, centrándonos ya en el evangelio, Jesús nos dice que la raíz de su voluntad
está en animar a los pobres con su Buena Nueva del Reino de Dios, Reino de paz, justicia
y amor; en su trabajo curativo y redentor dando vista a los ciegos, libertad a los
oprimidos
es decir, dándonos motivos para vivir humana y libremente, con libertad
interior, con gozo dentro del corazón. Un mensaje de liberación que se nos da y que
debemos colaborar a realizarlo, saliendo de nuestro egoísmo
recociéndonos pobres,
oprimidos por las cadenas de las pasiones desordenadas, con necesidad de salvación, y al
mismo tiempo animados a ayudar a los demás a vivir en esa libertad interior, que es
gracia que pide al la par nuestra colaboración
Este es el programa Jesús, el
vino nuevo que nos trae, como comentábamos el domingo pasado
Y me pregunto: ¿pido humildemente a Jesús que me abra los ojos del corazón, que me
libre de mis pasiones desordenadas, que me rompa mis cadenas opresoras, que me ayude a
vivir bajo su gracia con un corazón pobre y humilde? Y a la vez, ¿quiero ayudarle en su
empresa de construir el Reino de Dios, estando cerca de todos mis prójimos, aportando mi
testimonio a favor de la paz, de la justicia, del amor servicial, dándoles ejemplo,
rezando por ellos, animándoles a vivir con un bello y alto ideal de por vida? Este, creo
es el mensaje de este domingo. Y acabo con una breve poesía de Eugenio DOrs que me
gusta. Se llama:
ORACIÓN EN LAS GRANDES VACILACIONES
No me ilumina nada,
no veo nada,
no siento nada,
sino lo que sientes Tú.
No decido nada,
no juzgo nada,
no examino nada,
no sé nada,
sino lo que sabes Tú.
No pido nada,
no quiero nada,
no deseo nada,
sino lo que anhelas Tú.
No temo a nadie,
no sirvo a nadie,
no descanso en nadie,
sino en Ti.
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DOMINGO CUARTO ANUAL: LA SORPRESA
Al domingo cuarto del tiempo ordinario, lo quiero llamar el de la sorpresa.
Una palabra clave. Aristóteles dice que la filosofía empieza con la sorpresa
ante la belleza del cosmos, ante el ser humano, ante el misterio de Dios
En japonés, sorpresa se dice: odoroki y se escribe así: ??; un
carácter chino que dibuja debajo un pájaro esquemático y arriba, a la izquierda una
planta que crece en monte y mar, y a la derecha una mano
O sea, sorpresa
se da cuando surge de repente un pájaro de unas matas, sean en tierra o en mar, al que se
quiere dar caza con la mano.
¿Qué tiene que ver esto con el Jesús del evangelio de este domingo?
Jesús fue a la Sinagoga de su pueblo de Nazaret, y después de leer el texto de Isaías,
que ya comentamos el domingo pasado, se lo aplicó a sí mismo diciendo: esta
Escritura que acabáis de oír, se cumple hoy. Es decir, con Jesús ha llegado el
tiempo mesiánico de la salvación. Los nazaretanos de la sinagoga se
sorprendieron y se decían: ¿No es éste el hijo de José el carpintero y su
madre María, a quien todos conocemos? ¿De dónde le viene esa sabiduría? Y dicen que en
Cafarnaúm ha hecho milagros
Que los haga aquí para nosotros. Total, que querían
ver una sesión de magia de circo, viendo a Jesús sacando algún pájaro de un sombrero,
o de una planta, como expresa el odoroki o sorpresa en el japonés
dicho antes. Aquellos campesinos sólo creían en un Dios lejano, en lo alto del cielo,
Trascendente Juez
Un Dios hecho hombre, cercano, compartiendo la vida ordinaria,
encarnado, les resultaba imposible de creer.
Y Jesús también se sorprendió de su cerrazón, de que no veían la
maravilla del ágape o amor de Dios, que por cierto exalta la segunda lectura
de S. Pablo con su canción del amor en su carta a los cristianos de Corinto.
La sorpresa de Jesús no era del tipo de magia de circo que sus paisanos de
Nazaret querían. Era una sorpresa dolorosa al ver que teniendo ante sí al Hijo encarnado
de Dios, no creían en él, sino que sólo pensaban en milagros materiales y económicos.
Es por eso que Jesús les recordó que fueron dos extranjeros: la viuda de Sarepta y
Naamán el sirio, quienes recibieron una recompensa por haber creído. Jesús se volvió a
sorprender al ver que los de Nazaret quisieron despeñarle por el barranco del
pueblo
Actitud que también mostró el pueblo de otro tiempo contra el profeta
Jeremías, tal como narra la primera lectura de este domingo.
Y vamos a ver nuestra sorpresa. ¿La abrazamos contentos porque Jesús
Salvador está con nosotros en todo: en la cocina, en el trabajo, en el recreo, a todas
horas? ¿Le vemos presente también en todo el prójimo con quien nos topamos a diario y
que necesita de nuestra mano de ayuda, nuestra calurosa acogida?
Pidamos a Jesús que no se aleje de nosotros, que nos lleve consigo, a su lado, por todos
los caminos de la vida. Sintámonos felices gracias al misterio de la Encarnación, que
nos ofrece al Manuel o Dios con nosotros hasta el fin del mundo.
Sin Jesús, todo es triste, desencarnado, tal como exclama esta poesía que os pongo a
continuación. Es de José Luis Hermosilla y se llama:
MAR SIN AGUA
Mar sin agua,
hombre sin corazón,
pájaro sin libertad,
mundo sin amor.
Manos sin cadenas,
cielo sin estrellas,
niño sin sonrisa,
campo sin sol,
hombre sin fe,
hombre sin Dios,
hombre que busca
busca sin hallar.
Rico sin pobreza,
sueños y sólo sueños;
vida sin amor,
llanto sin lágrimas,
dolor y más dolor.
Mirada sin horizontes:
¡Nos haces falta Tú!
Pues pidiendo esa fe, amor y gozo en Jesús el encarnado Hijo de Dios, con y por vosotros,
P. Juan Vicente Catret S.J.
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| Domingo V anual "LA RED"
Este domingo nos presenta dos teofanías: la primera
solemne, en el Templo de Jerusalén al joven profeta Isaías; la segunda, en el evangelio,
en el mar dentro de una barca a Pedro. Teofanía quiere decir:
Aparición del poder de Dios. En japonés se dice: araware y se
escribe: 現れ, que simboliza a la izquierda un rey:
王, o un tesoro
:玉, y a la derecha: verlo:
見, con los rayos de luz que salen de los ojos: 目. Adecuado kanji o
carácter chino-japonés, ya que la aparición del poder de Dios equivale a
ver al Rey que es Dios o Jesucristo, o a su magnífico poder que es un gran
tesoro
Para San Pablo, en la segunda lectura de este domingo, la
teofanía está en la Resurrección de Jesucristo, Rey de la vida, cuyo
evangelio el transmite a todos con los que se encuentra.
A mi me gusta resaltar primero la diferencia entre la primera teofanía a Isaías y la del
evangelio a Pedro y sus compañeros. Preciosa la aparición a Isaías: oye el gran coro de
los ángeles en el cielo que cantan la gloria de Dios, como si fuera una Misa solemne de
Bach, Beethoven o Mozart; y ante tal belleza siente su pequeñez pecadora
pero es
purificado con ese ascua ardiente que un serafín toma del altar con unas tenazas y le
toca con ella en los labios.
En cambio, la teofanía a Pedro es más cercana a nosotros. Se da en
la barca, cuando Jesús, después de evangelizar un buen rato, sube a un bote, reman mar
adentro y le dice a Pedro que eche la red para pescar. Al poco tiempo obtienen una redada
de peces enorme. Es precioso ver a los peces dando brincos dentro de la red de aquí para
allá. Os lo recomiendo, si no lo habéis visto nunca. Yo fui una vez con pescadores
durante la noche y al amanecer, al retirar la red, era algo extraordinario ver aquella
escena. Me explico que Pedro, quien había estado pescando toda la noche sin lograr nada,
ante la maravilla del poder de Jesús, que le da los peces, sienta su pequeñez, se postre
a los pies de Jesús confesando que es un pecador
Y Jesús le dice:
No temas: desde ahora, serás pescador de hombres. Y Pedro, Santiago y Juan,
los primeros discípulos de Jesús, sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, le
siguieron.
Titulo esta homilía: la red, que es el instrumento con que Jesús atrae a
todos
A Isaías, también podemos decir que el canto de ángeles invisibles le fue
como una red espiritual. Y siempre decimos que alguien cae en la red que le tiende una
persona atractiva y amante. S. Ignacio habla hasta de las redes que tiende el
demonio en su meditación de las Dos Banderas: la de Jesús y la del
diablo
En japonés, red se dice: ami y se escribe:
網...que representa a la izquierda un entrabado de hilos: 糸, y a la
derecha un espacio vacío que se quiere llenar con peces o pájaros, se nos explica. Pues
bien, yo quiero pedir hoy a Jesús, que nos atraiga con la red de su amor misericordioso,
que nos meta muy adentro de su red, que es dentro de su gran Corazón, que deseamos
ayudarle a meter también dentro de esa red a muchas personas, todas aquellas
con las que nos encontramos a diario, o todas aquellas por las que rezamos siempre; y
rezamos por los responsables en la Iglesia y en los países del mundo, por los niños
pobres, por las víctimas de las guerras, por nuestras familias y amigos, por todos.
Dentro de esa red amorosa de Cristo resucitado, seremos capaces de dejarlo
todo, de ver todo lo material como efímero, de vivir con desprendimiento y libertad
interior y como Pedro y compañeros, seguir a Jesús más y mejor cada día. Que así sea.
Os pongo una poesía apropiada para ello. Es de Benjamín González Buelta y se
titula:
LA LLAMADA DEL TODO
Hay que dejarlo todo
en el seguimiento de Jesús.
Primero se dejan las cosas:
lo que se recibe heredado
y viene grapado al apellido,
lo que es fruto del trabajo
y lleva nuestra huella.
También hay que dejarse
a sí mismo:
los propios miedos,
con su parálisis,
y los propios saberes,
con sus rutas ya trazadas.
Después hay que entregar
las llaves del futuro,
acoger lo que nos ofrece
el Señor de la historia
y avanzar en diálogo
de libertades encontradas
mutuamente para siempre,
que se unifican en único paso
en la nueva puntada del tejido.
¿Cómo abandonarlo todo
sin sentir al Todo
llenar nuestras ausencias
y seducir nuestros haberes?
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| DOMINGO VI ANUAL: BIENAVENTURANZAS SEGUN LUCAS Este domingo nos presenta las bienaventuranzas según Lucas, que Jesús pronunció
al bajar de un monte, en una llanura de Galilea. Son diferentes de las de Mateo, quien escribe que Jesús las
pronunció sobre un monte. Y si en Mateo son ocho y más espirituales, en Lucas son
cuatro y más materiales. Jesús dice que son bienaventurados los pobres, los que
tienen hambre, los que lloran y los odiados y perseguidos por su causa. Y a continuación, dice que son
malditos los ricos, los saciados, los que ahora ríen y los halagados por el mundo. ¿Por qué?
Creo que la clave está en la primera lectura de Jeremías y en el Salmo 1 que la sigue. Porque ambos nos
dicen que el pobre que sufre y es despreciado por los demás, busca y pone su refugio y confianza en Dios. Y
entonces se va a parecer a un árbol plantado junto a las aguas, que tendrá ramaje verde y producirá fruto.
Mientras que el que pone su confianza en sí mismo y en sus riquezas será como un cardo en la estepa seca del
desierto.
En japonés, bienaventuranza se pronuncia shiawase y se puede escribir con un doble
carácter o kanji chino-japonés así: 仕合わせ, que representa de
izquierda a derecha: un hombre junto a la tierra que comparte
es decir, que es feliz y bienaventurado el
que comparte con los demás todos los bienes que produce y le da la tierra.
Creo que esto es el mensaje evangélico de hoy. Jesús está diciendo que es bienaventurado el pobre que
confía en Dios y que en su pobreza sale a compartir con los demás. Está como diciendo que el rico que ríe
es maldito, porque olvida su relación con el prójimo que es pobre; por eso une Jesús las cuatro
bienaventuranzas con las cuatro maldiciones que le siguen. Los ricos son responsables de la pobreza, de las
lágrimas de los pobres. Y ¡cuántas veces vemos que los pobres comparten más dentro de su pobreza que los
ricos! La madre Teresa de Calcuta quedó impresionada por el buen ejemplo de aquella mujer con muchos hijos,
quien cuando recibió de la Madre Teresa un saquito de arroz, salió corriendo de su choza a compartir con la
vecina porque, dijo: ellos también tienen hambre
Los pobres son así más felices y
bienaventurados. El mensaje de Jesús no es el amor a la pobreza, sino el amor a los pobres, que se concreta
en el gesto de compartir fraternalmente con todos.
Pidamos a Jesucristo resucitado, que hace válida y fuerte nuestra fe, como dice Pablo en la segunda lectura
de este domingo, que nos enseñe ese secreto de la bienaventuranza y la felicidad, que está en el doble
binomio de: pobreza-apertura y riqueza-cerrazón.
Os pongo una poesía que es como un grito de los pobres, pidiendo ese compartir arriba dicho. Es de Gloria
Fuertes y se llama:
LA POBRE
Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni madre.
Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni nadie.
Que no tengo ni abrigo
que llevarme a los hombros.
No tengo ni belleza
que llevarme a los hombres.
Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni labios
que llevarme a la boca.
¿Tenéis una mirada de ternura?
¿Os sobra algo de vino de la copa?
¡Un poquito de pez,
que tengo hambre
!
Aunque sólo sea una mirada,
soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo una sábana blanca
pero si no la tengo no te vayas.
No tengo un hombro donde llorar a gusto.
No tengo un hombre donde zurcir palabras.
Unas manos, por caridad,
para las mías largas,
que tengo a mi corazón enfermo
y no tengo que darle una cucharada.
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DOMINGO VII ANUAL: CORAZÓN COMPASIVO
Este domingo es una llamada a la "compasion". En la primera lectura, David
es compasivo frente al rey Saul que le persigue, y cuando de noche entra en
la cueva donde el rey duerme, no lo mata; al dia siguiente, dira desde lo
alto del monte que el, David. es fiel a su rey. En la segunda lectura se nos
habla del "primer Adan", que somos todos nosotros, lo mismo que la "primera
Eva", y del "segundo Adan" que es Jesucristo, quien, en el evangelio, nos
llama a ser "compasivos como el Padre del cielo es compasivo", a poner "la
otra mejilla", cuando alguien nos pegue en una mejilla...Es decir, a amar a
los enemigos, a superar el mal a fuerza del bien. Y el "segundo Adan" que es
Jesus nos da ejemplo de esa compasion a todas horas de su vida.
Me llama mucho la atencion una pelicula del gran director cinematografico
japones que fue Akira Kurosawa, pelicula llamada "Aka jigue", que significa
"barba roja". Se trata de un medico que tiene la barba roja y un dia recibe
la visita de una joven neurastenica, a quien le ofrece una medicina en un
vaso; ella lo echa de un manotazo, pero el, pacientemente vuelve a llenar el
vaso de medicina y ella vuelve a derrmarlo de otro manotazo, y asi hasta
ocho veces. Al final, ella se bebe la medicina. Me dije, eso es lo que dice
Jesus de vencer al mal a fuerza de bien, no dar un manotazo en la mejilla al
que me golpea la mia, sino poner la otra tambien...
Que es la compasion? En japones se dice: "awaremi" y se escribe: ,
que representa un corazon a la izquierda y a la derecha: arriba trigo, y
abajo el sol poniente...O sea que "compasion" a la japonesa seria "ofrecer
de todo corazon trigo y sol de la tarde que calienta a otra persona"...Muy
bonito y muy ajustado al evangelio de este domingo.
Jesus nos anima a ofrecer trigo o pan y el sol de la tarde, que son
generosidad para con todos, a orar por los que nos persiguen, a no
vengarnos, a responder con amor servicial a los que nos ofenden...A perdonar
y ser compasivos, que es lo mismo que "compacientes", con todos nuestros
projimos. "Compacientes" equivale a compartir penas y alegrias con
todos...Mansedumbre, espiritu de paz, generosidad...
Vamos a pedir a Jesus que nos lo muestre y de fuerzas para ello. Y acabo
con una poesia que me gusta. Es de J. Bermejo y se titula:
CON INSISTENCIA
"Con insistencia y con ardor nos pides
el gesto, la senal definitiva
en el amor: amar al enemigo,
poner la paz donde la guerra hostiga;
hacer de nuestro barro soberbio y despiadado
lampara fiel de tu bondad divina.
Si alguna vez me siento perseguido
o calumniado, dame tu sonrisa,
que todo lo perdona y lo redime,
y todo lo fecunda y resucita.
Dame, Senor, tus mismos ojos, dame
esa piedad que todo lo apacigua.
Te pido por aquel que sin saberlo
sembro en el alma heridas
de muerte, y por aquellos que llagaron
el corazon con impetu homicida.
Infunde en mi tu mansedumbre. Solo
en tu bondad encuentre yo mi vida,
y en tus amores, mis amores, siempre
abierto como el surco a la semilla."
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| DOMINGO XI ANUAL: CLASES DE PERFUME
Este domingo undécimo del Tiempo Ordinario de la Liturgia nos presenta como centro del evangelio a
la pecadora a los pies de Jesús, ungiéndoselos con perfume y siendo perdonada por él.
Esta escena me sugiere a mí ese título de clases de perfume, que es algo con olor muy
oriental. Perfume es una de las claves culturales japonesas. Un pensador nipón ha escrito
que mientras en el Occidente las personas, sobre todo las femeninas, se ponen encima el perfume,
en Oriente se entra en un ambiente perfumado. Así es. Por ejemplo, si entramos en
las teras o templos budistas percibimos un perfume profundo que infunde paz,
silencio, tranquilidad. Por supuesto, también nuestras iglesias cristianas pueden emitir ese perfume
apaciguador. En japonés, perfume se dice kaori y se escribe:
香り, que representa una planta aromática como el tomillo en la parte de arriba
(禾) y abajo simplificado lo dulce (甘). De conjunto, el
perfume es producido por esa planta dulce, aromática.
Digo que hay muchas clases de perfume.
En la primera lectura, el profeta Natán urge a David a convertirse, reconociendo que se dejo seducir
por el perfume de la mujer de Urías. Un caso que muestra parecido con el evangelio en que
entra una mujer en la acción.
Y en ese evangelio único de Lucas, en primer lugar, los fariseos que juzgan muy mal tanto a la fresca
pecadora que invade su casa, como a Jesús que permite la acción de ella: postrada a los pies de
Jesús, llorando, derramándole el perfume aromático, secándoselos con sus cabellos, mostrando en
fin un arrepentimiento y amor bellísimos porque se siente perdonada y renovada por Jesús, el Maestro
único que no la mira ni con deseo erótico ni con desprecio como aquellos fariseos recostados
también a la mesa, esos hombrotes, iba a decir machos, o no esparcen perfume alguno, o es
un olor malo de desprecio orgulloso, de juicio temerario tanto del Maestro como de aquella mujer.
La pecadora, me imagino que olería gratamente antes en aquella su forma de vida, a la que quizás se
vio empujada por ser vendida muy joven a fin de pagar una deuda familiar, o lo que sea. Pero ella
tenía una sed y un olfato de un perfume superior: el del perdón que otorga Jesús,
perfume fuera de ella, en el ambiente o atmósfera en que siempre se mueve el divino Salvador. Él les
dijo a todos, empezando por ella: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho
amor. Y desde aquel momento, lo mismo que las otras mujeres que también menciona al final el
evangelio de que también seguían a Jesús y le ayudaban con sus bienes en su perfumar
aldeas y ciudades, cielos, campos y mar con su perfume vital y renovador, aquella antes pecadora mujer
estoy seguro que decía con mucha fe desde el fondo de su corazón esa frase sincera de Pablo en la
segunda lectura de hoy: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Se sintió
habitada por Jesús, pletórica de su perfume. Ese Cristo que muere y resucita por nosotros. Ese
Jesús que no discrimina a las mujeres frente a los hombres.
Nosotros también estamos llamados a acudir a Jesús como pecadores arrepentidos, a derramar el mejor
frasco de nuestro corazón con el perfume del amor agradecido, de la adoración profunda, de la
alabanza gozosa. Y luego, una vez se haya infiltrado a nuestro corazón ese perfume de Jesús, de
bella y alegre pureza, nos convertiremos tanto para Dios Padre como para el prójimo, como dice Pablo
(2 Corintios 2,15) en precioso perfume alentador, de vida. Que así sea.
Acabo con una poesía, libre pero oportuna, de Patxi Loidi, que se titula:
OLÍA A PECADO
Bajó Jesús la vista
y topó su cabeza con otra cabeza
que estaba a sus pies.
Un sedoso pelo de oro
que le acariciaba y besaba con ternura.
Y olía a pecado
y a prostitución
y a suciedad
y a barrio bajo de marginados y proscritos
Y se complicó Jesús
en aquel olor.
Olía muy bien.
Y dispararon rayos sobre Ti
los ojos de los fariseos y de los escribas
y de todos los hombres de bien.
Y estalló en sus pechos
una descarga atómica de miles de megatones.
Jesús agarró con las dos manos las bridas del miedo,
para no desbocarse.
Se mantuvo tenso en el conflicto,
no retrocedió ni un milímetro.
Y se veía a los lejos una cruz
Aquella tarde
el velo de tu misterio se descorrió unos metros más
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DOMINGO XIII ANUAL EL CAMINO DE JESUS
Este domingo nos invita a caminar en libertad amando tras las huellas de Jesús.
En la primera lectura, se nos habla del profeta Elías invitando a Eliseo a convertirse en su
discípulo y caminar con él. En la segunda lectura, S. Pablo nos dice que nuestra vocación
es para caminar en libertad amando al prójimo. En el evangelio, Jesús corrige a
dos de sus discípulos que querían incendiar una aldea samaritana porque no les recibió; les
da un testimonio de generosa espera y perdón hasta que se les acoja, y luego a tres jóvenes
que decían querer seguirle, sin rodeos les dice que su camino no es cómodo, sino
que exige un desprendimiento radical de las cosas, porque si bien los pájaros tienen
nidos y las zorras tienen madrigueras, Jesús no tiene donde reclinar
la cabeza. ¿Cuál es, pues, el camino de Jesús?
Camino, en la espiritualidad oriental, japonesa, es un vocablo clave tanto
cultural como religiosamente. En China, el pensador Lao-Tse predicó el Tao, que
quiere decir camino, y de ahí surgió el Taoísmo, una corriente espiritual en la
que se anima a todo viviente a seguir el camino debido, siguiendo el ejemplo de la naturaleza,
un camino que es como una madre que alienta, un misticismo que sólo se comprende con un
corazón de niño. Y en Japón, camino se dice michi y se escribe,
como en China, con un carácter o kanji: 道 que dibuja un cuello y un
camino
es decir en una ceremonia sagrada junto a un camino se ofrecía un sacrificio (el
cuello lo indica), y luego compendiando: es no sólo el cuello sino toda la persona humana que
se pone en camino
El concepto de michi o camino es muy querido
por el pueblo japonés, les anima en la andadura diaria, de trabajo esforzado que ha hecho un
país rico, siendo así que el subsuelo es pobre, sin petróleo ni otros ricos minerales,
construido de los escombros de la guerra, un camino en el que se aprecia más lo
natural que lo artificial, una tosca piedra más que una filigrana de un joyero.
Y vamos con el camino de Jesús. Se parece en mucho al camino o michi
o tao oriental. Jesús pide humanidad generosa, que perdona, que excusa, el
servicio gratis por amor, y también pide la libertad y desprendimiento de las cosas,
compartir todo lo que se es y tiene, vivir con confianza cuando hay inseguridad de las cosas,
un fuego dentro del corazón, no fuego afuera para quemar aldeas como
querían aquellos dos discípulos llamados hijos del trueno, un caminar decididos
hacia la meta, la de Jesús era la cruz en Jerusalén, la nuestra el Cielo o vida eterna.
Apostemos por el camino de Jesús. La palabra michi repetida en el corazón nos
está diciendo que el Cristianismo no es una ideología o enseñanza de valores éticos tan
sólo, es sobre todo el camino de Jesús, seguirle andando vivos con todo lo que
se es: de cabeza a los pies, subrayando el corazón libre.
Me gusta la historieta de aquel sabio monje que vivía caminando en el campo, como Jesús, sin
nido ni madriguera, sin almohada o makura en japonés, que indica poner la cabeza
junto al tronco de un árbol (枕)
y unos turistas de un país rico le visitan
un día y al ver que en su tienda de campaña no había libros, nada, le preguntan: -
Maestro, ¿dónde están tus libros? Y él responde: - ¿Dónde están los
vuestros? Y ellos replican:
- ¿Nuestros libros? Nosotros estamos de camino
Y entonces sentenció el
sabio monje:
- También yo voy de camino.
Así es. Todos estamos de camino, siguiendo el camino de Jesús.
Acabo con una poesía, que va por libre, apropiada, de Patxi Loidi, que se titula:
CANSADO
Estoy cansado del camino.
Hemos recorrido desiertos
y subido montañas.
He tocado oasis
y he bebido de sus aguas.
Aguas frescas y sedantes
que me invitaban a fijar domicilio junto a ellas.
Y Tú me decías:
¡A caminar! ¡A caminar!.
Déjame.
Déjame en este arbolado
disfrutar de la sombra y de las aguas.
He traído lleno el zurrón
y quiero comer en paz la pobreza de mi saco
sobre esta hierba,
bajo estos árboles,
junto a estas aguas.
Su murmullo me librará de la soledad.
Déjame.
No me agarres de nuevo por el cuello
para llevarme a caminar
sin caminos
rumbo a lo desconocido.
Que ya he andado mucho
Y estoy cansado de seguirte
día a día por sendas no marcadas,
sin un hogar al que poder decir:
¡Mi refugio! ¡Mi descanso!
Déjame
Y no me obligues a comenzar de nuevo
mañana
la ruta.
DOMINGO 14 ANUAL: PARA LLEVAR LA PAZ A TODOS
Este domingo 14 del año litúrgico se centra en la preparación que Jesús hace de sus muchos
discípulos para que lleven la paz a todas las casas en donde entren.
Ya en la primera lectura del profeta Isaías, se nos dice que para el pueblo de Dios, resumido
en Jerusalén, la paz produce alegría y es como un río de
mucho agua, que avanza lentamente, diríamos pacíficamente.
En el evangelio, del mensaje de paz que Jesús quiere lleven sus discípulos al mundo, a mí
me gustan sobre todo dos cosas:
Primera: no llevéis talega, es decir un saco de ropa y comida.
Segunda: cuando entréis en una casa
si allí hay gente de paz, descansará sobre
ellos vuestra paz.
Vamos a examinar esas dos frases. La primera, está tomada del sermón a los enviados. Jesús
les dice y nos dice, que no llevemos talega o saco. Y S. Agustín comenta:
en ti debe haber no un saco sino una fuente. Estupendo. Si somos como un
saco, seremos egoístas que todo lo quieren para sí, para meterlo en su saco y
disfrutarlo individualmente. No. Dentro de nosotros debe haber una fuente: ser
generoso, que se da y comparte todo lo bueno que dentro de sí tiene, brotando siempre del
corazón el agua viva de amor, servicio y alegría para que todos beban y al mismo tiempo
nunca se agota esa fuente, porque la mantiene viva y llena la gracia del Señor a través del
Espíritu Santo derramado en ella, en cada corazón.
Y con tal preparación, vamos a la segunda frase: si en cada casa en que entréis hay
allí gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz. ¿No os
parece algo raro? Si ya son gente de paz, ¿qué otra paz les vamos a llevar para que descanse
sobre ellos? ¿No es paz superflua esa segunda?
No. A mí me ayuda a comprenderlo un libro escrito por un filósofo japonés llamado Watanabe
Shoichi, quien escribió un libro titulado: Filosofía de la Paz. En él dice que
si hay dentro de nosotros: heian (en kanji: 平安), entonces
llevaremos la heiwa (平和) que viene a decir: si hay
dentro de nosotros la paz chica, la tranquilidad, la generosidad del ser como una
fuente, entonces seremos capaces de esparcir a nuestro alrededor la paz
grande
La paz chica, esa heian de arriba simboliza: en
situación llana, como la corriente del río de muchas aguas (平), debajo de un
tejado descansa recostada una joven (安)
Preciosa imagen que predica: la
belleza de la tranquilidad, quietud, sosiego
Si dentro de cada uno de nosotros hay esta
disposición interior, entonces vamos a contribuir a la paz grande: la
heiwa, del 和, que expresa la boca de un hombre, que por tener dentro de
sí la paz interior, es capaz de hacerse escuchar en el mundo a su alrededor y crear así un
círculo mayor de PAZ. Me parece precioso y muy exacto. Hoy todos desean la paz en un mundo
tan dividido por guerras, odios y terrorismos. Pero se debe a que no hay dentro de nosotros
la fuente generosa, somos sacos egoístas, porque si la hubiera
esa fuente, entonces poco a poco iremos haciendo un mundo más pacífico, como un río de
amplias aguas
Y esa es la paz que Jesús quiere que todos sus discípulos lleven a todas
las casas del mundo, del heian al heiwa, dicho a lo japonés. Es la
paz del Cristo crucificado, que se da como fuente de agua viva de amor a todos, esa paz de la
que dice S. Pablo en la segunda lectura de este domingo:
Dios me libre de gloriarme, si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
Acabo con unas coplas de Fray Arcángel de Alarcón, sobre la Bienaventuranza:
FELICES LOS PACÍFICOS
Felices los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Y porque aquella soberana herencia
se les debe a los hijos por derecho,
por medio de la paz que beatifica
diónos poder la divinal sapiencia
de ser hijos de Dios, si en nuestro pecho
hacen la fe y la paz nuestra alma rica.
¡Oh beatitud altísima y gloriosa,
que del polvo levanta
el alma a gloria tanta,
que sea de su Dios hija y esposa!
Es tal esta adopción y tan subida
que carece de límite y medida.
Lo que encamina a dignidad tan alta
es la paz que con Dios el alma tiene,
cuando a su voluntad va siempre unida,
y que en la paz del prójimo no falta,
y al perfecto dominio el alma viene
desta carne mortal que no la impida.
A esta paz convida lo criado,
los cielos y elementos,
que concordes y atentos
siguen su ministerio señalado.
Y porque en el pacífico se agrada,
lo elige Dios por hijo y por morada.
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DOMINGO XV ANUAL: COMPARTIR
Este domingo nos presenta la simpática figura del Buen Samaritano. Su lección
se puede resumir en una sola palabra: compartir.
En japonés, compartir se dice: wakachiai y se escribe:
分かち合い, una palabra muy interesante
compuesto de dos elementos: cortar con una espada en dos trozos:
wakeru: 分ける, y poner una tapadera a lo
metido dentro de una jarra: au: 合う. O sea, que
compartir es meter en una jarra con tapa lo que antes se ha partido en dos
No
se dice si la jarra con tapa es mi parte o la del prójimo, pero a fin de cuentas se comparte
todo lo bueno con el prójimo. Y esto es lo que hizo el buen Samaritano.
Ya en la primera lectura tomada del libro del Deuteronomio, se nos dice: el mandamiento
está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo. Sabemos que se trata del
mandamiento doble del amor a Dios y al prójimo como a sí mismo.
Y en la segunda lectura de una carta de S. Pablo se nos dice que Jesucristo es el
primero en todo. Así es. Él es el modelo del buen Samaritano, porque tuvo
compasión de todos nosotros, de toda la humanidad, y mientras que los Sacerdotes del Antiguo
Testamento ofrecían sangre de animales y los Levitas interpretaban la Ley, ni unos ni otros
nos consiguieron la curación de las heridas del pecado ni la salvación. Mientras que Jesús,
despreciado más que un samaritano hasta la muerte de cruz, derrama sobre nuestras heridas el
vino y el aceite de los Sacramentos, nos lleva a la posada de su Iglesia y nos salva de la
muerte. Jesús es el modelo y primero en cumplir el mandamiento doble del amor a
Dios con todo el corazón y fuerza, y el amor al prójimo como él mismo narra en su
parábola del buen samaritano, una llamada a compartir.
Compartir es que de estar lejos como ese sacerdote y ese levita de la
parábola que pasan camino de Jericó, ven al pobre herido caído en manos de ladrones, y se
apartan de él, no quieren ni tocarle para no contaminarse
de ese estar tan
lejos, se debe pasar a estar cerca, al lado, como hace el samaritano,
que se acerca, cura las heridas, las venda, lleva al herido hasta la posada
para que se
cure. Hacerse prójimo es acercarse, amar afectiva y efectivamente. Con palabras y
con acciones.
Einstein, el gran científico del siglo XX, dijo:
el problema de nuestro tiempo no es la bomba atómica, sino el corazón del
hombre. Así es. Para vencer al terrorismo, a las guerras, al problema del calentamiento
del globo terráqueo, para conseguir la justicia y paz que todos anhelamos, lo primero y más
importante es cambiar, mejorar, nuestro corazón de hombres y mujeres de hoy día. Ser
cada vez más y mejores samaritanos y samaritanas. En una palabra saber
compartir.
Así lo dice la siguiente poesía de Ana María Primo Yufera, titulada:
COMPARTIR
Si sufres,
yo a tu lado comparto tu dolor.
Si lloras,
contigo en el silencio,
llora mi corazón.
Cuando asome la risueña alborada
y brote de tu alma
una eterna canción,
entonces
unida a tu alegría
también cantaré yo.
Tus llantos y tus cruces
tus amargas tristezas
tus horas de alegría
junto a ti vive siempre, siempre,
mi corazón.
DOMINGO XVI ANUAL MARTA Y MARIA
16 ANUAL: MARTA Y MARIA
CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN
Este domingo nos presenta a Jesús como huésped en casa de las hermanas Marta y
María, en la aldea de Betania. A primera vista, este episodio parece estar en contradicción
con el evangelio del domingo pasado. Veíamos entonces que Jesús alaba al buen
Samaritano que pone en acción su amor al prójimo, mientras que el
sacerdote y el levita que se presume ponían su atención en la oración en el
Templo pasan de largo ante el pobre herido en la cuneta del camino. Y ahora ¿acaso no vemos a
Jesús que parece reñir a Marta en su acción de prepararle una comida, mientras
que alaba a María, que a sus pies contempla, sin hacer nada?
Pero por otro lado, vemos que Jesús se deshacía en acción a favor de todos,
instruyéndoles, curándoles, siempre el hombre para y con los demás, mas antes y
luego de esa acción se retiraba a hacer oración, a
contemplar al Dios Padre, a pedirle su ayuda, a consultarle, a alabarle y darle
gracias.
Así pues, acción y oración no están reñidas, sino que deben ir
juntas. Esa es la enseñanza y ejemplo de Jesús en este domingo para todos nosotros. La
acción generosa, desinteresada, verdadera nace del contacto con Dios, con Jesús. Al servirle
a él, al Rey, captaremos mucho mejor cómo debe ser nuestro servicio al Reino, es decir las
obras que debemos hacer y cómo debemos hacerlas. Esa actitud de María a los pies de Jesús,
nos invita a escucharle a él como hacía ella, convertirnos así en mejores discípulos
suyos, tanto los hombres como las mujeres, ya que Jesús acepta el tener discípulas
femeninas, cosa inconcebible entre los Rabinos o maestros de su época. Y de esa actitud
contemplativa, admirativa, nacerá en nosotros la acción creadora, imaginativa, servicial,
cristiana. Ponerse en el plan del ser y del escuchar antes del
hacer, y que no sea éste agitado, como el de Marta en la cocina. Ofrecerse a sí
mismo, antes que ofrecer cosas, una comida. Me gusta esa frase de Chesterton, el famoso
novelista inglés, que decía: el mundo ciertamente no se perderá por falta de
maravillas, sino por falta de admiración. O sea por falta de adoración, de estar con
Jesús antes de actuar. En una palabra, hoy se nos invita a aprender el arte de
amar, que une amor a Jesús y amor al prójimo. Rey y Reino unidos en uno.
Abrahám supo acoger a los tres miseriosos personajes, ángeles que representan la Trinidad de
Dios, uniendo el servicio de Marta y María, comida y escucha a sus pies. Tal es el mensaje de
la primera lectura.
S. Pablo urge al amor de Cristo: él es para vosotros la esperanza de la
gloria
Y desea que todos lleguen a la madurez en su vida cristiana, que
hemos visto está en unir contemplación con acción.
En el Japón de hoy día, tan afanado y trabajador a lo Marta, cada vez surgen como profetas
que aconsejan volver a los tradicionales valores del ir despacio, contemplar en silencio,
poner pausas antes de actuar y de hablar. La sonrisa oriental creo que expresa muy
bien esa paz interior, que hoy queremos aprender de María. También comenté en otra ocasión
cómo los Sumie o pinturas a tinta china en blanco y negro nos instruyen sobre
este tema de Marta y María, o acción y contemplación. Un ejemplo lo aclarará:
un cuadro en el que se ve una gran cascada (la acción) y debajo a su pie un hombre que la
contempla. Así todos los sumie. Nos preguntan ¿cuánto de acción y
cuánto de contemplación ponga yo en armonía a lo largo de mi vida?...
Concluyo con una poesía de Gerardo Diego titulada:
MARTA Y MARÍA
Marta tenía razón,
y la tenía María.
María, la mejor parte,
y la menos buena prisa,
humillación, tempestades
de alma que duda y trajina ;
la menos buena, sí, Marta,
pero su parte tenía.
El corazón no se parte
como la mente o la vida,
como la rueda de oficios
en el pozo o la cocina.
El corazón se da entero.
Entero lo da María.
Entero lo dará Marta,
pero en su afán distraída
tardará un poco en la entrega,
ella, la puntual, limpísima.
Activa en la tierra Marta,
María contemplativa
en unos ojos que el cielo
nos remueven cuando miran.
DOMINGO 17 ANUAL: PADRE NUESTRO
En Japón, desde el siglo 5 o 6, entró desde China un valor espiritual de Confucio que se
pronuncia: oya-kookoo, se escribe: ???, en el que se ve a la izquierda cómo los
padres miran a sus hijos, en medio éstos cuidando de sus padres, y a la derecha el verbo de
ir, de ponerse en movimiento para ese mutuo cuidado. Podríamos
resumir esa palabra llamándola: la piedad filial o el cuidado
paternal, base de una familia feliz.
Hoy las tres lecturas bíblicas nos hablan precisamente de lo mismo, de la oración al Padre
Dios.
En la primera lectura, escuchamos la oración de intercesión de Abrahám, para que Dios no
destruya la ciudad de Sodoma, si es que hay en ella 50 inocentes, cosa que el Señor promete,
y luego Abrahám va bajando el número de inocentes, desde 45 a 40, después a 30 o a 20 y
finalmente a 10...Preciosa oración a Dios Padre en favor de otros.
En la segunda lectura, S. Pablo nos anima a orar con confianza a Dios Padre, porque Cristo
murió y resucitó por nosotros, nos redimió y consiguió el perdón de los pecados. Por
ello, Dios nos dio vida en Cristo.
Y finalmente, el evangelio nos presenta a Jesús orando con tal fervor, que al verlo sus
discípulos, le piden les enseñe a orar. Es entonces cuando Jesús nos enseña el Padre
Nuestro, la oración más excelente de todas, la que llamamos oración del
Señor, la que hemos aprendido de memoria desde niños y recitamos todos los días.
Jesús quiere que oremos al Padre, al Abba o papá del cielo, que tal
es el íntimo significado de esa palabra aramea: Abba con la que Jesús siempre se
dirige a Dios, con confianza filial, en la relación oya-kookoo que explicábamos
antes. Para ello, Jesús nos pone esa parábola del amigo que pide tres panes a medianoche, y
los consigue porque se muestra tan constantemente inoportuno. Jesús dice luego que el Padre
del cielo nos dará los dones que le pedimos, si son para nuestro bien, no porque seamos
perseverantes en nuestras peticiones, sino porque es Padre bueno, generoso, que nos ama y
perdona siempre. Por lo tanto, dice Jesús bellamente: Pedid y se os dará, buscad y
hallaréis, llamad y se os abrirá...Si los padres terrenos saben dar cosas buenas a sus
hijos, pan y no una piedra, un pez y no una serpiente, un huevo y no un escorpión, acaba
Jesús esas bonitas y fáciles de entender comparaciones concluyendo: ¿Cuánto más
vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?...El Espíritu
Santo nos trae sus dones o frutos de amor, paz, dulzura, generosidad, paciencia, gozo, etc.
Acudamos, pues, con confianza filial al Padre. Oremos primero olvidándonos de nosotros
mismos, alabándole, pidiendo que venga su Reino de justicia, paz, verdad y amor,
disponiéndonos a que se haga su Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Y luego, pidamos para nosotros el pan de cada día, el perdón de los pecados porque hemos
perdonado a todos los que nos ofendieron, y el no caer en la tentación, pues son muchas las
tentaciones de placer, poder y frialdad para con los demás que nos acosan hoy dia dentro de
esta llamada civilización del consumo.
Pidamos con todo el corazón. Como decía Gandhi, el héroe de la independencia de la India,
un santazo que recomendaba: es mejor poner el corazón en la oración sin encontrar
palabras, que encontrar palabras sin poner en éllas el corazón.
Y pidamos con confianza. Una historia me gusta contaros sobre ella. Un grupo de botánicos
acudieron a un pueblo de la montaña y encontraron una rara y maravillosa flor, pero que
estaba a tres metros bajo un precipicio del monte. Pidieron a un robusto joven que bajara
hasta la flor ceñido con una cuerda. Le darían por ello 500 dólares. Y el joven accedió
pero con una sola condición: que la cuerda que me ata, la lleve mi padre entre sus
manos. Confiaba totalmente en la fuerza y amor de su Padre, que le deslizaría poco a
poco al borde del profundo precipicio hasta la flor, y luego una vez tomada, le alzaría sano
y salvo hasta arriba. Bonita historia que nos habla de la confianza en manos del Padre.
Así quiere Jesús que recemos hoy y siempre al Padre Nuestro.
Acabo con una poesía de Fernado Villalón, titulada:
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en los cielos.
Creador del Mundo, Luz y Verdad.
Santificado tu nombre sea
por toda una eternidad.
Ven a nosotros cuando la Duda
llame al castillo de mi lealtad
y cuando el demonio de la Carne
me arrastre al pecado mortal.
Hágase siempre según tu Ley.
En Cielos, Tierra, Montaña y Mar,
Amor y Odio, Belleza y Arte,
hágase siempre tu voluntad.
Y el pan de mi alma, ´damelo hoy.
¿No la perdonas si te ofendió...?
Si me la quitas, ¿cómo me exiges
que yo no caiga en la tentación...?
DOMINGO 18 ANUAL: RIQUEZA DE LA POBREZA
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La vaciedad de todo lo terreno nos invita a vivir la "riqueza de la
pobreza"
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Juan Vicente Catret S.J.
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Este domingo 18 del año nos presenta una reflexión a hacer sobre la
vaciedad de todo lo terreno, con una invitación al mismo tiempo a vivir la
riqueza de la pobreza. Me voy a explicar.
En la primera lectura del libro del Eclesiastés se nos repite varias veces que en este mundo
caduco todo es vaciedad. Por eso, en la segunda lectura de S. Pablo se nos anima a
buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Y
en el evangelio, Jesús, cuando se le quiere meter en una disputa de herencia familiar, narra la
parábola del rico necio quien, al tener una gran cosecha se puso manos a la obra para
construir un granero mayor y se decía a sí mismo: tienes bienes acumulados para muchos
años, túmbate, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dijo: Necio, esta
noche te van a exigir la vida.
Todo este mensaje bíblico no va orientado a renunciar a la tarea de construir un mundo
mejor, tomando responsabilidades sociales y económicas. Si tal hiciéramos mereceríamos de
nuevo que Marx nos dijera que la religión es el opio del pueblo. No. El mensaje
bíblico es mucho más profundo y hermoso. Comprobémoslo.
Jesús sobre todo nos está diciendo que cuando nuestra actitud vital es tan sólo vivir un craso
materialismo del buen comer y beber, entonces nos vamos a topar con la muerte y el vacío total
ante Dios.
En japonés, vaciedad se dice: kuu y se escribe: ?, que representa en la parte de
arriba un agujero profundo (?) y abajo la intención del hombre, su esfuerzo (?). En total, la
vaciedad es hacer un esfuerzo que va abocado a la nada del agujero o abismo.
Muy en concordancia con la enseñanza de Jesús en el evangelio. Si vivimos sólo para satisfacer
nuestros gustos materiales, vamos hacia la nada.
¿Qué hacer? Volver al título de aquí arriba: la riqueza de la pobreza.
Es rico el pobre de espíritu, el que no es esclavo de las cosas que usa y comparte con todos de
un modo humano sin despilfarros, el que ha sido llamado hombre litúrgico
Que está en armonía con todo lo creado, frente al hombre económico cuyas posesiones
limitan su libertad al caer prisionero de ellas. Jesús nos está invitando a ser felices cuando
dijo en el Sermón del Monte: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque ellos
heredarán el Reino de los cielos. Ciertamente, en lo que me gusta llamar cultura de
la pobreza hay una riqueza especial: se es más generoso con todos al compartir los pocos
bienes que se tengan, si me regalan diez naranjas doy cinco a mis vecinos
Y así con todo.
Entonces se vive una libertad frente a las cosas, sin temor de que me las vayan a robar porque
apenas las tengo, se duerme en paz tranquila, se tiene más amigos humildes y compartidores
también de lo suyo, en una palabra se vive esa evangélica riqueza de la pobreza.
Vamos a pedir que durante estas vacaciones de agosto, Jesús nos haga comprender este mensaje y
vivirlo cada vez más y mejor.
La siguiente poesía de Concepción Palacín así lo canta. Se llama:
AL SERMÓN DE LA MONTAÑA
Dichoso el que carezca de las cosas
que Cristo en la montaña enumerara.
Quien en riquezas y poder fallara
Viviría en la paz horas gozosas.
La bienaventuranza es agua clara
que, discurriendo en senda pedregosa,
llega para calmar la sed penosa
de aquel que en la promesa confiara.
Mas hay un carecer no compensado
cual la escasez de amor, fe y esperanza.
Hermana del vacío siempre odiado,
es para el hombre malaventuranza
y su escuela un alma en tal estado
que, debiendo volar, vuelo no alcanza.
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DOMINGO 19 ANUAL:
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EL SIERVO FIEL
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El Samurai de Cristo
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Juan Vicente Catret S.J.
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Este domingo nos presenta como foco central lo que podemos llamar la
espiritualidad del Siervo fiel, centrada en el evangelio: estad como los que aguardan
a que su señor vuelva
Dichosos los criados a los que encuentre en vela
En la primera lectura del libro de la Sabiduría, en conexión con nuestro tema ya se nos dice
que: tengamos ánimo al conocer con certeza la promesa de que nos fiamos, es decir que
vivir como el siervo fiel nos promete la salvación.
Y en la segunda lectura de la carta a los Hebreos, sobre todo se alaba a Abrahán por su fe
inquebrantable como siervo fiel puesto a prueba en su larga peregrinación terrena.
Y cuando nos centramos en el evangelio, escuchamos a Jesús que nos dice:
donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Y después viene
a insinuarnos que nuestro corazón debe tener como tesoro ese vivir a lo siervo fiel,
vigilante, solícito y preparado hasta la venida de su Señor, que no abusa de los demás
A
esos siervos fieles, dice Jesús ahora en plural, que su amo los sentará a la mesa y los
irá sirviendo. Se trata de la recompensa de la vida eterna.
Visto desde el Japón, esta espiritualidad del siervo fiel me recuerda a mí un libro
reciente del profesor Fujiwara Masahiko titulado Kokka no Hinkaku, equivalente a
La Dignidad del Estado, en el que hace un llamamiento a recuperar el espíritu
de los Samurai para que el estado o país japonés no pierda sus valores culturales
perennes. Y puesto esto a la evangélica, podemos decir que el evangelio de hoy del Siervo
Fiel es como una llamada a ser Samurai a lo divino.
¿Cuáles son las cualidades o cuál es el camino del Samurai?: fidelidad a su señor, un fuerte
sentido personal del honor, devoción y entrega a su deber con responsabilidad, coraje, servir y
ayudar a los más pobres. Dicho a la española, un Samurai a lo divino es también
como un Quijote a lo evangélico.
Son precisamente esas cualidades del código de vida y conducta de los Samurai, el llamado
Bushidoo en japonés, las que Jesús está recomendando a sus discípulos, es decir a
todos nosotros. Arriba las citamos: servicio vigilante, honestidad, responsabilidad, tener como
tesoro del corazón ese alto ideal que nunca se apolillará. Una espera continua hasta que el
Señor vuelva.
Acabo con la poesía que creo apropiada, compuesta por María Victoria Triviño:
A TI SOLO YO ESPERO
Los mensajeros no saben
Él es Palabra que el Padre
dice en eterno silencio
Yo bien sé que tú callas
porque sabes - que sé -
que ningún mensajero
sabrá nunca decirme
lo que quiero.
Siguen viniendo lunas
que fecundan las flores.
Los niños cogen frutas
- tu murmullo en sus voces -,
¡oh Hermosura!
Mas ningún mensajero
sabe nunca decirme
lo que anhelo.
Que toda criatura
es tan sólo una huella.
No sacian sus encantos,
son
como pajaritos
¡y se vuelan!
Y ningún mensajero
sabrá jamás decirme
lo que espero. .
Te seguiré esperando
en la quietud del lago.
¡Solo tú! En el collado,
arriba en la montaña
y en el llano.
Y vendrás, Mensajero,
del eterno silencio
que deseo.
Yo bien sé que tú callas
porque sabes - que sé -
que de ti solo espero
la palabra del Padre
que yo quiero.
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DOMINGO 20 ANUAL:
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YO HE VENIDO A TRAER FUEGO
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Comentario a las lecturas bíblicas
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Juan Vicente Catret S.J.
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Este domingo nos pone al centro el fuego que trae Jesús al mundo. Es la clave del
evangelio de Lucas: Jesús que quiere encender nuestro mundo en el fuego del amor de Dios, en las
llamas del Espíritu Santo, que nos purifica, quema, destruye todo lo malo en nosotros, nos
impulsa a vivir más las exigencias del evangelio
Por eso, Jesús añade: No he venido
a traer la paz sino la espada
Esa espada que es la Palabra de
Dios dividiendo dentro de nuestros corazones las inclinaciones al bien y al mal, para dejar
el bien y quemar el mal (Hebreos 4,12), no una paz barata sino una paz activa, valiente, que
corta, a veces creando divisiones tristes dentro de las familias
Como en Japón, la hija que
se hace monja y la madre la considera por ello muerta, ni le habla, ni le escribe.
Ese fuego divisivo lo experimentó el profeta Jeremías, como nos dice la primera lectura, cuando
fue arrojado a una cisterna vacía por causa de profetizar el destierro del pueblo. Ese fuego
consumió a una nube de espectadores que nos rodea, como dice la segunda lectura de la
carta a los Hebreos, refiriéndose a los mártires
Su ejemplo nos espolea a quemar todo lo
malo con el fuego del amor de Cristo, como sigue diciendo esa carta: por tanto, quitémonos
lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca
fijos los
ojos en Jesús.
Fuego, en japonés se dice: hi y se escribe: ?, un kanji que expresa muy bien las
llamas del fuego ardiendo. Me gusta una frase que he encontrado en un libro: Si la vida es
fuego, la leña ha de ser quemada (Don V. Mojetta). Así es. Para ser hombres y mujeres del
fuego de Jesús, debemos quemar la leña dentro y fuera de nosotros. Es decir, luchar por suprimir
dentro de cada uno todas las raíces o ramas egoístas que nos inclinan al placer, al
despreocuparse de los demás
Y quemar la leña fuera de nosotros, de injusticias sociales,
cerrazón, olvido de los demás, odios y violencias de toda clase, todos los racismos, sexismos,
discriminación religiosa, explotación económica, opresiones. ¡Ya veis cuánta leña tenemos
para quemar! Pidamos a Jesús que nos haga apasionados, personas de fuego como era él, que nos
inflame en su fuego divino de amor a Dios y a los hombres.
La breve poesía de León Felipe lo recalca:
VINISTE A GLORIFICAR LAS LÁGRIMAS
Viniste a glorificar las lágrimas
no a enjugarlas
Viniste a abrir las heridas
no a cerrarlas
Viniste a encender hogueras
no a apagarlas
Viniste a decir:
¡Que corran el llanto
la sangre
y el fuego
como el agua!
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"LA PUERTA ESTRECHA"
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DOMINGO 21 ANUAL: LA PUERTA ESTRECHA
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Juan Vicente Catret S.J.
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Este domingo 21 del tiempo ordinario nos presenta esas palabras de Jesús, cuando el preguntan si
serán muchos o pocos los que se salven: Esforzaos en entrar por la puerta
estrecha
¿Qué puerta es esa?, nos preguntamos hoy con un corazón orante
Puerta en japonés se dice: mon y se escribe: ?, un kanji que pinta muy bien las dos
bandas de una puerta movediza, como aquellas de las películas del Oeste americano, de los
Salones donde entraban los vaqueros dando un puntapié a ese tipo de puerta. Pero
también me recuerda esa puerta, a la japonesa llamada Mon, una famosa novela de uno
de los escritores modernos japoneses más famosos y apreciados en este país: Natsumi Sooseki,
novela titulada: Mon, o sea puerta. El protagonista, vive una vida tristona e
insípida. Un día se le ocurre ir a una tera o templo budista para hacer
zazen, la contemplación de la nada, a ver su espíritu se pacifica y recobra la
alegría. Pasa el mon o puerta de entrada al templo, está allí dentro haciendo su
zazen unos cuantos días, pero aburrido se vuelve otra vez a su casa y vida vulgar de cada día.
¿Qué ha pasado? Parece ser que el novelista insinúa que aquel hombre pasó el mon
sólo con los pies de su cuerpo, pero no con el espíritu y sed del corazón.
Creo que algo parecido nos esta enseñando Jesús. Para salvarnos, para vivir una vida plena de
ideal y sentido, con alegría y energía vital, debemos esforzarnos en vencer la frivolidad,
hacernos humildes y no presumir vanamente, el vacío de las cosas materiales usadas a granel,
unificar nuestras palabras y nuestras acciones en una unidad armónica. Examinemos nuestra
conducta frente a la enseñanza de Jesús después de ese esforzaos en entrar por la puerta
estrecha
En la primera lectura, Isaías pone en boca del Señor estas palabras: Yo vendré para
reunir a las naciones de toda lengua
Y podemos comentar que esas naciones son las
personas que pasan por la puerta estrecha con ilusión
En la segunda lectura, de la carta a los Hebreos, se nos dice: el Señor reprende a los que
ama
caminad por una senda llana
Es decir el Señor nos curte, nos
anima a caminar por la senda llana que se dirige a la puerta estrecha, porque nos ama, nos quiere
ver con una fe adulta, que se muestra en las obras de amor, en el salir del propio querer e
interés
Pidamos, pues, a Jesús que nos ayude y empuje a entrar por esa puerta estrecha, que es la única
que nos lleva a la alegría de una vida fecunda y con sentido aquí y luego a la salvación.
Acabo con un soneto de Lope de Vega, sobre la enseñanza de Jesús, siempre abierto su
corazón para amarnos, enseñarnos, animarnos a entrar por su puerta estrecha.
SÓLO CRISTO ENSEÑA
Deseo de saber, tan propio al hombre,
con años de cuidado y diligencia
me ha tenido por una y otra ciencia
buscando fama y adquiriendo nombre.
¿Mas quién habrá, Señor, que no se asombre
de ver turbar la ciencia en tu presencia
de tantos que por física excelencia
quieren que el mundo los estime y nombre?
¡Qué necio en ciencias vanas me divierto!
Que si los ojos a tu cruz levanto,
eres el arte más seguro y cierto.
¿Pero cómo clavado enseñas tanto?
Debe de ser que siempre estás abierto,
¡oh Cristo, oh ciencia eterna, oh libro santo!
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